Roadtrip de 4 días por el Ariège

El departamento del Ariège, en los Midi-Pyrénées franceses, es un territorio no demasiado extenso pero lleno de contrastes y lugares para visitar. Pasando por los picos pirenaicos y llegando hasta las llanuras más al norte en pocos kilómetros, hacen que el Ariège sea un destino perfecto para realizar un viaje de pocos días. Si quieres saber todo lo que hay por ver allí, sigue leyendo este post.


¿Te suena de algo Ariège? Tal vez su nombre no te diga nada pero, ¿y si digo Montségur? Ah, ahí la cosa ya cambia, ¿verdad? Sí, en el Ariège es donde se encuentra el famoso castillo cátaro de Montségur, pero debo decirte que no solo el de Montségur. Sí, claro, así es, el Ariège es tierra de cátaroso, mejor dicho, lo fue, porque los cátaros tuvieron que huir de su casa para no morir. Bien, huyeron los pocos que quedaron, y en su huida fueron a parar, entre otros lugares, a lo que son hoy el Baix Maestrat, l’Alt Maestrat y Els Ports, en Castelló. Pero vayamos a por faena, no nos detengamos en lo superficial.

En este artículo quiero hablaros de nuestra ruta de 4 días en furgoneta por el Ariège, una ruta que ha sido, para mí La Ruta en furgoneta hasta el momento. De los viajes de este tipo que hemos realizado hasta hoy ha sido el que más he disfrutado. Sí, el Ariège se presta a ir en furgoneta, se disfruta muchísimo, se goza tremendamente.

¿Por qué digo que el Ariège es un territorio perfecto para visitar en furgoneta? Primero, por la facilidad que hay de encontrar zonas de pernocta gratuita. Casi todos los pueblos que visitamos tenían un lugar donde poder dormir, la mayoría de ellos con servicios de agua y vaciado de aguas negras, y en algunos otros baños. Si no había zona de pernocta gratuita no tuvimos problema en pernoctar en cualquier aparcamiento, incluso en zonas de naturaleza. Esto te lo desglosaré más abajo, para que te hagas una idea de lo que te cuento.

Pero es verdad, el Ariège no es solo un territorio perfecto para visitar en furgoneta, el Ariège se presta también a realizar un roadtrip convencional yendo de un lugar a otro sin cansarte mucho de la conducción. Tiene una superficie total de 4.890 metros cuadrados, no habiendo más de 100 kilómetros de norte a sur y de este a a oeste. Por lo tanto, y como digo, es un territorio perfecto para descubrir en un viaje por carretera.

Aunque estos no son los únicos ingredientes que hacen perfecto el Ariège para ser visitado en coche, y es que tiene múltiples y variados atractivos que pueden satisfacer a la mayor parte de las gentes viajantes.

Lo que te voy a explicar a continuación es nuestra experiencia personal durante 4 días, y en furgoneta, por el Ariège. Esta experiencia, y en tanto que personal, va a ser subjetiva, pero servirá como guía para organizar tu propio viaje. En este artículo te voy a contar dónde dormimos con la furgo, qué visitamos en el Ariège, cuánto nos costaron las entradas y, cómo no, cuál es mi opinión sobre el viaje. Vayamos, entonces, con nuestra aventura.

📋Apunte: salimos del norte de Castelló y antes de llegar a Francia pernoctamos en Huesca e hicimos parada en Vielha como paso previo a cruzar la frontera. Mi relato empezará justo ahí, en el momento en el que llegamos al país vecino.

La ruta

Día 1| Saint-Bertrand-de-Comminges – Saint-Lizier – Foix

Empezamos la ruta lo más al oeste del Ariège, tan al oeste que no es ni el Ariège sino Haute-Garone, pero es que entrando por Vielha sería imperdonable no pasar por la localidad de Saint-Bertrand-de-Comminges. Este pueblo, uno de los más bonitos de Francia, es conocido por su catedral, aunque también por otros elementos que se encuentran a las afueras del mismo y a unos kilómetros.

Saint-Bertrand es un pueblo bonito que, claro, debes visitar, pero que a nosotros no nos gusta tanto como esperábamos. Creo saber por qué es, y tal vez se deba a la situación que encontramos allí: una especie de carrera de una asociación juvenil sin ninguna medida sanitaria en plena pandemia. Nos sentimos un poco incómodos en ese pueblo por esto que os cuento, y también nos parece que todo está muy enfocado al souvenir y al turismo, perdiendo parte de su autenticidad. Aún así, su catedral es inmensa – a la que accedimos por la puerta de atrás y sin pagar – y debe visitarse.

Lo que también puedes ver en esta localidad es la Basílica de Saint-Just de Valcabrère, una basílica en estilo románico tremendamente impresionante, que forma parte del Camino de Santiago y que merece una buena visita. Visitarla creo recordar que nos costó 3 euros a lo sumo. La visita fue libre pero, aún así, interesante.

La Basílica de Saint-Just

🅿En Saint-Bertrand-de-Comminges hay un aparcamiento enorme a los pies del pueblo, que es gratuito y donde se puede pernoctar tranquilamente. De ese aparcamiento hasta lo alto del pueblo hay un trecho grande y cuesta arriba; puedes intentar aparcar un poco más cerca del centro histórico pero no aseguro que según en qué fechas vayas a encontrar sitio.

De Saint-Bertrand-de-Comminges nos fuimos a Saint-Lizier, una población a pocos kilómetros de la primera que tiene un tesoro muy especial: el único claustro románico en todo el departamento.

Sí, Saint-Lizier tiene eso, un claustro que es de entrada gratuita, pero es también un pueblo con un gran encanto, nada turístico, algo decadente y muy francés, ese tipo de pueblo francés menos elegante, pero más rural y primario, que es como son muchos de los pueblos franceses. Una parada en esta localidad es obligada en el Ariège.

Más sobre Saint-Lizier en este artículo.

Y de Saint-Lizier a Foix, la capital del departamento, pero antes paramos en la Abbaye de Combelongue que era totalmente desconocida para mí. A esta abadía nos acercamos porque vemos la señal en la carretera y el viajar en furgoneta te permite hacer este tipo de cosas: improvisar sin que te importe el tiempo o la ruta. Por desgracia la abadía está ya cerrada, pero el entorno es maravilloso.

Ahora sí, llegamos a Foix, ciudad a la que vamos por ser la capital del departamento pero que nos acaba resultando preciosa. Posiblemente la silueta de Foix te suene porque su castillo es uno de los más famosos de la zona – junto, me atrevería a decir, al de Montségur. Esta localidad, ciudad ya, ofrece varios atractivos al turista, empezando como digo, por el castillo, y siguiendo por su casco histórico medieval muy bien conservado que te hará viajar en el tiempo.

La bella estampa de Foix

Lee más sobre Foix en este artículo.

🅿En Foix pernoctamos en el área de autocaravanas situada cerca del río, y en las afueras de la ciudad. Por lo que respecta al aparcamiento, tienes zona de estacionamiento gratuita muy cerca del centro histórico, junto a un supermercado. Si tu opción no es la de ir en furgoneta o autocaravana, Foix es una buena opción para convertirla en centro de operaciones para conocer toda la zona.

Día 2 | Foix – Roquefixade – Montségur – Camon – Mirepoix

Vale, nos lo he dicho: nuestro viaje al Ariège tiene como propósito visitar el castillo de Montségur y algún que otro castillo cátaro. Solo por eso vamos, os lo tengo que decir, pero acabamos encontrando mucho más. Entre esas cosas, otros castillos que merecen también la pena, y de ellos hablaré ahora.

Antes de irnos hasta los castillos cátaros – aunque debería decir que el de Foix también lo es de alguna manera – paseamos por la ciudad en la que nos encontramos, desayunamos un café muy caro y malísimo y acabamos de ver todas aquellas cosas que nos quedan. Como percibirás, Foix se visita en una jornada completa, pero como bien he dicho más arriba, puede servirte como centro de operaciones para descubrir el Ariège.

De Foix nos vamos a Roquefixade, un pequeño pueblo que es bastida y que tiene un castillo cátaro en lo alto al que puedes acceder de forma gratuita. Llegar al pueblo es un espectáculo porque las montañas del Ariège son increíbles, y conforman unos paisajes verdísimos atravesados por carreteras estrechas y sinuosas, casi seseantes, que hacen del trayecto una delicia. Sí, lo que me sorprende del Ariège es la belleza de sus paisajes, de un carácter bucólico y fantástico que sorprende. Y muy variado. Eso lo empezaremos a ver a partir de este momento.

Roquefixade

Y atravesando estos paisajes es como llegamos a Roquefixade. No me extenderé mucho aquí ya que existe un artículo dedicado a este pequeño pueblo y su castillo, así que te emplazo a leerlo por si quieres tener algo más de información [léelo aquí].

De Roquefixade nos vamos a Montségur, la razón principal por la que nos desplazamos hasta el Ariège y visita que teníamos pendiente desde hacía mucho tiempo.

Montségur puede que sea el castillo más conocido de todos los que se denominan como cátaros – aunque en el artículo dedicado a Roquefixade ya te he explicado que esta denominación no es tan certera como se piensa. Sin extenderme mucho en la historia del castillo, decir que en la actualidad lo que vemos no es el castillo cátaro, que fue destruido después de haber echado allí a los cátaros fue donado a Guy de Lévis, quien modificó la estructura y lo dejo más o menos como lo vemos hoy.

Antes de visitar el castillo nosotros nos acercamos al pueblo de Montségur, declarado conjunto histórico y construido en solana, esto es, enfocado hacia el sol para no pasar tanto frío. El pueblo es bonito, y también curioso, y tiene un aire místico por las gentes que viven ahí, y también por algunas que las visitan, y es que hoy en día el catarismo sigue llamando la atención a muchas gentes – entre las que me encuentro – y algunas de ellas quieren vivir como vivían este grupo de personas allá por el siglo XII – entre las que no estoy.

Montségur

🅿Montségur tiene una zona de aparcamiento donde podrás pernoctar, arbolada, y tiene también un servicio de duchas que por un euro te dan derecho a asearte.

Tras comer en Montségur lo que llevamos preparado en la furgo y descansar un poco – porque la subida a Roquefixade te cansa – nos disponemos a subir de nuevo a la furgoneta y desplazarnos hasta los pies de la fortaleza, que está un poco más arriba.

El castillo de Montségur

Dejamos la furgoneta en el aparcamiento, que es amplio y que por la tarde está algo menos lleno que por la mañana, y nos vamos hasta la entrada del castillo, empezando por el Campo de los quemados. Y sí, eso suena tan fuerte como es: el 16 de marzo de 1244 más de 200 cátaros fueron quemados vivos en un lugar que hoy se conoce como Camp dels Cremats. De ese terrible acontecimiento fue cabeza pensante Simon de Montfort, tremendo sanguinario que dio muerte a muchas gentes poniendo como excusa que pensaban diferente. Fue la cabeza pensante pero no la boca diciente de la frase “Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos” aunque así se crea. Quien profirió tremenda barbaridad fue Arnaud Amaury, monje cisterciense que fue abad de Poblet y después del Císter, quien soltó semejante barbaridad durante el sitio de Béziers en julio de 1209. Aunque esto tampoco está claro, ya que estudiosos cuentan que quien dijo la frase fue el Papa Inocencio III, y otros que fue sí Simón de Montfort, pero no VI, sino el IV. Quienquiera que fuese quien dijo eso – si es que lo dijo – la frase es igualmente un despropósito.

Camp dels Cremats

💲Visitar Montségur no es gratis: en temporada baja pagarás 5,5 euros y en temporada alta 6,5 euros. Debes saber que el castillo no está abierto todo el año, cierra en invierno y no vuelve a abrir hasta el 15 de mayo.

La subida a Montségur no es cómoda, hay un desnivel importante que se salva en no muchos metros. Además, el firme está desgastado por la cantidad de personas que pasan por allí todos los años: tienes unos escalones de piedra que en alguno de los tramos parecen una pista de patinaje. Por lo tanto: si tienes pensado subir hasta el castillo de Montségur lleva calzado adecuado, ropa adecuada, y algo de agua.

Parte del camino de subida a Montségur

Cuando llegas arriba la recompensa no es menor, aunque del castillo quede bien poco; nada más que las paredes y restos de una hoguera que parece ser que han encendido para celebrar no sé qué festividad cátara que tiene lugar en agosto – por San Bartolomé, si no me equivoco. Sí, que hay gente que sigue celebrando las festividades cátaras en el castillo de Montségur es una realidad. Qué tipo de fiestas son, eso ya no lo sé.

Lo que queda del castillo.

A lo que voy. El castillo de Montségur guarda una triste historia – que te cuenta un guía en lo alto, pero en francés – ligada a la vida de esa comunidad religiosa cristiana conocida como los cátaros. De los cátaros no hablaré aquí porque se extendería mucho este artículo y pretende ser una guía general del Ariège y no una introducción al catarismo,

La cuestión está que en Montségur – monte seguro, el nombre no es baladí – se refugiaron varios capos de los cátaros, entre los que se encontraba el obispo de dicha iglesia, Guilhabert de Castres, quien marchó allí en el año 1213 tras la derrota de Muret. El castillo, por su parte, había sido construido en el año 1204 bajo la orden de Ramón de Perella, y siguió siendo refugio de gentes cátaras hasta que en el año 1243 el senescal de Carcassonne, Hugues de Arcis, mandó asediar el castillo hasta sus últimas consecuencias.

El último asedio de Montségur supuso un ultimátum para las gentes que allí vivían: o bien se marchaban y renegaban de su fe, o su destino sería la hoguera. Finalmente, 200 personas fueron quemadas – y otras muchas exiliadas. Es en este momento, el de la quema, cuando nace la leyenda de Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos que os he explicado más arriba. No tenemos muy claro si Simón de Montfort profirió esas palabras, lo que sí sabemos es que una parte de la población tuvo que huir de su tierra o morir porque no pensaban igual que los que mandaban.

Después, y ya saliendo de la historia y yendo a la historia-ficción, cabría decir que se ha especulado con que se ensañaron tanto con Montségur por estar escondido allí el tesoro de los cátaros, tesoro que hasta los nazis fueron a buscar. Bueno, los nazis por aquella zona pasearon mucho, que se creyeron todas las leyendas medievales respecto a inmortalidades y demás tonterías.

📋¿Te interesa la historia de los cátaros? Pues en este enlace vas a encontrar mucha información sobre ellos.

El catarismo, por estas cosas que os digo, se ha convertido hoy en día en un reclamo turístico enorme. Nosotros, como os he contado, no vamos a ser menos, y por eso allí estamos. Aunque de los cátaros no nos interesa tanto ese misticismo que desprende su modo de vida, sino las luchas de poder entre Iglesia y Estado y cómo usaron a una creencia religiosa como cabeza de turco para sus peleas casi personales.

La cuestión, que desde lo alto del castillo de Montségur comprendes porqué escogieron ese lugar como refugio: la visión del territorio es total (puedes observar sin problema el castillo de Roquefixade).

El Ariège a tus pies.

La visita a Montségur puede durar tanto como quieras, pero en movimiento vas a estar unos tres cuartos de hora, entre subir y bajar al castillo.

De Montségur nos vamos al que será nuestro próximo destino del día: Camon, uno de los pueblos más bonitos de Francia. Aunque a nosotros Camon nos parecerá, en todo su conjunto, otro pueblo más.

Camon

Lo bueno de Camon es, parece ser, la fiesta de la rosa que tienen lugar cada tercer domingo de mayo en la localidad. Los rosales son omnipresentes en el pueblo y cuando estalla la floración parece ser que el asunto es tremendamente espectacular. Nosotros como viajamos allí a finales de agosto de las rosas solo queda su triste esqueleto, así que no podemos opinar sobre este acontecimiento, aunque intuyo que debe ser fantástico.

📋Si quieres ir al a Fiesta de las Rosas sigue este enlace para enterarte de todo.

Más allá de las rosas, Camon es un pueblo fortificado que guarda algo de su castillo, algo de sus murallas, y algo de sus iglesias medievales. Debo decir que, en cierto modo, y más tarde cuando visite Sagazarra en La Rioja, me va a recordar a este pueblo francés.

El paso por Camon, nuestro paso, será breve, y pondremos rumbo a la localidad donde vamos a pernoctar esa noche, no sin antes intentar acercarnos al castillo de Lagarde, al que llegaremos con el vehículo pero no podremos ver más que su silueta porque al estar cerrado ya para visitas no te puedes acercar; un muro bastante alto te impide ver ni siquiera su exterior.

Lagarde, a lo lejos.

Y ahora sí, llegaremos a Mirepoix, el que será para nosotros uno de los puntos más interesantes de este viaje, por la belleza y el ambiente que hay.

Mirepoix nos parecerá precioso, y muy animado. Allí tienes múltiples sitios donde comer o tomar algo, y una zona de autocaravana enorme con servicios suficientes para pasar allí una o dos noches sin ningún tipo de problema. Y gratuita.

Como ya te he hablado de Mirepoix en otro lugar (puedes leerlo aquí) no me voy a extender mucho, pero voy decirte que no debes perderte su plaza medieval, preciosa, de las más bonitas que he visto. Tampoco su iglesia, gótica, con una de las naves más extensas de toda Francia. Tampoco debes perderte las calles medievales. Vamos, Mirepoix lo tiene todo para que te cueste poco rendirte a sus pies.

De Mirepoix, tras pasar una noche – e irnos con bastante pena por no querer hacerlo – pondremos rumbo a nuestro siguiente destino.

Día 3 | Mirepoix – Necrópolis de Tabariane – Iglesia rupestre de Vals – Mazères – Campo de concentración de Vernet – Pàmiers – Pont du Diable – Tarascon-sur-Ariège

El tercer día de viaje parte desde Mirepoix, y pronto nos vamos hasta la Necrópolis de Tabariane, un necrópolis de la época de los Merovingios recuperada y convertida en una especie de monumento/obra de arte. Llegar allí no es complicado, tienes que dirigirte hacia la localidad de Rieucros, y siguiendo las indicaciones – o el GPS – puedes acercarte hasta ella en vehículo casi hasta el final, pero tendrás que dejarlo en mitad de un camino y pasear por un sendero entre hierbajos. En realidad la visita a Tabariane está pensada para hacer caminando, siguiendo una ruta sencilla (3 km). Nosotros, como vamos sin tiempo, decidiremos llegar en furgo, pero tú puedes acceder a pie dejando el coche en el diminuto pueblo de Rieucros, frente a la iglesia, y llegar a Tabariane a pie.

Una vez allí, para acceder a la necrópolis, hay una puerta al frente, justo cuando aparece ante tus ojos una cerca. Abre la puerta y camina por allí, no te metas campo a través como nosotros lo hicimos.

A la necrópolis de Tabariane debes entrar por aquí.

Por lo que respecta a la visita a la necrópolis de Tabariane, que es gratuita, tienes paneles en francés que te guían y te explican un poco de qué trata aquello. Yo puedo decirte, para guiarte en tu visita, que la necrópolis fue descubierta a principios del siglo XX y que hay 166 tumbas que datan de los siglos VI y VII. Hay una superficie de 1200 metros cuadrados por la que reparten todas las tumbas, arregladas para ser visitadas mediante al intervención de un paisajista que le ha conferido un aire ajardinado.

De la necrópolis nos vamos directos a Vals, un pequeño pueblo que tiene una iglesia rupestre – esto es, que está construida en parte dentro de la roca – y que guarda unos frescos del siglo XII preciosos. La visita a la iglesia rupestre de Vals es gratuita y es una parada, a mi juicio, obligatoria cuando hagas tu viaje por el Ariège. No te va a llevar mucho tiempo y te va a encantar.

Iglesia rupestre de Vals.

🅿Debes saber que en Vals hay también espacio para dejar la furgoneta y que estoy segura podrás usar para pernoctar sin ningún problema.

De Vals ponemos rumbo a Mazères, una localidad de color caldera y aire medieval que copia en parte la estética de la vecina Toulouse – esta ciudad francesa no está muy lejos de allí. Mazères no es muy monumental, pero si bonita y agradable. Lo que más destaco de ella (y que cuento en este artículo) es el color de sus construcciones, que debo decir que a veces satura un poco.

De Mazères a otra visita imprescindible, para mí, en el Ariège. Se trata del campo de concentración de Vernet, un lugar para la memoria – como muchos otros en el sur de Francia – que recuerda los horrores de la guerra y la intolerancia, y que hace homenaje a todas aquellas personas que tuvieron que salir de su hogar por haber defendido la libertad.

📋Puedes leer más sobre el campo de concentración de Vernet pinchando aquí.

De Vernet nos vamos a Pàmiers, la localidad de mayor tamaño de la zona y donde tenemos pensado quedarnos a dormir, pero Pàmiers es la decepción del viaje. La ciudad no nos gusta, sí tiene un par de cosas dignas de mención, siendo conocida por sus tres campanarios, pero después hay poco más para visitar, además de un par de iglesias y los canales que la rodean o su catedral, de ladrillo – que estará cerrada.

Pamiers, lugar que a nuestro juicio puedes pasar por alto.

Nos marcharemos de Pàmiers y como desde allí tenemos pensado ir ya regresando, pondremos rumbo al sur de nuevo, y acabaremos llegando a Tarascon-sur-Ariège, no sin antes pasar por un enclave curioso, el Puente del diablo cercano a Foix, en Montoulieu. Allí, como en tantos otros lugares, existe un puente que dicen fue obra del diablo, contando la leyenda que apareció de un día para otro sin que nadie tuviese que poner ni una sola piedra. Pero eso no saldría gratis, y es que el diablo se pidió el alma del primer ser vivo que pasase por allí como pago, así que los vecinos el lugar mandaron a un gato a hacer el paseo.

La realidad es que el puente data del siglo XIX y fue construido por un ingeniero. Sí, esto último puede que haga que pierda algo de misterio, pero no por ello deja de ser más bonito, porque el enclave es maravilloso.

El agua bajo el Puente del Diablo.

Para acceder a él tendrás que dejar el coche en el aparcamiento y caminar unos 10 o 15 minutos por un sendero asfaltado y cuesta abajo. Debes saber que este puente está a escasos 8 kilómetros de Foix.

Y desde el puente del diablo en Montoulieu hata Tarascon-sur-Ariège, una localidad con encanto atravesada por el río Ariège, que encontramos muy animada esa tarde-noche de fines de verano en la que llegamos.

El sendero que te lleva hasta el puente.

Tarascon-sur-Ariège destaca, a mi juicio, por su entorno y por algunas calles de su casco histórico que son verdaderamente bonitas. Es otra de esas localidades francesas con encanto a las que debes ir aunque sea solo para dar una pequeña vuelta. Además, puede servir como centro de operaciones para descubrir la zona. Nosotros, de hecho, dormiremos en un aparcamiento en las afueras del pueblo.

🅿Respecto a la pernocta con la furgo en Tarascon, queremos hacerlo en la naturaleza pero el sitio que aparece en los buscadores habilitado para ello es casi una rave. Sí, nos quedamos alucinados con la cantidad de furgonetas, caravanas y vehículos semejantes que hay en los alrededores de Tarascon-sur-Ariège.

📋Puedes leer más sobre Tarascon-sur-Ariège en este artículo.

Día 4 | Tarascon-Sur-Ariège – Castillo de Lordat – Ax-les-Thermes

Despertamos en Tarascon-sur-Ariège y nos disponemos a pasear por sus calles ya siendo de día. La jornada anterior llegamos a la localidad ya bien entrada la noche y no pasamos de la parte del río, donde cenamos un par de pizzas escuchando un concierto que corría a cargo del mismo restaurante.

Tarascon, por el día, era otra cosa totalmente distinta. En Francia, en los pequeños pueblos, casi no hay luz en ninguna parte – y después las grandes ciudades todas iluminadas hasta la extenuación. Es por ello que los paseos nocturnos son casi una carrera a ciegas, así que mejor caminar por sus calles bajo la luz del día.

Calle pintoresca en Tarascon-sur-Ariège

En la localidad, esa mañana de sábado, hay mercado – también los miércoles – y creo que es imprescindible acercarse y comprar en alguno de sus puestecitos. También es imprescindible subir a la Tour du Castella o caminar por las calles de la parte alta de la localidad, atravesando la puerta medieval que todavía se conserva.

Como Tarascon-sur-Ariège no es muy monumental acabamos pronto la visita y ponemos rumbo al siguiente lugar que queremos visitar antes de regresar a España, que va a ser el Castillo de Lordat, otro de esos castillos que se mantienen en el imaginario popular como cátaro, pero que no es solo eso. Aunque antes de llegar a Lordat, y por una carretera con muchas curvas y muy cuesta arriba, paramos en Saint-Martin d’Unac, una pequeña localidad que tiene una iglesia pequeñita, románica, que merece la pena observar.

Una vez en Lordat dejamos la furgo aparcada en la entrada y comemos allí, bajo el sol de finales de verano y besados por una brisa suave que recorre las tierras altas de los Pirineos del Ariège. Las vistas desde Lordat son brutales, y la visita al castillo es gratuita.

Lordat desde el castillo.

Regresamos por la misma carretera, porque no hay otro modo de volver, y vamos hacia la tercera visita del día antes de irnos a dormir a la montaña. Eso es lo cuento después pero primero voy con la breve reseña de Ax-les-Thermes, ciudad termal – y como su propio nombre indica -, algo venida a menos – o eso me parece a mí – pero bastante animada.

📋Lee más sobre Ax-les-Thermes aquí.

En Ax-les-Thermes puedes poner los pies a remojo en aguas medicinales en los pediluvios que hay repartidos por allí, pero puedes también pasar un rato de relax en el espacio de aguas termales – pagando 20€ por persona.

Ax-les-Thermes y uno de sus pediluvios.

Como sucede en Tarascon-sur-Ariège, no tardamos mucho en visitar Ax-les-Thermes, y ya siendo bien entrada la tarde nos disponemos a buscar un lugar para dormir, que va a ser en mitad de la montaña y con el canto de los lobos de fondo. Llegaremos hasta Orlu y de allí a la Casa del Lobo, el último lugar al que se puede acceder en vehículo. Nos hubiera gustado llegar hasta alguno de los lagos pero como no tenemos claro si podremos hacerlo, y para no liarnos, nos quedamos allí.

En la Reserva natural de Orlu veremos algunos de los paisajes más impresionantes del viaje, y ahí nos convenceremos que el Ariège es un territorio al que tenemos que volver para disfrutar ya no del paisaje humano, sino del paisaje natural. Las altas montañas, los ríos, los animales… El asunto en esa zona es indescriptible. También son bonitos los pueblos, como Orgeix, estampa típica de postal que nos servirá como despedida de esta parte de Francia que tanto nos habrá gustado.

Orgeix, un bonito fin de fiesta.

Sin duda este viaje, y como dije al principio, será para nosotros un antes y un después en eso de viajar en furgo. En esta parte de Francia experimentaremos la verdadera libertad del nomadismo, no sufriendo por dónde vamos a dormir o dónde vamos a comer o dónde vamos a descansar, porque en Francia casi nadie te mira mal por parar en un pueblo, apartarte y dejar allí tu casa a cuestas para pasar la noche.

En Francia nos sentiremos verdaderamente libres, no tanto como en otros viajes que hemos hecho antes, y también en otros que haremos después, donde el dormir a veces parece que es delito. Sin duda, y para introducirte en esto del viaje furgonetero Francia es una muy buena opción, y esta del Ariège que os acabo de mostrar, para mí, es fantástica. Viajar por el Ariège es muy asequible en tanto que las distancias son cortas entre unos puntos y otros, y los atractivos son muchos.

La zona está muy preparada para viajar en furgoneta, tienes zonas de descanso en casi todos los pueblos y nadie te dice nada por dormir en la naturaleza. La gente allí van por libre y tú acabas sintiéndote como ellos al poco de llegar.

Presupuesto

Vayamos ahora con los gastos, que no voy a desglosar muy bien porque no me lo apunté todo. Sí, lo sé, vaya desastre de bloguera de viajes, pero es que disfrutaba tanto de todo lo que estaba haciendo que no pensaba en ir apuntando. Aún así creo que puedo acercarme bastante a lo que gastamos y podéis haceros vosotros una idea de cuánto os podría costar – aunque debemos tener en cuenta que medio año después, y esto está escrito un 14 de marzo de 2022, los precios del combustibles han cambiado bastante…

Entradas

Pagamos entradas para visitar varios sitos, el más caro el castillo de Montségur. Los otros lugares o eran gratuitos o nos metimos por la puerta de atrás – y os lo cuento así de crudo porque así fue.

  • Basílica de Saint-Just en Saint-Bertrand-de-Comminges: 3€ por persona
  • Castillo de Montségur: 6,5€ por persona
  • TOTAL ENTRADAS: 19 € dos personas

Comida

Traíamos comida de casa, pero el hecho de ir en furgoneta y no tener que pagar alojamiento nos permitió comer fuera. En realidad nos alimentamos de pizzas y poco más, pero nos dimos el lujo de tomar cervezas y cafés. La cerveza (caña) la pagamos en Foix a 2,60€, y en Mirepoix tomaremos otro par de cervezas, esta vez cervezas de importación, que nos saldrán por 4 euros más o menos, en la Maison des Consuls.

Allí, en Mirepoix, cenaremos unas pizzas y saldremos por unos 25€ los dos. Al día siguiente desayunaremos y creo que será el desayuno más barato del día, ya que no nos cobrarán el café con leche a precio de oro, que en otros lugares suele rondar los dos euros y medio. Por unos 6€ desayunaremos los dos muy bien la plaza de Mirepoix.

En Tarascone-sur-Ariège tomaremos también unas pizzas para cenar, que nos saldrá la cena más o menos, cerveza incluida, por algo menos de 30€, aunque no lo recuerdo exactamente.

Con esto puedes hacerte una idea de lo que puede costarte comer en Francia, donde lo del menú del día no se lleva, aunque si lo que se conoce como fórmula, que vendría ser un plato principal y postre. Ten en cuenta que te puedes ahorrar pasta en Francia si no pides bebida, porque allí te sacan el agua gratis en una jarra, aunque si la quieres mineral tendrás que pagarla.

Podríamos decir que en comer nos gastaríamos unos 80€ durante 4 días de viaje – que en realidad son más porque no contamos la ida y la vuelta –, saliendo a cenar un par de veces fuera y yendo a tomar cervezas al bar y desayunando también todos los días fuera.

Transporte

Viajamos con la furgo, con el diésel a cosa de 1,20€/l, aunque no repostamos en Francia, aprovechamos España y, a la vuelta, Andorra, donde rozaba el euro el litro, pero no llegaba a él. A fecha de hoy, y como he dicho antes, el asunto es totalmente distinto. Espero que en un futuro la cosa se solucione y podamos volver a viajar sin tener que invertir una barbaridad en transporte.

Hicimos unos 1200 kilómetros dimos muchas vueltas más allá de Francia en ese viaje – y al precio de gasóleo, más o menos, nos gastaríamos unos 130€, que sería el precio del alojamiento también, porque dormimos en la furgoneta todos los días. Eso, a día de hoy, es imposible de hacer, así que veremos qué nos deparan los próximos viajes en los próximos meses – si puede haberlos.

Total

En total, por lo tanto, nos gastaríamos lo siguiente:

  • Transporte: 130€
  • Alojamiento: nada, porque dormimos en la furgo.
  • Entradas: 19€
  • Comida: 80€
  • TOTAL: 229€ dos personas 4 días de viaje

Claro está que esto es el presupuesto limpio, sin caprichos de por medio, sin souvenirs u otras cosas que puedan suponer gastos, pero esas otras cosas ya no tienen que ver con el viaje de modo que no las escribo aquí.

Te puedes dar cuenta que al viajar en furgoneta el precio del viaje disminuye casi a la mitad, y si no lo sabes, la furgoneta con la que nosotros viajamos es una furgoneta para ir al campo que montamos y desmontamos nosotros cada vez que queremos viajar. Aquí te dejo el enlace al artículo donde explico cómo hacer algo parecido a lo nuestro, ya que te habrás dado cuenta que vale mucho la pena.

Conclusiones finales

El que aquí te muestro es un viaje que para nosotros ha sido de los mejores en los últimos tiempos, y desde que vamos con la casa a cuestas. Como has podido observar, la mayoría de atractivos son gratuitos así que no supone un gasto extra para tu bolsillo. Tanto si vas a viajar con furgoneta como si quieres hacerlo en hoteles o cámpings – que allí hay muchos –, la zona es ideal por las cortas distancias.

Si no te has planteado nunca visitar el Ariège tal vez después de haber leído nuestra experiencia cambie tu opinión. Espero que nuestro viaje te sirva para organizar tu viaje futuro y que lo disfrutes, como mínimo, tanto como nosotros.

Más información

Tienes, a lo largo del artículo, diversos enlaces que te llevan a los artículos publicados en el blog referentes a las visitas en el departamento del Ariège. También tienes otros de genéricos que te llevan a las páginas de turismo de la zona.

Si este viaje crees que se queda corto y te apetece descubrir más cosas de Francia siempre puedes combinar tu visita al Ariège con la visita a otros departamentos y ciudades. Te recomiendo que si te apetece extiendas un poco más el tema del catarismo y visites otros de sus castillos que se encuentran en el vecino departamento del Aude, siendo el mayor de todos, o el más espectacular de ellos, el que guarda la ciudadela de Carcassonne, pero te digo que si quieres combinarlo con Carcassonne tendrás que, al menos, añadir un par de días más al viaje.

Nuestra primera vez en Carcassonne y los castillos cátaros en este artículo.

Cuando cruces por España, y si pasas por la Val d’Aràn, recomendadísimo parar, al menos, en Vielha. Si sales por Andorra como hicimos nosotros no está de más regresar por este país, repostar gasolina, y acercarte hasta la localidad leridana de Os de Civís, un periclave al que solo se puede llegar por territorio andorrano.

Lee más sobre Os de Civís aquí.

Y si te apetece descubrir más zonas de Francia te dejo en el siguiente enlace todos los artículos que tenemos publicados sobre el país y que pueden servirte de mucha ayuda:

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Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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2 pensamientos en “Roadtrip de 4 días por el Ariège

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