Vals | Una iglesia rupestre en el Ariège.

En nuestro afán por encontrar construcciones curiosas acabamos llegando a Vals, un pequeño pueblo de aires pintorescos en la comarca francesa del Ariège. Por qué Vals es interesante te lo cuento a continuación.


Posiblemente el viaje que hicimos por el Ariège, en el sur de Francia, a finales de agosto del año 2021, se ha convertido en uno de mis viajes favoritos. Tal vez eso se deba a las pocas expectativas que tenía al respecto, tal vez sea que por fin salíamos de España de manera más o menos segura después de un año de Covid. No lo sé, no sé a qué se debe, la cuestión es que el Ariège me gustó mucho, y Vals también.

Vals es un pequeño pueblo, pequeñísimo, un par de calles y un callejón, que hay metido en medio del Ariège francés, cercano a Mirepoix y metido en medio de una llanura de esas bucólicas que te hacen sentir en una historia romántica.

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A orillas del Hers, esta localidad en la que no viven ni cien personas es conocida por su iglesia rupestre. Ya sabéis, una iglesia rupestre es aquella que está construida a partir de excavar en la roca. No es la única que hay en Francia, ni tampoco en el mundo, seguro que conoces alguna más.

Una iglesia rupestre es aquella que está construida a partir de excavar en la roca.

Pues uno de los atractivos que tiene el Ariège es justamente éste que hoy te mencionamos: la iglesia rupestre de Vals. Data del siglo XII aunque otra, románica, la precede, del siglo X.

Esta iglesia es interesante por un par de cosas, siendo la primera la que os acabo de mencionar, la de su situación semi-escondida en la roca, pero también porque guarda unos frescos del siglo XII en un estado magnífico de conservación.

Su situación es también interesante, y es que esta iglesia despunta por encima de todo el pueblo, y metido este como está en la llanura la imagen que proyecta cuando te acercas a la localidad es muy interesante. No es de extrañar que estando la iglesia en lo alto fuese su campanario utilizado como torre vigía en aquellos tiempos en los que se desarrolló la Guerra de los Cien Años.

Bueno, diremos que la iglesia de Vals, dedicada a Santa Maria, es solo parcialmente rupestre, porque su construcción – y como bien puede verse en las imágenes – no está del todo escondida en el interior de la roca, pero sí usa mucho de ella para levantar su estructura.

Justamente la roca se utiliza como vía de acceso al edificio, y sobre ese parte inferior se levantan teres niveles. El más sorprendente de todos, sin ninguna duda, es el más viejo y el que se puede visitar actualmente, la nave inferior o la cripta.

El acceso a la iglesia.

Esta parte del edificio es románica y se asemeja a una construcción prerrománica con un ábside del siglo XI. En el segundo nivel se encuentra la segunda nave, que no puede visitarse, y data de la segunda mitad del siglo XIX. La capilla alta, el tercer nivel, está dedicada a San Miguel. Tiene un ábside semicircular cubierto de frescos del siglo XII.

La torre de defensa data del siglo XIV que, como he dicho antes, se usó de torre vigía en la Guerra de los Cien Años.

A mi juicio, lo más interesante de esta iglesia, de su interior, son dos cosas: la cripta y los frescos. Sin duda la restauración llevada a cabo entre los años 2006 a 2008 ha sabido sacar los colores – en el mejor de los sentidos – a estas pinturas que llevan tantos años en los techos de esa bóveda.

Aunque estos frescos llevan ahí muchísimos años fueron descubiertos en el año 1952 y se consolidaron y limpiaron parcialmente en el año 1956. Las comparaciones iconográficas y estilísticas datan a los frescos del siglo XII, aunque no hay textos que lo sostengan.

Como todos los frescos de todas las iglesias habidas y por haber en la Edad Media, la intención no es decorativa – no al menos principalmente – sino pedagógica o doctrinal; pretenden enseñar los preceptos de la iglesia. Vals, en este aspecto, no va a ser menos.

Como digo, la iglesia rupestre es el motivo principal de visita a este pequeño pueblo francés pero como sucede con otros lugares que visitaremos en este departamento, la localidad tiene también su atractivo más allá de la construcción religiosa.

El pueblo es esto que ves en la foto superior multiplicado por dos o tres, no hay más, pero tampoco lo necesita. Sin duda es una de las cosas características de esta zona: los pueblos pequeños que conservan ese carácter de bastida o semi-fortaleza, con las casas que tienen muchas de ellas las fachadas de entramados y una vegetación que eternamente presente.

Y hasta aquí nuestro paso por este pequeño pueblo francés que no por ser pequeño tiene cosas menos interesantes. Esta iglesia rupestre es sin duda una excursión a tener en cuenta si viajas por el departamento francés del Ariège, un departamento que, de verdad – y si lo visitas – te sorprenderá.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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