Albi | De herejes, obispos y artistas.

Albi es una ciudad rosada del sur de Francia conocida por ser el centro de la cruzada albigense, por ser antigua sede episcopal y por tener en su haber la mayor colección abierta al publico de obras de Toulouse-Latrec.


Sin ningún tipo de duda Albi es una ciudad que debes visitar en tu viaje al sur de Francia. Su trazado indudablemente medieval presidido por la imponente catedral Santa Cecilia dibuja una silueta inconfundible – e inolvidable.

Catarismo

En Albi destacan hechos importantes siendo el más relevante de todos el de la cruzada albigense – denominada así justamente por la ciudad – o también cruzada contra los cátaros, un conflicto que se desarrolló en esa parte de Francia entre los años 1209 y 1244, Fue el papa Inocencio III quien empezó el conflicto, respaldado por los Capetos, para reducir al catarismo. movimiento religioso que se asentó en el Languedoc allá por el siglo XII.

En realidad no solo fue por los cátaros, el conflicto tenía mucha más complejidad y, como siempre, había muchos más intereses de los que se presentaban al gran público. En esa época la zona estaba dominada por diversos señores feudales algunos de ellos pro-cátaros, y ya sabemos cómo van esas cosas. Además los cátaros, religión dominada por los Perfectos y las Perfectas, era mucho más cercana al pueblo que la iglesia católica. No había corruptelas ni grandilocuencias, solo el vivir dignamente. Eso, claro está, chocaba frontalmente con el poder católico, y éste no iba a permitirlo.

Al final empieza la guerra que se desarrolla en varias partes teniendo como primer gran episodio la matanza de Beziers. Esa salvajada fue solo el principio de un conflicto que acabó casi al completo con un modo de vida que ahora se acercaría más al hippismo que a otra cosa – entiéndase este concepto desde la vertiente positiva.

Fue con la caída de los castillos de Montsegur y Quéribus que los cátaros perdieron toda la fuerza. Muchos de ellos murieron aunque otros consiguieron salvarse y huir hacia el sur, hacia tierras lejanas. Tierras lejanas para ellos pero cercanas a nosotros, y es que los cátaros se refugiaron, justamente, en lo que es hoy el Baix Maestrat y también Els Ports. Dicen que los últimos cátaros vieron en Sant Mateu y Morella y que una pequeña comunidad consiguió sobrevivir, entre ellos Belibasta, el cátaro imperfecto.

Peyrepertuse y Quéribus, dos de los castillos cátaros que puedes visitar en el sur de Francia.

A grosso modo, la historia de los cátaros es la que aquí cuento,, aunque el tema es mucho más profundo y serio de lo que unas pocas líneas pueden explicar. En Albi el catarismo no se siente tan fácilmente como en otros lugares de la zona, y es que allí destaca otra cosa, el Monumento por excelencia de esta ciudad del sur de Francia, su catedral.

La catedral de Santa Cecilia

Voy a empezar diciendo que la catedral de Albi es el edifico de mayor tamaño en el mundo construido completamente en ladrillo. También te diré que es una de las catedrales más visitadas de Francia. También puedo decirte que su interior está cubierto por pinturas murales realizadas por pintores flamencos hoy en día desconocidos.

¿Te recuerda a una fortaleza?

Esta catedral mide 40 metros en su punto más alto y 100 de largo. Tiene aspecto de fortaleza, y es que formó parte del sistema defensivo de la ciudad. Su presencia es omnipresente, y es que antes de haber llegado a Albi su catedral destaca ya por encima de todo.

Recuerdo la primera vez que visité la ciudad, un mes de diciembre del año 2013. Acabábamos de visitar Cordes-sur-Ciel y después de un collado apareció una ciudad iluminada en una planicie con un enorme edificio destacando en el centro. Raudos continuamos por la carretera hasta llegar a Albi. Aquel día – ya noche – encontraríamos la catedral cerrada, pero nos quedamos flipando con el tamaño de la construcción; en ese momento me dije que tenía que volver, y pude hacerlo un lustro después.

Mereció la pena parar en Albi en los últimos coletazos de nuestro viaje por los Midi-Pyrénées aunque estábamos terriblemente cansados, y lo mejor de todo fue poder cruzar la puerta de la catedral y acceder a ese espacio que nada tiene que ver con su imagen exterior que, como ya he dicho, asemeja ser fortaleza y no templo religioso.

El interior de la catedral de Albi – de entrada general gratuita – es tan sorprendente como su exterior. Resulta que este templo es la catedral pintada más grande de Europa, con una excelente conservación en la pintura de las bóvedas. Eso no es extraño y es que para tal fin se utilizaron los mejores materiales que había en la época: lapizlázuli y óxido de cobre. Con ello se consiguió algo así como el bleu de France, ese color que se usa para representar al país hexagonal.

En ningún sentido se aprecia en esta imagen lo impresionante de los murales.

Tan buenos eran los materiales con los que se pintaron las bóvedas que hoy en día, siglos después, siguen brillantes y luminosas y junto a el resto de particularidades que conforman este edificio ha ayudado a que sea Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Te he dicho que la entrada a la catedral es gratuita, pero no así al coro ni al tesoro, donde se guarda un mapamundi que tiene más de 1300 años. Nosotros no accedemos al coro, una verdadera iglesia dentro de la iglesia, pero tú puedes hacerlo si pagas 5 euros.

El coro es lo que se encuentra a la izquierda de la imagen.

Pero Albi no se agota en su catedral, ni mucho menos. Albi es también ciudad episcopal y su palacio otro de los monumentos impresionantes que no debes pasar por alto.

El Palacio de la Berbie

Este palacio, también hecho en ladrillo, completa la estampa más icónica de Albi junto a su catedral. Su nombre, berbie, quiere decir «obispo» en occitano, y en su interior no se encuentran a día de hoy obispos, lo que hay sonobras de un pintor genial: Toulose-Lautrec.

La escalinata del Palacio con la catedral al fondo.

¿Sabes de dónde viene la familia de Toulouse-Lautrec? Pincha🔗 aquí.

Este palacio fue proclamado monumento histórico de Francia en el año 1862 y es uno de los palacios episcopales mejor conservados de toda Francia. Para visitar el palacio tienes que visitar el museo, o para visitar el museo tienes que visitar el palacio, pero nosotros no podemos hacerlo porque llegamos a las 12 y cierran para comer, y cuando abren de nuevo ya no tenemos pensado estar en la ciudad – debemos llegar a otro sitio, es lo que tiene la planificación.

Los jardines del Palacio.

Para que no te pase como a nosotros, aquí tienes los horarios del museo: https://www.albi-tourisme.fr/fr/le-musee-toulouse-lautrec-albi.html

Lo que sí podemos hacer es pasear por los jardines del Palacio Episcopal. Lo que era el antiguo patio de armas se convirtió en un jardín clásico desde el que se tienen unas vistas increíbles de todo el Tarn y de la Albi que hay más allá del centro histórico.

Mas allá de todo esto, Albi tiene también su encanto y existen sitios interesantes para visitar que no requieren de pago previo – como es todo lo que hemos visitado hasta ahora.

Colegiata Saint-Salvi

Debemos ahora adentrarnos un poquitito en esas calles de aire medieval que conforman el centro histórico de Albi, apartándonos algo de la catedral, y llegar hasta la colegiata de Saint-Salvi, que lleva el nombre del primer obispo de la ciudad de Albi.

En esta iglesia ya no hay solo ladrillo, sino también piedra, y se acerca más a lo que estamos acostumbrados a ver, o lo que pensamos que es lo medieval. No solo la iglesia, que va de lo románico a lo gótico, sino también su claustro, construido en el año 1270. Arcos románicos y capiteles góticos forman una estampa estupenda que es un remanso de paz en medio de una ciudad vibrante.

El resto de la ciudad

Albi tiene rincones muy bonitos y pasear por sus calles es un placer que debe degustarse poco a poco. Casas de piedra, algunas de entramados, callejones estrechos y sinuosos. También buen ambiente y una vida en la calle que no tienen otros lugares de Francia, más norteños.

Casitas en el centro histórico e Albi

De Albi, a mi juicio, tampoco puedes perderte el mercado donde encontrarás productos regionales a muy buen precio. Además, el edificio es también muy chulo, de principios del siglo XX y que pretende emular a Les Halles de París.

El Mercado.

También, y como es costumbre en los pueblos y ciudades de Francia, suelen montarse mercadillos en diferentes lugares de la ciudad a lo largo de la semana.

Como ves, Albi es una ciudad perfecta para pasar media jornada, pero incluso para convertirla en centro de operaciones si quieres visitar esa parte de Francia. Albi forma parte de los Grandes Sitos de Occitania y desde ella puedes visitar otros como el ya mencionado Cordes-sur-Ciel e incluso Carcassonne.

Lo que sí debes saber es que en Albi el aparcamiento es casi todo de pago así que para no tener que soltar más dinero del que ya supone un viaje por Francia tendrás que dejar el vehículo bastante apartado del centro histórico y dar un breve paseo.

JJ admirando la catedral.

Más información

Si no quieres perderte nada de la ciudad de Albi te recomiendo que eches un vistazo a su web de turismo: https://www.albi-tourisme.fr/es

También puedes consultar la web de los 🔗 Grandes Sitios de Occitania, donde encontrarás información de la ciudad.

Y te dejo un vídeo – en francés – sobre las pinturas de la catedral de Albi en uno de mis programas favoritos:

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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