LPTV | Año 8

8 años ya de blog, es que me lo dicen aquel día que por despecho empecé a escribir aquí y me río en la cara de quien hubiese tenido la osadía de soltarme tamaña barbaridad a la cara. Pero han pasado 8 años ya, y aquí seguimos contando nuestros viajes y animando a viajar más allá de la situación que una tenga.


El propósito del blog, cuando comenzó, era el mismo que ahora (aunque hay cosas que han variado, y para bien): queríamos mostrar que nosotros, sin nada de recursos – muy muy pocos, creedme – podías viajar a tu manera.

¿Cómo viajábamos hace 8 años? Pues no escogiendo los destinos sino adaptándonos a los que nos podíamos permitir económica y temporalmente hablando. Las ofertas en alojamiento, principalmente, han sido nuestros aliadas todos estos años que llevamos viajando juntos – que son ya 12. Las ofertas en vuelos – y eso es más cosa de JJ que de Marina – han sido también determinantes para poder viajar a un lugar u otro. Que miras el buscador de vuelos y ves que hay ofertas para viajar, yo qué sé, a Viena, y en Viena puedes encontrar alojamientos que no te salgan por un pico, pues nada, que a Viena que te vas. Que igual te hubiese apetecido viajar a París… pues igual, pero ¿por qué decirle no a Viena por tener la obsesión con París? Y así es como hemos estado en varios países de Europa, volando a ciudades que dependiendo de la época del año son carísimas pero que si sabes adaptarte te salen por cuatro perras.

Recuerdo la primera vez que viajamos a Córdoba, un inicio de mes de septiembre del año 2017, y que viajamos porque teníamos justo 3 días libres y queríamos escaparnos a algún lugar. Por la mañana, muy pronto, estaba mirando dónde había alojamientos baratos en un radio de tampoco demasiadas horas de viaje. Me fijé en Córdoba, vi que había precios realmente bajos. ¿Qué tal si nos vamos a Córdoba? Le dije a JJ. Él me miró con cara de circunstancias pero asintió. Así, contraté el alojamiento y al cabo de unas pocas horas nos subíamos al coche dirección a Andalucía, y era la primera vez que viajábamos a Andalucía. Qué gran emoción sentimos, y qué gran acierto fue Córdoba.

También me acuerdo de esa vez que estuvimos en Toledo y que hicimos casi todas las visitas gratis porque nos lo montamos para pillar los días en los que las entradas a los monumentos eran gratuitas. Me pregunto si después de diez años sigue siendo posible hacer esto. O bueno, también cuando visitamos – no hace tanto – Segovia y desde ella visitamos un montón de sitios también gratis porque nos lo montamos para pillar los días en los que eso era posible. Sí, a Segovia fuimos por dos cosas: por el alojamiento barato, y porque nos cuadraban los horarios con las visitas a estos sitios que te acabo de mencionar. Y sí, en Segovia ya habíamos estado anteriormente, pero Segovia siempre es un buen plan.

Me viene a la mente, ya que me he puesto a recordar, el viaje que hicimos en 2019 a los Pirineos, cuando yo me había obsesionado con visitar esa parte del mundo en otoño porque lo imaginaba increíble en esa época del año. Me puse a mirar precios, y a mirar precios, y el Baztán, carísimo, el otro valle… carísimo. Pero será posible, cómo puede ser eso si vamos a estar allí entre semana. Nada… mi gozo en un pozo, hasta que amplié el radio, crucé la frontera y, ¡oh!, en Francia los precios bajaban. Así, cambié mi fijación por el Pirineo y amplié el radio: iríamos también a Francia, a ver qué tal salía. Pues el viaje fue espectacular, y a un precio de lo más ajustado, descubriendo lugares que ni nos habíamos imaginado visitar. Es lo que sucede cuando, en la vida, amplias las miras: que la existencia te da sorpresas.

Que sí, que cierto es que una debe tener unos objetivos fijados o, al menos, intentar ser constante en la búsqueda de los mismos pero, ¿qué nos supone tener esa fijación en cosas que, tal vez – y en un momento determinado – sean imposibles? Pues lo que supone es que haya momentos en los que la determinación se convierta en desesperación, y tampoco estamos para eso. A lo que voy es a que la vida ya es suficientemente jodida dura como para ir preocupándonos por esas cosas. Que viajar es un placer, a veces tenemos necesidad de ello – porque nos evade y nos enriquece -, pero define necesidad, como diría aquel meme. Y ahí está el punto.

Y el punto est´a en que yo siempre he tenido una de esas necesidades que no lo son, pero que al cabo de los años he sabido gestionarla de manera, creo, satisfactoria. He dicho una, pero en realidad serían unas cuántas, y una de ellas era viajar a París, y a mis 36 años todavía no he visitado la capital francesa, y cada vez tengo más claro que algún día vendrá, o no, y no pasa nada, que eso de lo que tienes que ver una vez en la vida, pues sí, pero no, porque todo es relativo – y de relatividad ya hablaré después. Otra de las necesidades que no lo son – porque no me moriré si no lo hago – era viajar en furgoneta, por probar, por ver si es tan guay como pintan las gentes que así viajan. Y bueno, eso sí lo he cumplido, pero a mí – nuestra – manera. Ya sabréis que hemos pasado de buscar ofertas por internet a buscar lugares gratuitos donde dormir con lo que hemos hecho bien en llamar Agro Van, una furgo de carga que montamos y desmontamos cada vez que queremos viajar. Y eso, y sí era como lo imaginaba, nos ha dado muchísima libertad en lo que a viajes se refiere porque ahora solo dependemos del tiempo del que dispongamos, y poco más. ¿Que tenemos solo un par de días? No pasa nada, la Agro Van todo lo arregla y te vas a Navarra a disfrutar de sitios que tenías en pendientes desde hace mucho. Que no os creáis que la Agro Van es una camper de esas que se ven por Instagram, no, que es totalmente casera y cagamos hacemos nuestras necesidades en un cubo de pintura. Pero oye, que viva la libertad – y que sí, que la libertad exige sacrificios, amiguis.

Termino este artículo de celebración de aniversario – qué bonito eso de ir sumando años, ¿no? – con una reflexión que me encontré el otro día leyendo a André Gorz, un filósofo francés con un discurso muy acertado sobre temas éticos y con el que comparto muchas ideas. La cuestión, que yendo a lo que Gorz dice, tiene una reflexión que me parece crucial para entender el sistema en el que vivimos, y que le da además sentido – y es lo que he pretendido explicar en otras ocasiones – a este espacio en el que te encuentras ahora mismo, el de Los pobres también viajamos, un espacio que por otra parte tiene clara intención política en el sentido más etimológico del término. La cosa está en que el filósofo francés dice algo así como que un pobre en Asia es aquel que no tiene zapatos, pero en Occidente es el que no tiene coche o que lo tiene pequeño. Lo que viene a decir Gorz es que la pobreza es relativa, ahora bien, también señala que lo que no es relativo es la miseria, que tiene carácter objetivo y no depende de la sociedad en la que estás. Eso es lo que significa Los pobres también viajamos, que las personas con unos recursos menores a los del resto de convecinos también podemos hacer ese tipo de cosas, como son viajar – o ir al cine, o ir al teatro. El no satisfacer tus deseos también te empobrece – y a eso he ido un poco más arriba – por ello hay que pensar en la razón por la que deseamos lo que deseamos – puedes leer un texto al respecto aquí. En definitiva, y para terminar con el offtopic viajero, que sí, tendremos para comer, pero en invierno nos calentamos con mantas y con una estufa de butano – y cagamos hacemos nuestras necesidades en un cubo de pintura cuando viajamos en furgo.

Cierro con el texto, que y a va siendo hora, porque os confesaré que en estos momentos tendría que estar montando la Agro Van porque los 8 años de LPTV se van a cumplir viajando, y el viaje empieza en un par de jornadas después del momento en el que estoy escribiendo esto. Lo dicho, termino con mi disertación no sin antes dar las gracias a todas esas personas que en un momento u otro han pasado por este espacio cibernético para coger ideas, inspirarse, o simplemente leer historietas sobre viajes. Sin todas esas personas esto no tendría sentido, porque un texto no está completo hasta que alguien lo lee.

Recordad: viajar es posible, solo es cuestión de adaptarse – y no caer en las garras de los deseos infundados.

Un abrazo enorme. Seguiremos viajando – y lo seguiremos contando.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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