Nîmes | La Roma Antigua en el sur de Francia

Nîmes es una ciudad del sur de Francia de carácter moderno pero con profundas raíces antiguas. Cosmopolita y acogedora, su patrimonio histórico es indiscutible. La Maison Carrée o el Anfiteatro son los sellos de identidad de Nîmes, pero Nîmes va mucho más allá de ellos, y eso es difícil de superar.


Un poco de historia

La actual Nîmes tiene sus orígenes, como mínimo, en el s. VI a. C, cuando una tribu celta conocida como los arecómicos se asentó alrededor de una fuente. Allí empezaron a construir su vida y ese punto no dejó de ser importante para la historia de la ciudad, incluso en estos días.

Los celtas dejaron huellas en la ciudad, entre las que se encuentra la Tour Manga, que más tarde se integró en la muralla romana. Y es justo cuando llegaron los romanos, allá por el siglo II a.C, que Nîmes tomó una forma distinta. Fue Augusto, entre otros, quien quiso promover la romanidad en la Galia, de modo que empezó con las construcciones que darían una nueva silueta a la localida.

Puerta de Augusto

En ese momento Nîmes era una ciudad importante, hay que tener en cuenta que se encontraba a medio camino entre Roma y España, pasando por allí la Via Domita, pero esa prosperidad no fue eterna por lo que entre los siglos III y V, con los visigodos, la bonanza desapareció.

Nîmes entra en un periodo de decadencia a partir del siglo VIII, ya en la Edad Media. La población, que vive con miedo, se refugia en el Anfiteatro, que servirá como fortaleza. El abandono es cada vez mayor, y no alzará de nuevo el vuelo hasta el año 1.000, cuando la viña, el aceite y la ganadería ovina – y el buen posicionamiento geográfico de Nîmes – devolverán a la ciudad el esplendor de antaño.

Pero ya sabemos que la Historia es pendular, que todo lo que sube tiende a bajar, y que nunca se está siempre en lo alto. Así es como a partir del siglo XV, y con las guerras de religión, Nîmes pierde un poco de fuerza. Pero como péndulo, y con la implantación del comercio textil, Nîmes vuelve a coger fuerza y a ganar importancia. La ciudad se enriquece y su fisionomía cambia. Esta será la que veremos hoy en día en gran parte.

A partir de ese momento la ciudad es edificada de nuevo. Los edificios se construyen en forma de palacetes y las calles tortuosas se convierten en grandes avenidas con punto central en plazas llenas de fuentes. En la fuente donde nace la ciudad se descubre un antiguo templo romano y allí, a manos de Luis XV, se construye un lugar que será uno de los espacios públicos más importantes de Europa: los Jardines de la Fuente.

La ciudad irá prosperando, y frente a la rivalidad industrial de Lyon Nîmes apuesta por la viña. Con la cercanía al canal del Midi la uva será lo que le permitirá seguir adelante.

Nuestro paso por Nîmes

La introducción histórica a Nîmes podría ser mucho más extensa, pero este no es el fin de este artículo. Lo que quiero mostraros hoy es la ciudad vista desde nuestros propios ojos y daros una opinión personal sincera.

Sí, la ciudad de Nîmes es, para nosotros, mucho más de lo que esperábamos. Viajamos allí pensando en ver el Anfiteatro con nuestros propios ojos, y también la Maison Carrée, pero resulta que acabaremos encontrando mucho más que eso.

Encontraremos una ciudad dinámica, cómoda, muy bonita, agradable, no muy cara – se puede comer bien a precio de España – y aunque sí, la cerveza en el bar es más cara, tienes eso de la hora feliz – acordaros de Strasbourg – que te permite disfrutar de una cerveza – de las buenas – a un precio menor.

Claro, y es que para disfrutar un destino no es suficiente con que este sea bonito – acordaros ahora de Suiza – sino que el hecho de poderlo vivir es algo fundamental. El tener la posibilidad de sentarte en un restaurante y comer algo, tomar algo, yo qué sé… ser y no solo estar es lo que mola, y eso en Nîmes puede hacerse.

Como digo, la ciudad es muy agradable, es muy bonita – mucho más de lo que pensábamos – y muy interesante. Para que puedas hacer de tu visita algo más cómodo, te voy a dar unos datos prácticos que seguro te sirven muchísimo.

Datos prácticos

Dónde aparco en Nîmes

Nîmes es una ciudad no muy grande en la que su centro histórico es o bien zona azul – por usar la terminología española y que pueda entenderlo todo el mundo – o bien aparcamiento privado. Pero lo bueno de Nîmes es que fuera del centro tienes opciones de aparcamiento gratuito, solo es necesario que te salgas un poco del meollo para encontrar calles en las que el estacionamiento sea gratuito.

Dejar el coche extramuros, esto es, fuera del cerco de la estación de tren, no te supondrá más de 15 o 20 minutos a pie hasta el centro de la ciudad.

Comer en Nîmes, ¿es caro?

Comer en Nîmes, a mi juicio, no es caro. No lo es más que comer en España, aunque nos parezca raro lo que estoy diciendo. Se come diferente, eso sí, pero al final pagas algo parecido. Lo mejor para comer en Francia – y como te explico en otros artículos – es fijarte en la Formule de mediodía, e incluso con los Menú du Jour, los menús del día que se parecen a los españoles pero no.

¿En qué no se parecen los menús del día franceses a los españoles? Pues bueno, que en España suele entrar o bien el agua, o refresco o vino, y en Francia no. Aunque esto no es cierto del todo, porque en Francia pides agua y te la dan gratis – para ello pide una garrafe -, a no ser que la quieras embotellada. Si quieres beber o vino o cerveza o refresco tendrás que sumar unos 3 euros al precio del menú o de la formule – que suele rondar los 15 euros. En los menús o formules sueles tener plato principal y postre, y puedo decirte que no vas a necesitar nada más hasta la hora de cenar, y que lo que vas a tomar va a ser de muy buena calidad y muy buen presentado.

También puedes pedirte un plato, que vendría a ser el plato combinado en España, que estará de media en los 10 euros, y ahí poner postre, que estará de media en los 4 euros y te saldrá más o menos como el menú. Al final lo mejor es que investigues y que barajes diversas opciones. Si quieres puedes comer bien a un precio no muy excesivo. Y probarás la gastronomía local, que es lo interesante.

Las entradas en Nîmes, ¿qué tal?

Pues bueno, para ser Francia las entradas a los monumentos, en Nîmes, no son caras. Ahora bien, si quieres ahorrarte unos euros, mejor que te hagas con el pase de la ciudad, el Nîmes City Pass, y que te permite además de visitar los monumentos visitar también los museos de la ciudad.

El más económico es el que te cubre dos días y tiene un precio de 29€. Lo de dos días es necesario ya que Nîmes no se ve en una jornada sola, te lo digo por experiencia ya que nosotros tuvimos que dejarnos cosas por ver por tener el viaje ya planificado.

¿Cuándo viajo a Nîmes?

Nosotros haremos el viaje a inicios de septiembre. Sin duda es una época fantástica para visitar la ciudad ya que no está tan llena de gente – aunque la hay – y no hace tanto calor – aunque aún hace. Yo evitaría el verano por las temperaturas – aunque sea Francia el sur es tan caluroso como España – y también por la gente.

Otoño o primavera las veo épocas ideales para este destino, también inicios de verano, pero no sé si iría en julio y agosto. El invierno puede ser interesante pero oscurece pronto – aunque el tema de monumentos no están abiertos todo el año no más allá de las 6 de la tarde por regla general.

¿Cómo llegar a Nîmes?

Nosotros, particularmente, llegamos en furgo. Por carretera es muy sencillo ya que es una ciudad muy bien comunicada y desde España, y partiendo de la parte Mediterránea, llegas hasta Francia por AP-7 que ahora es gratuita. Una vez llegas a Francia, claro, la autopista es de pago, aunque no es obligatorio ir por autopista de pago – nosotros no lo hacemos – y el viaje no se hace pesado porque puedes ir de Perpignan a Narbonne cómodamente, y después subir hasta Montpellier y de allí a Nîmes.

Claro, partiendo de un lugar como el nuestro, que es un pequeño pueblo de Castelló, lo mejor es coger el vehículo propio – ya sabemos que en los núcleos pequeños de población es muy complicado salirse de la particularidad automovilística para desplazarse -, pero a Nîmes se puede llegar en tren si partes de una gran ciudad en la que tengas este servicio. Desde Barcelona hay trenes directos, aunque puedes partir de otros lugares donde haya estación de tren y llegar hasta cualquier estación AVE que te lleve a Francia. Un ejemplo práctico, y por no decir Barcelona, desde València debes coger un Euromed y llegar a Barcelona para hacer transbordo para coger el AVE y después llegar a Nîmes. En total son unas 8 horas de viaje y unos 122€ por trayecto. El caso práctico más cercano a nosotros sería salir de Vinaròs, coger un Media Distancia y llegar a Barcelona. El trayecto duraría unas 10 horas (aunque Vinaròs está más cerca de Barcelona que València) y el precio serían unos 81€ por trayecto. Puedes ir también en otro tren que sale más caro y llega antes.

Como veis, y desde la perspectiva de la ruralidad, lo más sencillo es ir en vehículo propio – y partiendo desde nuestra posición siempre, que no se olvide esto – ya que ganas tiempo y también es más económico. Hay que tener en cuenta, además, la particularidad de nuestro viaje, que es en la furgo camperizada, por lo que nuestros gastos se reducen al combustible, que dependerá del precio del momento pero que, más o menos, saldrá por lo mismo que todos los billetes de tren – ir y volver – y no supondrá más desembolso económico a la hora de dormir.

¿Cuántos días necesito para visitar Nîmes?

Bien, pues para visitar Nîmes, sin ninguna duda, necesitas dos días mínimo. Nosotros la visitamos en día y cuarto y nos quedaron muchas cosas por ver. No las principales – después os hablo de ello – pero sí algunos museos que nos hubiesen interesado.

En un día, en Nîmes, puedes visitar lo básico, que vendría a ser el Anfiteatro, la Maison Carrée y también los Jardines de la Fuente. Pero Nîmes es una ciudad que invita a pasear y por ello te recomiendo que pases al menos 24 horas completas en ella.

¿Dónde me alojo en Nîmes?

Como te he explicado más arriba, nosotros llegamos a Nîmes en furgo, de modo que nos alojamos en ella en áreas habilitadas para tal fin en una localidad cercana a esta ciudad francesa. Ahora bien, no todo el mundo dispone de furgo – o no todo el mundo disfruta viajando en furgo – así que he mirado precios de alojamiento y puedo decirte que un fin de semana de octubre puede salirte, en un apartamento céntrico, por unos 85€ dos persoas y dos noches. Tienes alojamientos más económicos a unos 3 o 4 kilómetros del centro de la ciudad, por unos 60€. Al final la cuestión es que busques qué es lo que mejor se adapta a tus necesidades y a tu presupuesto.

Si es que viajas en furgo y quieres saber dónde nos alojamos nosotros, eso ya lo contaré en otro artículo 🙂

Ahora sí, explicadas las cuestiones básicas que necesitas para visitar la ciudad francesa de Nîmes, me dispongo a explicarte nuestra experiencia en la ciudad y contarte qué vimos – y también lo que no nos dio tiempo a ver.

Qué visitar en Nîmes

Nîmes tiene como pilares principales en lo que a turismo se refiere el legado que el Imperio Romano dejó en la ciudad. Dicen que Nîmes es la más romana de todas las ciudades francesas y sí, puede que lo sea. Hay que tener en cuenta que los monumentos que se conservan lo hacen en un estado casi perfecto, así que se puede disfrutar de ellos como los disfrutaban quienes habitaban la ciudad hace unos 2.000 años.

El Anfiteatro de Nîmes o las Arenas

Sí, las Arenas. El Anfiteatro de Nîmes, uno de los mejor conservados del mundo, es hoy en día una plaza de toros en la que se siguen haciendo corridas. Sí, lo de los toros no es solo cosa de España, y si vas por el sur de Francia – más en esta parte del Languedoc y también en la Provenza – te darás cuenta que en casi todos los pueblos hay una plaza de toros, y también hacen eso de los toros en la calle. Y sí, también los matan.

Pero bueno, vayamos a lo que nos interesa, que es el Anfiteatro de Nîmes, lugar que es casi emblema de la ciudad, y digo casi porque el emblema viene después.

Esta construcción, que fue construida en el siglo I de nuestra era, se conserva casi a la perfección por algo muy curioso: el abuso que se ha hecho de ella. Como paradoja, el hecho que siempre haya sido algo útil para la ciudad ha permitido que a día de hoy sea uno de los anfiteatros romanos más bien conservados de todo el mundo.

Esta construcción, una elipse perfecta de 133 metros de largo y 101 de ancho, tiene 24 gradas y cada una de ellas – y en tiempo de los romanos, claro – podía albergar hasta 1000 personas. Hoy en día el espacio se sigue usando, pero las gentes que caben son menos y se sientan de modo diferente. Allí se hacen corridas de toros, espectáculos y hasta toca… ¡Metallica!

En el vídeo que os muestro arriba, y estoy segura casi, los de más arriba pagaron menos que los de más abajo. En la época romana la cosa no era muy distinta y es que en Roma había una clara separación entre clases sociales. En la parte más baja del anfiteatro se sentaban las gentes importantes y con posibles y más arriba, en el gallinero, los pobres, la gente de a pie.

Allí se hacía de todo, desde guerras con barcos – llenando la arena de agua mediante un sistema bastante sesudo de canalizaciones – hasta batallas de gladiadores. Que claro, lo de los gladiadores en la Antigua Roma nada tiene que ver con la imagen de los gladiadores que tenemos hoy en día, imagen que está en nuestra mente debido a películas muy famosas, entre otras cosas.


Con este audiguía vas a aprender un montón sobre el anfiteatro, pero también sobre la vida en la Roma antigua así como te van a desmitificar la figura del gladiador.

El anfiteatro, que resulta ser dos teatros puestos de frente, ha llegado hasta nuestros días en tan buen estado por el uso continuado que se ha hecho de él a lo largo de la historia habiendo sido además de lugar de espectáculos, también fortaleza, prisión y otros usos que han permitido a esta construcción con 2000 años de antigüedad mantenerse tan bien en la actualidad.

Visitar el Anfiteatro de Nîmes cuesta 10€, pero puedes acceder a él junto a otros monumentos y museos de la ciudad con el City Pass.

La Maison Carrée

Naturalmente, y después de pasar más de hora y pico en el Anfiteatro de Nîmes, lo que se hace es caminar un poco, solo unos minutos, hasta llegar al que sí es el emblema de la ciudad de Nîmes: la Maison Carrée.

Este edificio, magnífico, también es de los mejor conservados de su categoría. Construida en el año 5, se dice cuadrada aunque no lo sea. En aquellos años está dedicada a los hijos de Agrippa. En nla actualidad, y como digo, es la seña de identidad de la ciudad.

¿Quién no ha visto alguna vez una imagen de este edificio? Pues cualquier imagen no hará justicia a lo que es realmente. Sin ningún tipo de duda la Maisón Carrée merece toda la fama, y es que su belleza es indiscutible, más aún después de la restauración a la que ha sido sometida en los últimos años.

Las líneas puras y la elegancia son definitorias de este edificio, que sí, tiene dos mil años. La imagen de la construcción permite imaginarnos cómo eran este tipo de construcciones en el pasado, de todos aquellos templos que hubo en el pasado y que hoy en día se mantienen a duras penas (aunque puedes ver otros ejemplos en Mérida o Évora,, pero no tan bien conservados).

La Maisón Carrée se encontraba en lo que era el foro romano, del que queda nada y que solo podemos imaginar. Hoy está en medio de una plaza muy elegante, y enfrontada al museo que lleva por nombre Carré d’Art diseñado por Norman Foster. La Maison Carrée tiene vida a su alrededor, mucha, y la visita no solo es exterior sino también interior, aunque en lo interno de la Maison Carrée haya desaparecido.

Sí, se puede acceder al edifico, pero a mi juicio es lo menos interesante de la construcción, aunque haya allí una exposición que cuente la historia del mismo y también del proceso de restauración. Visitarlo te llevará no mucho tiempo.

Visitar la Maison Carrée de Nîmes cuesta 6€, pero puedes acceder a él junto a otros monumentos y museos de la ciudad con el City Pass.

Carré d’Art

Lo natural cuando estás en la Maison Carrée es visitar la Carré d’Art, edificio que alberga un museo de arte contemporáneo y que fue diseñado por Norman Foster y que pretende dialogar con el edificio romano que tiene en frente.

La Maison Carrée desde el Carré d’Art.

Lo que hay en el interior no podemos verlo porque el día que vamos a visitarlo es lunes y los lunes cierra.

Visitar el Carré d’Art cuesta 8, pero puedes acceder a él junto a otros monumentos y museos de la ciudad con el City Pass.

Musée de la Romanite

Lo que sí podemos visitar es el Museo de la Romanidad, que alberga en su interior la historia de la ciudad de Nîmes desde lo más antiguo hasta la Edad Media, pero que se centra sobre todo en los tiempos en los que los romanos se asentaron en la ciudad.

Este museo es verdaderamente interesante además de muy entretenido ya que tiene algunos espacios de interacción. En el museo, además de la exposición permanente, hay exposiciones temporales. En el momento en el que nosotros visitamos el museo había una exposición muy interesante que unida a la exposición permanente te llevará más de dos horas de visita. Así, si quieres disfrutar del Museo de la Romanidad como toca guarda un par de horas mínimo para ello.

También deberás fijarte en el edificio, frente al Anfiteatro – si te das cuenta, presente y pasado están en permanente diálogo -, diseñado por Elizabeth de Portzamparc.

Visitar el Musée de la Romanite cuesta 9€, pero puedes acceder a él junto a otros monumentos y museos de la ciudad con el City Pass.

Un paseo en trenecito

No es algo que solamos hacer, la verdad. Bueno, no es algo que me guste hacer a mí, Marina, pero Juanjo sí es partidario de estas actividades. Aprovechando que con el City Pass puedes hacer también un viaje en el tren turístico, después del Museo de la Romanidad nos subimos a este pequeño vehículo para hacer un recorrido por Nîmes.

Me di cuenta de esta perspectiva desde el tren turístico.

Lo cierto es que nos va bien porque estamos bastante cansados – llevamos andando todo el día – y nos permite también conocer cosas que se nos habían escapado. La única pega que le pondría a esto es que las explicaciones que se emiten por el altavoz son en francés e inglés solamente, así que si no conoces ninguno de los dos idiomas no te vas a enterar de mucho.

La visita son unos 45 minutos y el precio es de 8€, pero como ya te he dicho el City Pass te permite subirte sin necesidad de un desembolso adicional.

Jardins de la Fontaine

Puede que este sea uno de los espacios más transitados de la ciudad de Nîmes, y dicen que son uno de los jardines más bonitos de Europa. Lo interesante en este espacio ya no es solo que sea un jardín – que va por la ladera – sino también que allí es donde nació la ciudad de Nîmes.

Al fondo de la imagen, la Tour Magne.

Si os acordáis, en la introducción histórica os he dicho que la ciudad nació alrededor de una fuente, y ese espacio es donde hoy se encuentran los jardines que, como también os he explicado antes, fueron arreglados más tarde por Luís XV, ya en el siglo XVIII.

En tanto que fueron los inicios de la ciudad allí podemos encontrar el templo de Diana, romano, o los restos que quedan de él. También la Tour Magne, la torre de la que os he hablado más arriba y que se integró en las murallas romanas y de la que puedes ver una panorámica perfecta de la ciudad. La entrada a la torre, que es de 4,5€, está también incluida en el City Pass, pero nosotros no tuvimos tiempo de llegar. Bueno, también os diré que estábamos agotados porque aunque Nîmes no es una ciudad muy extensa llegamos a caminar 15km por ella.

Otros museos que puedes visitar con el City Pass

Sí, ya te lo había advertido: Nîmes no puede visitarse en un solo día. Y así se entiende la razón por la cual el City Pass te da derecho a hacer tus visitas en dos días. No vas a poder disfrutar de todos los museos ni todos los monumentos en una sola jornada. Ya no es cuestión de horarios (el Museo de la Romanidad cierra a las 7 de la tarde), sino de cansancio.

Además de lo mencionado, y que es lo que nosotros escogemos para visitar en un día porque es lo que más nos interesa, puedes acceder también al Museo de Bellas Artes, el Museo de las Culturas Taurinas (aunque solo está abierto de mayo a octubre), el Museo del Viejo Nîmes (este me da mucha pena no poderlo visitar), el de Historia Natural, la Cripta Abacial de Saint-Gilles (aquí también me da mucha pena no tener el suficiente tiempo), y si el pase es de más de dos días, tienes acceso también al espacio que se ha construido alrededor del Pont du Gard – aunque el aparcamiento lo deberás pagar igual.

Más cosas para hacer en Nîmes

Te he dicho al principio que Nîmes es monumental, pero es también una ciudad muy agradable. Los museos y las construcciones romanas son los elementos esenciales de una visita a esta ciudad del sur de Francia, pero en sí misma es también un lugar a visitar porque bonita lo es un rato.

Pasear por sus avenidas, pero también por sus plazas, como la del Mercado, o la Place d’Assas, donde hay dos fuentes en las que se representan a Nemausa, la fuente que da origen a la ciudad, y Nemasus la parte masculina de la misma. Estando ambas enfrentadas, se unen por un curso de agua que hace del espacio, diseñado por el artista plástico Martial Raysse, algo muy interesante.

Y hablando de fuentes, te reto a que busques la fuente con un cocodrilo, y que está escondida en una pequeña plaza del centro de la ciudad. Claro, es que no te he hablado de esto, pero si has visto alguna imagen de la ciudad, o su escudo, te darás cuenta que hay un cocodrilo atado a una palmera. Convendremos todo el mundo que cocodrilos atados a una palmera, en Francia, no es que haya muchos. Pues bueno, la historia de por qué en Nîmes el cocodrilo es símbolo de la ciudad tiene que ver con la tribu que habitaba la antigua Nemausus y el pacto que hicieron con los romanos para ayudarlos en la Guerra de las Galias. Para conmemorar la victoria la ciudad acuñó una moneda en la que aparecía un cocodrilo y una palmera – porque la batallita fue contra Cleopatra y Marco Aurelio – y es así como hoy en día se ha convertido en símbolo de la ciudad.

También te recomiendo que, en Nîmes, vayas en busca de la antigua puerta de Augusto, así como el resto de elementos que tienen que ver con la Antigua Roma y que todavía están presentes en la ciudad.

A casi una hora de Nîmes: el Pont du Gard

Dicen que es este el acueducto romano más espectacular del mundo. Nosotros, aún no sabiendo si lo podremos ver, nos aventuramos y nos acercamos hasta él. El acueducto solo lo verás si llegas hasta él. Claro, dirás. Bueno, me explico: ya sea por al vertiente derecha, o por la vertiente izquierda, el acceso al puente está acotado por dos aparcamientos de pago que tienen un precio de 9€. El acceso al puente es libre después de haber dejado el vehículo ahí, pero si quieres visitar el museo pagarás otros 9€ más o menos.

La cosa está en que tal vez podrías dejar el vehículo aparcado en otro espacio que no sea el de pago, pero eso solo lo conseguirás si te desplazas 2 o tres kilómetros y llegas andando al aparcamiento y luego vas andando hasta el puente. Así, si quieres hacer una visita rápida te será imposible, a no ser que hagas el desembolso pertinente. Debes saber que el puente no está abierto a todas horas, aunque el puente esté en medio de la naturaleza no es, como voy a decirte…, como el Acueducto de Segovia, que tu llegas a Segovia y lo ves, o el de Mérida, u otros puentes y acueductos similares. Al estar metido en una garganta el acceso está acotado y regulado, aunque en verano podrás acceder a él hasta las doce de la noche.

Yo consigo acercarme después de dar una buena caminata, y de manera rápida y fugaz. Mi opinión: hay otras cosas semejantes que me han impresionado más. Pero eso va a cuestión de gustos, y también de las circunstancias que rodean a la visita.

Consideraciones finales

Y hasta aquí todo lo tengo que contaros sobre Nîmes sin que el artículo se haga eterno. Como habréis comprendido, la ciudad tiene mucho que ofrecer y la opinión que doy es totalmente sincera. Para mí era una visita imprescindible por su pasado romano y acaba convirtiéndose en un lugar que disfruto mucho más de lo esperado.

Resumiendo un poco lo que te he dicho, y como idea principal, quiero que te quedes con el hecho que necesitaras mínimo dos jornadas para disfrutar plenamente de Nîmes y de todo lo que la ciudad ofrece.

Seguidamente te dejo algunos enlaces que te servirán para organizar mejor tu estancia:

Agradecer a la Oficina de Turismo de Nîmes los dos City Pass que nos permitieron descubrir la ciudad de una manera más completa.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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