Vallibona – Siete hermanos y «La Pastora»

En la comarca de Els Ports, en lo alto de la provincia de Castelló, se encuentra un pueblo precioso de casas blancas y tejas color caldera que vive colgado sobre el curso del río Cérvol.


Con regusto medieval y desprendiendo paz absoluta Vallibona es uno de esos pueblos que te sorprenden por su sencillez tremendamente compleja.Vallibona – y no confundir con La Vallivana, un santuario que no se encuentra muy lejos de allí – es de esos sitios a los que tienes que ir expresamente ya que no se encuentra en ningún lugar de paso. La Vallibona es, por lo tanto, un destino escogido y no una visita hecha por casualidad; debes saber que existe y debes querer visitarlo.

Os diré que Vallibona, y si has viajado alguna vez hasta Morella, es ese pueblo que aparece señalado, y cuando transitas por la N-232 dirección Santander, a mano derecha y una vez salvado el Puerto de Querol. Para llegar a Vallibona debes tomar el desvío y conducir una decena de kilómetros por una carretera que es mucho mejor de lo que habíamos creído, aunque nosotros no llegaremos allí por la carretera buena sino por el acceso que existe desde Bel, un acceso que no recomendamos por su dificultad aunque, cabe decirlo aquí, te encuentras con pasos del Cérvol que son una verdadera maravilla.

Si te arriesgas a ir desde Bel – aunque no creo que hagas esto, la verdad – lo bueno que vas a tener va a ser la vista con la que te encuentres antes de llegar al pueblo y que puedes disfrutar desde un mirador preparado para que disfrutes de un espectáculo que a mí, personalmente, me sorprende. Sí, me sorprende porque Vallibona es un pueblo que siempre ha estado ahí como ignorado por mi persona y al que jamás le he hecho caso y que pensaba que era un pueblo más y resulta que, ya de lejos, Vallibona es de una belleza indiscutible.

Nos cuesta bastantes años llegar a la Vallibona aunque sea un pueblo que se encuentra bastante cerca de nuestros pueblos y que además, y como he dicho más arriba, se encuentra muy cerca de Morella, pueblo al que vamos cada dos por tres – o más. Al tener que desviarte, supongo que será eso, no nos hemos le hemos dado nunca antes una oportunidad a este pueblo. Vaya tontería más grande, porque el pueblo merece el desvió, sin discusión alguna.

Las calles de Vallibona recuerdan su pasado musulmán, con un entramado urbano sinuoso y retorcido, casi en espiral. Pero no solo el pasado musulmán se percibe paseando por el pueblo, sino también el aire medieval que todavía se comprende gracias a los porches que son antiguas puertas de entrada. El más interesante de estos porches, sin duda, es el que se encuentra pegado a la Iglesia de la Asunción, construida en el siglo XIV y que tiene un campanario mudéjar que despunta entre todas las demás edificaciones de la localidad.

Ya os lo digo, el porche de la iglesia es un lugar que recuerda, y mucho, a tiempos pasados. El proche no solo protege la entrada lateral de la iglesia, románica ella, sino que también tapa toda la calle, convirtiéndola en una especie de túnel con techumbre de madera. En una punta y otra de la calle hay dos arcos apuntados que dan paso al núcleo de la población.

Debemos tener en cuenta que el casco urbano de Vallibona es de interés cultural, y que en él nos vamos topando con distintos elementos que van a despertar nuestra curiosidad. Uno de ellos es un gran retablo cerámico dispuesto en la fachada de la iglesia y que recuerda el hermanamiento entre los pueblos de Penyarroya de Tastavins – en el Matarraña turolense – y el pueblo de Vallibona.

El hermanamiento entre dos pueblos

La historia de este hermanamiento es bastante interesante y curiosa, y la historia es la siguiente. Resulta que en el año 1347 la peste arrasó en los pueblos de la comarca, y la Vallibona en concreto se quedó casi sin habitantes. Los pocos que quedaron no querían que la localidad desapareciese, así que maquinaron un plan para revitalizar el pueblo. Pero el pueblo no podía revitalizarse si solo había hombres y no mujeres – porque parece ser que las mujeres murieron casi todas. Así, siete hermanos tomaron la siguiente decisión: partirían hacia otros lugares para encontrar una compañera con la que casarse y así repoblar la villa.

En su particular búsqueda estos hermanos fueron a parar a Peñarroya de Tastavins, en el actual Teruel. Allí encontraron a siete mujeres que aceptaron casarse con ellos, siete hermanos de Vallibona. Los hermanos regresaron a su pueblo junto a las que iban a ser sus esposas. Catorce personas – y según cuenta la historia – consiguieron que el pueblo de Vallibona no muriese. Hoy en día, y para rememorar esta hazaña que fue un verdadero acto de amor a la tierra en la que se nace se recuerda con una romería que tiene lugar cada 7 años atravesando valles y montañas y cubriendo los 20 kilómetros que separan el pueblo castellonense del turolense. Sin duda es una bonita historia que vale la pena recordar.

Las calles de Vallibona siguen vivas después de más de 500 años.

Y si esta historia te ha parecido interesante, espera a conocer la que ahora sigue. Igual te suena el nombre de La Pastora, y más si eres de la zona, un personaje convertido casi en leyenda que es muy popular en Els Ports pero no solo allí – nosotros, que somos del Baix Maestrat, hemos oído hablar muchas veces de este personaje. Sin extenderme mucho, y es que su historia da para libro – de hecho, los hay – voy a contaros un poquitín quién era La Pastora, quien nació en Vallibona un 1 de febrero del año 1917.

La historia de La Pastora

Fijaos en la foto superior. Leed el nombre del paseo. Observad la imagen. Y ahora, comencemos con la historia.

El 1 de febrero del año 1917 nace en el pueblo de la Vallibona una criatura que va a llevar por nombre Teresa Pla Meseguer. Teresa nace con los órganos sexuales indefinidos, así se transmite la historia a través de la cultura popular. Sus padres, quienes desean tener un hijo después de dos niñas, se encuentran con una situación que no saben cómo abordar. Recordemos: año 1917, ámbito rural, familia de pastores. El drama está asegurado.

Los padres de Teresa quieren proteger a la criatura y no quieren que padezca los infortunios de guerras y conflictos, así que para su protección deciden ponerle un nombre femenino. Su tarea será el pastoreo, vivirá en el monte, con los animales. Aprende a sobrevivir con lo mínimo; la vida en el monte es dura, y más en una comarca como la de Els Ports, de monte agreste e inviernos duros. El mito de La Pastora acaba de nacer.

Sin ir a la escuela – dicen que solo asistió a las clases durante 15 días -, sin relación con otras gentes, objeto de burlas y con una identidad que no ha podido escoger La Pastora se hace fuerte y crece sin pensar mucho en lo que está a punto de suceder en España.

Llega la Guerra Civil, en el 36 – Teresa no tiene 20 años aún – y la posguerra le afecta lo justo. Su vida casi de eremita permite protegerse de todo ello. Pero la posguerra en la zona se convierte en una batalla campal entre la Guardia Civil, quien actúa de brazo ejecutor del régimen franquista, y los maquis, un grupo guerrillero organizado que vive en las montañas y que lucha ferozmente contra el franquismo.

Teresa se une a los maquis y allí deja atrás su vieja identidad para convertirse en Florencio. Entre los maquis La Pastora será quien quiere ser. Teresot, como la conocían por su masculinidad, comienza a ser conocido como Durruti. Entre idas y venidas acabará en Andorra mientras sus compañeros pasan a Francia. Allí, en Andorra – siendo ya el año 1960-, Florencio será capturado y encarcelado. Pasará 17 años en prisión siendo acusado de graves delitos que jamás cometió. Cuando encuentran a Florencio creen que va disfrazado de hombre para despistar. Le acusan de haber matado a 29 personas; quienes conocían a La Pastora decían que era un ser incapaz de matar.

Sentenciado a pena de muerte acabará salvándose de ella y pasará los años siguientes en diversas cárceles, pero la peor cárcel de todas es la condición que le asignaron al nacer y que teme que será su compañera hasta el final de sus días. Por suerte, y después de años de lucha, conseguirá – con la ayuda de otros – aparecer en su Documento de Identidad como de género masculino.

Florencio jamás había sido Teresa, jamás se había sentido mujer, pero le impusieron de pequeño la condición y con ella tuvo que vivir hasta los 76 años, al menos de forma oficial. Florencio acaba su vida en Olocau del Rey, otro pueblo perteneciente a la comarca de Els Ports y en la vivienda de Vinuesa, el funcionario de prisiones que fue su mano amiga desde su encarcelamiento. Florencio muere a los 87 años de edad, el día 1 de enero de 2004. La leyenda ya estaba escrita aunque él fuese persona tranquila, aunque él jamás hubiese planeado nada. Vivía la vida, en sus propias palabras, viviendo cada día que empezaba por la mañana y lo acababa por la noche. Florencio fue persona sencilla y humilde, sin grandes sueños ni pretensiones. Pero Florencio se convirtió en mito y en símbolo de una lucha que a día de hoy es todavía necesaria.

La historia de Florencio fue relatada en una novela que ganó el premio Nadal en el año 2011. Alicia Giménez Bartlett es la autora de un libro estremecedor, Donde nadie te encuentre, y que recomiendo mucho leer. Además, y si te interesa el tema, una publicación anterior se sumerge en la vida de La Pastora. Escrito por José Calvo Segarra, el libro lleva por título Teresa / Florencio Pla Meseguer «La Pastora». Del monte al mito, y fue publicado en el año 2010.

Estas dos historias serían motivo suficiente para visitar el pueblo de Vallibona, pero como os he presentado al principio, Vallibana no se agota en sus historias. Tampoco en el casco histórico.

Desde Vallibona parten numerosas rutas senderistas – entre ellas la romería hasta Peñarroya de Tastavins -, algunas de mayor dificultad que otras, y te permiten descubrir la comarca del mejor modo posible: caminando.

Hay que tener en cuenta que el término municipal de Vallibona se encuentra en los límites del Parque Natural de la Tinença de Benifassà. También transcurre el río Cérvol sobre el meandro del cual se asienta Vallibana, y que dota de una riqueza paisajística y natural enorme. Una de las rutas más célebres que parten desde la localidad es la que lleva hasta la Font Vella, y puede realizarse desde allí una Ruta Botánica.

Los alrededores del Cérvol.

Vallibona, sin duda, es un sitio que te transporta a otra época, a un pasado nostálgico en el que los espacios parecían más amables aunque la vida fuese mucho más difícil. Tal vez despierte un halo romántico al pasearse entre elementos que representan el ser popular del pueblo, un pueblo que no se dedica a vivir sino a sobrevivir en un espacio y tiempo complicado que representan de manera muy clara las dos historias más arriba presentadas.

Vallibona es uno de esos lugares que resisten al paso del tiempo a pesar de todo, es uno de esos lugares que se planta cara a los derroteros de la Historia, del devenir de la existencia. Sobrevivir por encima de todo: sobrevivir a la peste, sobrevivir a guerras y posguerras, sobrevivir al despoblamiento moderno. Un pueblo que resiste es un pueblo que lucha y, sin duda, Vallibona entra en esa categoría. No te lo pierdas cuando visites la comarca de Els Ports.

Más información

Si te preguntas cuándo es la mejor época para visitar Vallibona yo te diría que no importa, que en cada estación del año vas a disfrutar de lo que te ofrece el pueblo y todo su entorno, pero cierto es que la primavera es una época ideal para ello porque es mucho más agradable realizar actividades de naturaleza.

Si quieres conocer algo más de este sitio te recomiendo que visites la página web de la localidad 🖱 y también la de la comarca de Els Ports 🖱. Y si te interesa el tema de La Pastora, te recomiendo que leas la novela y si te apetece, y cuando visites Vallibona, que te acerques hasta el mas de La Pallissa, lugar donde nació Florencio.

Espero haberte despertado las ganas de visitar Vallibona, y no solo Vallibona. La comarca de Els Ports, además de Morella, esconde tesoros dignos de descubrir. Os animo a hacerlo. Cuidaos.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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