Benassal y Culla | Qué ver en un día en estos bonitos pueblos de Castelló.

Benassal y Culla son dos pueblos del Alt Maestrat, comarca castellonense, que tienen en su haber tesoros más allá de las propias localidades. En el primero encontramos el agua de la Font d’En Segures; en el segundo uno de los árboles monumentales más espectaculares de toda la Comunidad Valenciana. Pasar una jornada en estos pueblos es un plan perfecto para hacer con amigos, o con la familia. En este artículo te cuento qué puedes hacer y qué puedes ver en Culla y Benassal.


El Alt Maestrat es la comarca vecina a la nuestra, el Baix Maestrat, una de las 8 comarcas que conforman la Provincia de Castelló. Totalmente de interior, limita en su parte más occidental con Aragón. Esta comarca es de fuertes contrastes, encuentras terrenos áridos pero a la vez exuberantes bosques de robles; ramblas secas y ríos caudalosos, llanuras extensísimas y pueblos construidos en lo alto de las muelas – como es el caso de Ares.

A esta comarca, la del Alt Maestrat, y por ser vecina a la nuestra, vamos de tanto en cuanto. Ahora me acerco a Catí a comer, ahora voy a Albocàsser de fiesta, después paso por Tírig a disfrutar de su patrimonio prehistórico. Para nosotros no es una comarca desconocida, pero siempre es una comarca sorprendente.

La visita que en este artículo voy a explicar está enmarcada en una salida de domingo con las amigas. No es la primera vez que hacemos eso, y las salidas domingueras se han ampliado desde la pandemia Covid. Sí, la Covid – porque es femenina, ¿no? – ha hecho que nos juntemos mucho más de la cuenta. No hay excusas para hacer mañana lo que queremos hacer hoy.

La gente de nuestro pueblo comprenderá el significado de la foto.

Lo que os decía, no es la primera vez que nos juntamos las amigas para visitar lugares cercanos a nuestro pueblo. Fue en diciembre, el día 6, cuando decidimos por primera vez reunirnos todas e irnos a dar una vuelta por las comarcas vecinas. Nos pasamos por el Alt Maestrat y nos adentramos también en el Maestrazgo Turolense y algo de Els Ports. Ese día supimos que teníamos que repetir algo como eso, lo que no sabíamos era que en un par de meses estaríamos encerradas en casa hasta nuevo aviso por un virus dichoso. Lo que sí supimos a los pocos días de estar encerradas fue que al pasar todo el jaleo no íbamos a desaprovechar ninguna oportunidad para hacer lo que nos apeteciese.

Completa tu ruta por el Alt Maestrat haciendo click aquí.

Y así es como el primer domingo de agosto – ¿o será el segundo? ya no sé en qué día vivo – y casi de forma improvisada nos vamos a pasar el día a Benassal y Culla. Bueno, en realidad solo queríamos ir a Culla pero ya que estamos puestas, ¿por qué no desayunar en Benassal?

Benassal

Benassal es un pueblo de interior de Castelló que es conocido por el agua que emana del manantial de Font d’En Segures. Este pueblo guarda, todavía a día de hoy, algunos de los elementos del pasado que recuerdan que aquella villa estuvo fortificada.

Agua bien fresca del manantial de la Font d’En Segures.

Benassal, en su historia más reciente, tiene episodios bastante impactantes que recordar, y es que en la Guerra Civil fue víctima de bombardeos por parte de la aviación alemana junto a otras poblaciones del Alt Maestrat. El día 21 de mayo de 1938 las bombas – tres en total – cayeron en Albocàsser – capital de la comarca. Al día siguiente cayeron otras nueve. El día 24 de mayo le tocó a Ares del Maestrat, el día 25 en Benassal y el día 26 en Vilar de Canes. Benassal fue bombardeado otra vez el día 28, cayendo seis bombas más. Al día siguiente lanzaron tres bombas más en Ares y el día 31 se repitió la misma acción en Vilar de Canes. Un total de 10 días fueron los que duraron los bombardeos, en un radio de apenas 30 kilómetros y que provocaron la muerte de al menos 38 personas.

Si te interesa el tema de la Guerra Civil Española puedes visitar el campo de aviación en el cercano pueblo de Vilafamés (enlace aquí).

Benassal Medieval

En su historia más antigua Benassal estuvo habitado desde la Prehistoria y recuerdo de ello son las pinturas rupestres del Racó de Nando. En tiempos un poco más recientes, y yendo hasta la Edad Media, Benassal fue localidad fortificada. Las partes de lienzo de muralla que se conservan todavía a día de hoy, las torres Redona, de la Presó y d’En Garcés son ejemplo de ese Benassal fortificado. De estas tres torres solo se puede visitar la de la Presó (prisión).

Pero el ejemplo más claro del Benassal Medieval es el conjunto de la Mola, que configura el centro puramente histórico de la localidad. Este castillo recibe el nombre de La Mola por estar dispuesto en la parte más alta de la localidad – la muela – y es el núcleo más antiguo d ela misma. La construcción data del s. XIII y fue mandada levantar por el fundador de la localidad Berenguer de Calatarrà.

El castillo empezó siendo residencia del fundador de la villa de Benassal, y a lo largo de la historia ha tenido distintas funciones siendo Casa de la Villa, escuela y, finalmente – y hoy en día – el Museo Arqueológico del Alt Maestrat, además de de tener en otras dependencias del castillo la oficina de turismo y el Aula Museo de Carles Salvador. En realidad el castillo no parece castillo, pero él mismo y todas las calles que lo rodean son de una belleza indiscutible. Además, y a la entrada del conjunto, encontramos uno de los elementos más característicos y diferenciadores de la localidad de Benassal, el Portal de la Mola, construido en el siglo XIV, época en la que los templarios gestionaban el pueblo, y de claras reminiscencias moriscas.

El Portal de la Mola. A la derecha se intuyen los arcos que dan paso al Castillo.

Si seguimos con el Benassal medieval debemos dirigirnos a la parte extramuros de la localidad, yendo hasta los lavaderos. En la localidad hay 4 ejemplos de ellos pero a mi juicio los más interesantes, por la localización, son los cercanos a la Torre de la Presó tendiendo desde ellos unas vistas de lo que queda del conjunto fortificado bastante completa.

Los lavaderos a izquierda, la Torre de la Presó (prisión) a la derecha y en el centro la Iglesia de la Asunción.

Font d’En Segures

En Benassal son algunas más las cosas que puedes encontrar, pero nosotros decidimos dejar el pueblo par acercarnos hasta la Font d’En Segures a refrescarnos con su agua. Allí encuentras también un balneario bastante frecuentado y no solo en la actualidad, ya que el turismo de balneario fue el pionero en la zona del norte de Castelló. Recuerdo de ese primer turismo son los Pabellones Valencia que datan del año 1934 y que a día de hoy siguen siendo utilizados por veraneantes.

Esta será nuestra última visita en Benassal, aunque nos quedan cosas por ver como el Paraje Natural el Rivet que guardamos para una próxima ocasión, y es que tenemos que ir hasta Culla que tenemos reservada hora para comer.

Culla

Culla, en nuestra zona, siempre ha sido una localidad famosa por su Carrasca, un árbol monumental de considerables dimensiones y de importancia natural indiscutible. Pero Culla no es solo la carrasca ya que tiene uno de los cascos históricos más bonitos de l’Alt Maestrat siendo nombra el pueblo recientemente como uno de los más bonitos de España.

Todo el crew a la sombra de las ramas de la Carrasca de Culla.

Como os digo, salimos pitando de Benassal porque tenemos hora para comer en Culla, concretamente en el restaurante La Carrasca, al lado mismo de este árbol. Nos lo han recomendado unos colegas así que decidimos darle una oportunidad. Os puedo decir que la elección es la correcta ya que la comida está buenísima – me como un entrecot que dan ganas de llorar del gusto.

La Carrasca

Pero la atracción principal de Culla ha sido, y durante muchos años, la Carrasca, declarado árbol monumental de la Comunitat Valenciana ya que mide 20 metros de alto, tiene 7 metros de circunferencia en el tronco y 35 metros de diámetro en las ramas alcanzando un peso estimado de 75 toneladas. Casi nada.

La Carrasca se encuentra en el paraje del mismo nombre y dentro de la propiedad de la Masía Bassa, por lo que es de carácter privado y hoy por hoy el árbol está vallado. Antes no había valla pero sí un muro de piedra – marge de piedra seca – que podía saltarse fácilmente y dejaba acercarte hasta el árbol. Parece ser – o eso me contaron en Instagram – que el dueño estaba algo cabreado y han decidido restringir el acceso más duramente. Aún así la celosía metálica te permite ver todo el conjunto y también deja que te cobijes bajo las ramas ya que algunas de ellas son enormes.

La Carrasca con la masía al fondo.

Lo cierto es que al cobijo de la carrasca nos pasamos un buen rato, y es que se está muy bien porque ese día es caluroso en extremo. Parece que no somos los únicos que nos hemos resguardado bajo las ramas de este árbol enorme; las crónicas cuentan que durante las Guerras Carlistas algunas tropas solían dormir arrimados al tronco de la carrasca.

Una definición bastante gráfica.

Me cuentan por Instagram, otra vez, esto de la Carrasca de Culla:

Segons Josep María Espinàs, que el descriu al seu llibre A peu per l’Alt Maestrat«, » l’Arbre ha de ser designat amb majúscula. Potser és l’arbre més gran que hagi vist mai. La soca deu tenir uns set metres de circumferència i la capçada és monumental, catedralícia»

(Según Josep María Espinàs, que lo describe en su libro A pie por el Alt Maestrat, «el Árbol debe ser designado con mayúscula. Puede que sea el árbol más grande que visto nunca. Su tronco debe tener unos seis metros de circunferencia y su copa es monumental, catedralicia»).

Gràcies Josep Antoni Collado per les apreciacions.

El pueblo de Culla

Puede que Culla sea, de todos los pueblos bonitos de la provincia de Castellón, el más desconocido. Su situación geográfica puede que sea culpable de que este pueblo no aparezca en las rutas turísticas del gran público, pero ciertamente conducir hasta él vale mucho la pena.

Situado a más de 1000 metros de altitud, Culla es un pueblo hecho en piedra en lo más alto, siempre cerca del castillo, con cuestas y escaleras que hacen que subas y que bajes, pero que en lo más llano – en lo más llano que puede haber allí, claro – es un pueblo como cualquier otro. Es por eso, tal vez, que cuando vas a Culla, hasta que no has ascendido un poco por sus calles empinadas no vas a darte cuenta de lo bonito que es.

En Culla todavía hay restos del lienzo de la muralla que abrigan las decenas de casa de piedra que resisten estoicamente a los embistes del progreso. Tras ese lienzo se esconden callejuelas empedradas, casonas enormes de color pardo, fuertes y robustas, acogedoras.

Junto a ellas el antiguo granero, conocido también como la prisión ya que funcionó como tal durante un tiempo. La iglesia Parroquial del Salvador destaca y sobresale por encima del resto de construcciones, altura solo vencida por la disposición elevada del antiguo castillo árabe.

Hasta el castillo árabe hay que subir, no tanto por el castillo en sí que destruido casi en su totalidad durante las Guerras Carlistas – como tantos y tantos castillos de la zona – sino, más bien, por las impresionantes vistas que hay de todo el entorno.

Lo que queda el castillo [foto: Àngels Pla]

Como digo, lo que más impresiona del castillo no es la fortaleza en sí misma sino aquello que puedes observar desde ella. El terreno en el que Culla se encuentra es un terreno duro, complicado – como he descrito al principio. La vida en ese territorio no es fácil, y bien lo saben los pocos que habitan hoy en día esas tierras, pero lo sabían también aquellos que antaño sufrieron la penuria de la vida rural más profunda.

Y la dureza de esa vida pasada es la que nos lleva hasta nuestra próxima parada – y última – del día. De la necesidad virtud, o el agarrarse a los recursos escasos como un clavo ardiendo. Nuestra próxima parada va a ser una antigua mina de hierro.

El Parc Miner del Maestrat

A ocho kilómetros de Culla y a tres de Torre d’En Besora se encuentra uno de los lugares más insospechados de l’Alt Maestrat, unas antiguas minas de hierro que comenzaron a explotarse después de la Guerra Civil y que hoy en día funcionan como atracción turística.

El Parc Miner del Maestrat se encuentra en el paraje natural de «La Fontanella», a unos 800 metros de altitud, y puedes acceder a dos de las minas, Victoria y Esperanza, en una visita de unas dos horas de duración.

La entrada al Parc Miner del Maestrat tiene un precio de 12€ (adultos).

La visita es interesante, te muestra en qué condiciones vivían las gentes en la zona en la época de la posguerra. Como he mencionado antes, los habitantes de estas tierras se aferraron a un clavo ardiendo, o vieron esperanza tras el túnel de las minas. Pensaron que con ellas las penurias iban a desaparecer. Pero no fue así.

No es oro todo lo que reluce.

Adultos, jóvenes y niños empezaron a trabajar en la mina cuando ésta comenzó a explotarse. El trabajo, dura ya de por sí, tenía un plus de peligrosidad al no disponer de todas las herramientas y materiales adecuados para desarrollar una actividad de este tipo. Empujar vagonetas a mano, sacar los escombros con capazos, llevar cascos de cartón… El ambiente no tenía nada que ver con el carácter lúdico que hoy en día ha tomado ese espacio.

Fueron dos minas, Esperanza y Victoria, las que se explotaron durante un breve periodo de tiempo; es que acabaron no siendo rentables y decidieron cerrarlas. Tras el cierre intentaron plantar champiñones pero las cuentas tampoco salían de modo que terminaron también con esa actividad. Tras algunas décadas cerradas las minas decidieron abrir para el público general.

Hay que buscar la salida como sea.

La visita, que dura un par de horas, es bastante interesante. Recorres 2 kilómetros de galerías y aprendes cómo vivían y trabajaban las personas que aprovecharon los recursos más profundos de la tierra. La verdad es que me pareció un sitio interesante al que ir, también con niños.

Si creo que éste es un buen sitio para ir con niños se debe, en gran medida, al carácter educativo de la visita en tanto que muestra de qué modo vivían los menores en el pasado, un pasado no tan lejano. Nuestros abuelos vivían así, tenían que salir pronto del colegio, se ponían a trabajar sin haber cumplido los 12 años, justo sabían leer y escribir. Tenían que ganarse el pan, y de manera literal. Nada estaba dado, todo debía hacerse día a día con el sudor de la frente de uno mismo, aunque ese uno no llegase ni a adolescente. Tal vez hoy en día estemos acostumbrados a tenerlo todo, también a dar también todo a otro, pero conocer el valor de las cosas puede que nos ayude a crear una sociedad mejor.

Más información

En la zona hay más pueblos dignos de visita. Ya os he mencionado Ares y he enlazado el artículo que escribí centrado en la ruta que hicimos por esa marte del Alt Maestrat (entre otros lugares). Pero además de Ares tenéis muy cerquita Catí, un pueblo encantador que tiene como mayor tesoro – a mi juicio – l’Avellà, que es ermitorio, balneario y manantial de agua – sí, otro manantial.

Para que organicéis mejor la visita por el Alt Maestrat os dejo el enlace de la página de turismo de la comarca: https://altmaestrat.es/.

Si os interesa visitar el Parc Miner del Maestrat podéis encontrar toda la información al respecto siguiendo este enlace: http://parcminerdelmaestrat.es/

Hasta otra.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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4 pensamientos en “Benassal y Culla | Qué ver en un día en estos bonitos pueblos de Castelló.

  1. Me encanto tu blog .Yo soy de Argentina , hija de españoles y casada con español . Mi suegro era valenciano de Alcoy por eso disfrute mucho el articulo de Castello .
    Buena suerte

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