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Templo Budista de Panillo – un reducto oriental en Huesca

Cuando viajamos intentamos buscar siempre lugares que nos sorprendan, y tendemos a ir lejos para encontrar esos sitios que nos hagan exclamar un ¡vaya! Nosotros estamos convencidos de todo lo contrario: no es necesario recorrer miles de kilómetros para encontrar lugares que te sorprendan. Y esto es lo que os queremos demostrar con este post, por ello os vamos a hablar de el Templo Budista de Panillo – un reducto oriental en Huesca.
 

Cuando programamos el viaje a Benasque tan solo teníamos un lugar de obligada visita, y que era la catedral de Roda de Isabena – y ya os contamos en el post anterior como terminó aquello… Pero entre buscar y rebuscar sitios para ver y visitar encontramos un montón de lugares que podían servirnos de colchón por si algún plan nos fallaba. Y si habéis seguido nuestras aventuras por Benasque, veréis que casi nada salió como esperábamos – pero vamos, que eso casi casi nos da igual.

 
Como os iba diciendo, uno de los sitios que nos parecieron interesantes y que no se apartaban mucho de nuestra ruta era un templo budista – sí, budista – en la localidad oscense de Panillo. Jamás habíamos leído nada sobre el lugar, y nos pareció curioso que en una localidad diminuta de Huesca se encontrase un lugar como éste, así que nuestro último día de viaje, y antes de poner rumbo a nuestras casas, decidimos pasarnos por el templo budista de Panillo o Dag Shang Kagyü.
 
La verdad es que, a priori, no teníamos ni idea de qué era lo que íbamos a visitar, pero la curiosidad nos podía, así que como desde Graus – lugar en el que nos detuvimos porque celebraban la Feria de Santa Lucía – había pocos kilómetros decidimos conducir un poco más hasta el templo budista.Para llegar a él teníamos que pasar, primero, por la localidad de Panillo, un pequeño pueblo al que se accede por una carretera desatendida en la que hay unas cuantas curvas, pero nada más reseñable. Desde Panillo hasta el templo budista hay unos pocos kilómetros que discurren entre un paisaje prepirenáico con verdadero encanto.
No es para nada difícil llegar al templo, la verdad. Las indicaciones existen y, además, el GPS conocía su localización – el Google Maps también sabe donde está –, por lo que llegar hasta allí no tiene ningún secreto. Cuando llegas al lugar te encuentras a lo lejos un edificio blanco con una especie de pináculos dorados y banderas de colores. A primera vista es un lugar interesante, bastante bonito, pero seguidamente pensamos: bien, pero ¿qué se hace aquí?De budismo sabemos poco, y lo espiritual no es lo nuestro – una es filósofa, no mística –, y sí, visitamos decenas de catedrales, iglesias y monasterios, pero lo hacemos por el valor histórico y cultural que por otra cosa, aunque debemos confesaros que no nos importaría retirarnos a un monasterio/abadía gótica y pasarnos la vida meditando sobre temas trascendentales, escribiendo y leyendo.
Pero a lo que vamos, al centro budista de Panillo; un edificio blanco, una señal de párquing y dos mojigatos montados en un coche que no saben cómo comportarse en un lugar como éste. Pues resulta que debes comportarte como en cualquier otro lugar de carácter parecido al presente, no hay más.
 
 

UN POCO DE HISTORIA

El Centro Budista de Panillo o Dag Shang Kagyü tiene sus orígenes en el año 1984, cuando los discípulos de S.E Kalu Rinpoché y un grupo de benefactores adquirieron unos terrenos en el prepirineo aragonés y decidieron asentar allí su comunidad religiosa D.S.K (Dag Shang Kaygu) que sigue los linajes Dagpo y Shangpa Kagyü del budismo Vajrayana. En sus inicios el lugar contaba solo con una casa en ruinas, pero actualmente encontramos un templo de estilo tradicional, una Estupa de 17 metros de altura, una estupa de Kalachakra, 108 estupas pequeñas, un molino grande de oraciones y una escuela o Shedra,

Este templo contempla la visión del movimiento Rimé, o no sectario, por lo que se respetan todas las tradiciones como caminos validos para la consecución de la realización espiritual. En el centro hay una zona de retiros para los estudiantes, y también una zona de retiros de larga duración con un centro de retiro para mujeres (Niguling) y otro para hombres (Naroling).
Seguimos las señales y buscamos la zona de aparcamiento. Hay algunos coches más allí y detrás de nosotros aparece una moto que nos habíamos topado por la carretera y que iba hacia la misma dirección que nosotros. Bajamos del coche y subimos unas escaleras en las que aparecen algunos carteles con nombres como estupa o templo, así que decidimos seguir las indicaciones.
 
Tras un breve ascenso por unas escaleras de piedra nos plantamos en medio de un terreno con edificios que a nosotros nos resultan extraños pero atractivos. A un lado una especie de casa de forma muy cuadrada y de colores vivos. Al otro, algo que parece ser un templo de fondo blanco con pináculos dorados y dibujos a todo color. Otro pequeño edifico de formas cuadradas y vivos colores se encuentra a la derecha del templo y en el centro unas escaleras que te llevan a lo alto del mismo.
 
Si os somos sinceros, allí no sabemos cómo actuar. En esto de las creencias nunca se sabe, y lo que para uno puede parecer normal, para otro es totalmente inaceptable, así que decidimos observar y mirar que hacen las otras personas – un par a lo sumo – que hay por allí. Vemos que se pasean sin problema, así que comenzamos a hacer lo mismo de manera tímida. Subimos las escaleras que llevan a la estupa grande y nos perdemos en el pequeño bosque de pináculos dorados.
 
Para nosotros es muy curioso visitar un lugar así, jamás habíamos estado en un templo budista. Nos resulta más curioso todavía que este templo se encuentre tan cerca y en mitad de la provincia de Huesca, y no podemos evitar curiosear y toquetear todo aquello que puede toquetearse.
 
 
El lugar es pintoresco de verdad, sobretodo por los colores, y que nada tiene que ver con los templos que visitamos normalmente, aunque llegamos a la conclusión que algún día fueron algo parecido a lo que podemos ver ahora, ya que catedrales e iglesias estaban todas policromadas y eran puro color. No sabemos si llegarían a ser tan vibrantes los colores como lo son aquí, y es que en cada esquina, en cada rincón, hasta en el techo el color es omnipresente.
 
 
La visita a este espacio budista es interesante por lo diferente a todos los espacios religiosos que hemos visitado hasta el momento, por lo que es un buen alto en el camino cuando se está por la provincia de Huesca y en la comarca de la Ribagorza.
 
 MÁS INFORMACIÓN
 
 
La comunidad tiene su propia página web, por lo que si estáis interesados en participar en sus actividades podéis hacerlo siguiendo las indicaciones: https://dskpanillo.org

Los horarios de visita son los siguientes:
10.30 a 13.3017.00 a 20.00 (a las 18.30 en invierno y 19.00 en verano se realiza la pudja diaria en el Templo)
 
 
 

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