Una ruta por la Jacetania Oscense

Huesca es una de mis zonas aragonesas preferidas. Las montañas, los pueblos y la naturaleza hacen que cada vez que voy allí me sienta como en casa. Me encanta visitar Huesca en otoño, sobre todo, por cómo se pintan los montes de colores ocres y naranjas. También por sus pueblos, que son encantadores.


No me gusta menos, de Huesca, todo el románico que guarda, sus castillos y también sus pequeñas ciudades. Huesca es un sitio maravilloso y es mi refugio mental (no voy a decir espiritual porque esas cosas no son para mí). Por ello, cuando puedo, voy a Huesca.

Esta ruta que te comparto en el artículo no es una ruta al uso. En un principio no pensaba compartirla como tal porque creía que no daba para post. No sé, el pensar que en realidad son solo 24 horas no la hacía interesante. Tonterías que tiene a veces una en la cabeza. Esta ruta, en realidad, podría ampliarse de muchas maneras y podría incluir otras cosas que he visto en otros viajes intempestivos por Huesca. No va a ser este el caso. Tal vez, algún día, escriba un artículo que hable de las cosas que he ido viendo en esta comarca oscense a lo largo de los años.

Lo que cuento en este artículo es lo que hice en octubre del pasado 2022, a principios de otoño, y de manera intempestiva cuando me di cuenta que iba a tener 48 horas libres que me iban a permitir poder ir al monte – si el tiempo me dejaba – y después ya veríamos. Así, un 10 de octubre a las 10 de la noche cogíamos la Agrovan con lo básico (solo la estructura de cama y poco más) y poníamos rumbo a Jaca. Llegaríamos allí a la una y media de la madrugada. Descansaríamos y, al día siguiente:

Una jornada intensa por la Jacetania

La Jacetanía es la comarca más noroccidental de Aragón. Tiene a Jaca (Chaca en aragonés) como capital. Tiene muchas cosas interesantes que te harán disfrutar de lo lindo. Tiene, por lo pronto, mucha naturaleza y alguno de los parajes más espectaculares de Aragón. Bueno, esta afirmación sea tal vez un poco atrevida porque en Huesca hay pocos parajes que no sean impresionantes, pero aquí quiero hablarte de los Valles Occidentales, una de las estampas más grandiosas que vi de los Pirineos hace ya unos cuantos años, 8 concretamente. En ese momento me dije que intentaría ir a los Pirineos todos los otoños. No pudo ser entonces pero lo he conseguido años después, aunque sea solo un par de días.

Pero vayamos a lo importante y es qué puedes ver en la comarca oscense de la Jacetania en uno o dos días. Más bien será qué puedes ver si sigues nuestra ruta, que es una ruta que tiene como objetivo claro e indiscutible hacer senderismo para llegar hasta Aguas Tuertas. Tal vez debería decir Aguatuerta que es como se llama allí, en ese valle, por boca de las gentes que allí habitan.

Ahora entiendo la razón de esta modificación casera de los carteles.

Así, lo primero que se hace en esta ruta es ir hasta Aguatuerta en aragonés, Aguas Tuertas en castellano.

Por la mañana: ruta hasta los primeros pasos del Subordán en Aguas Tuertas (o Aguatuerta)

Partiendo desde Jaca, donde hacemos noche (corta) y deseando que las nubes que acechan tras las montañas sean solo por la mañana una tormenta potencial, ponemos rumbo a esa parte de los Valles Occidentales donde se esparce la Selva de Oza, al final de la cual se encuentra el inicio del sendero que, sin mucho esfuerzo, te lleva hasta el paraje de Aguatuerta.

La ruta son 8 kilómetros ida y vuelta y, como he mencionado, no supone mucha dificultad más allá de subir una cuesta a mitad de ruta. Por lo demás, vas a caminar primero por una pista (que repetirás al final) y después llegarás a una zona boscosa, con vistas maravillosas de las cascadas que forman las aguas del Subordán, con el sonido dulce del río a lo largo de todo el recorrido.

Cuando llegas a la pradera aparece ante ti esa serpiente enorme de color rojo que discurre ondulante entre el verde de los pastos. La estampa es fantástica, y no debes olvidarte del Dolmen de Achar, al que se accede fácilmente y sin dificultad.

No hago una descripción muy extensa de esta ruta porque ya la tengo publicada en otro artículo que puedes leer aquí.

Independientemente de la época del año en la que vayas aquello te lo vas a encontrar muy bonito, pero yo no te recomiendo hacer esta ruta en verano porque te va a dar mucho el sol (no hay sombra en todo el recorrido), y si decides hacerlo, ten en mente que vas a tener que protegerte bien contra el calor y los rayos solares. Si quieres visitar la zona en invierno piensa que va a haber nieve, así que para mi primavera y otoño son las mejores épocas del año para hacer la ruta hasta Aguas Tuertas (o Aguatuerta).

Por la tarde: algunos pueblos de la Jacetania

Después de comer (nosotros lo hacemos en Siresa) decidimos ir a dar una vuelta por algunos pueblos menos trillados de la Jacetania, ya que los más conocidos los hemos visitado en ocasiones anteriores.

Aragüés del Puerto

Aragües del puerto es un pueblo que no conocemos, me suena poco, solo, tal vez, el haber visto el nombre en las señales de la carretera cuando hemos pasado por allí en otros viajes. Vamos a Aragües del Puerto por ir explorando pueblos, territorio, lo desconocido para nosotros, y ver qué nos encontramos. Recordad que nuestro viaje se hace durante el mes de octubre, a los 11 días de haber empezado este, y el otoño empieza a asomar la pata en esos montes y valles pirenaicos que deberíamos venerar como veneramos otras montañas.

El viaje hacia Aragües del Puerto se convierte en toda una experiencia y todo está tan brutalmente pintado de colores que saltamos el pueblo y seguimos por la carretera, un poco más allá, más allá hasta querer llegar al Refugio de Lizara pero pensamos que mejor no, que hay que volver al pueblo, que es octubre, que el sol se acuesta pronto, y que nos vamos a quedar sin luz para visitar los pueblos que queremos (o que nos vayamos encontrando).

Así, damos la vuelta y regresamos al pueblo, dejando la Agro Van aparcada. El día, que está lluvioso en los Valles Occidentales (ha llovido cuando nos hemos ido de allí) es en esa parte de la Jacetania luminoso y azul. Desde fuera el pueblo parece interesante, desde dentro Aragüés del Puerto es precioso. El entorno verde y dorado le roba protagonismo al conjunto arquitectónico del pueblo en ese primer instante el que una gira la cabeza y se encuentra con las montañas rodeando todo el espacio. Sin duda, una de las cosas más interesantes de Aragüés del Puerto sea el entorno natural en el que se encuentra, pero en realidad no es solo eso.

Las casas del siglo XVI predominan en esta pequeña localidad aragonesa que tiene poco más de 100 habitantes. Esas viviendas que datan de esa época en la que el Pirineo brillaba más que nunca conforman un casco histórico digno de admirar, y también de pasear. El pueblo, tremendamente cuidado, es una delicia para el visitante. No son muchas las personas que viven allí, que resisten allí pero quienes sí, qué bien lo hacen.

Y es momento de salir de Aragüés del Puerto e ir hasta la siguiente parada.

Jasa

De Aragües del Puerto a Jasa hay tres kilómetros y unos cinco minutos de conducción. Por Jasa habrás pasado antes si es que vienes desde donde nosotros. Creo que no se puede venir de otro sitio para llegar a Aragües del Puerto; visto sobre mapa estás tocando ya con Francia. Así, Jasa, que habrás dejado de lado anteriormente será ahora tu próxima parada.

Jasa es una gran sorpresa para nosotros. No conocíamos de antes el pueblo, a mí no me suena par nada. O sí, de haberlo visto escrito en alguna señal a la que poco caso hemos hecho en ocasiones anteriores. Pero Jasa es uno de esos lugares al que merece hacérsele caso.

Jasa no me impacta tanto por su entorno como por su casco urbano. Sí, Jasa es otro pueblo bonito oscense. Y tranquilo. Lo es, al menos, en ese día de octubre. Ya sabéis, yo hablo siempre desde la perspectiva personal y de la propia existencia. Tal vez en otros momentos del año el lugar esté más ajetreado, no lo sé.

El conjunto urbano está formado por arquitectura tradicional montañesa y como lugar a destacar está la iglesia parroquial de Nuestra señora de la Asunción. Esta última fue construida entre los siglos XIII y XVI y sus dimensiones sorprenden. Teniendo la torre del campanario como guía visual, un paseo por la localidad te va a llevar a bellos rincones que se esconden tras cada esquina que vayas girando. Jasa es otra sorpresa, se hace de noche y tenemos que ir a algún lugar en el que podamos dormir y comer. Debemos dejar el pueblo atrás pensando que, y tal vez, regresaremos en un futuro.

Aisa

Nos aventuramos y seguimos hasta Aisa. El trayecto que separa estos dos pueblos es bastante, cómo decirlo, intrincado. Los casi 10 km que separan Jasa de Aisa te van a costar 20 minutos como mínimo. La carretera de montaña, estrecha, en un estado nada bueno, sube y baja y nosotros circulamos por ella cuando el atardecer se hace presente.

El paisaje, las vistas y lo salvaje de la naturaleza me recuerda un poco a esos trayectos de la Selva Negra (salvando, claro, las distancias) que te meten por espacios donde tú te sientes bien pequeña entre tanta grandeza del medio.

Finalmente llegamos a Aisa, tras una curva pronunciada y ver el pueblo allí abajo, metido en el valle, destacando el conjunto arquitectónico entre todo el paisaje montañoso. Aisa brilla, y es que ya el asunto se está poniendo rojo oscuro. El cielo es puro ocaso y la luz que queda en el ambiente es la artificial, la que emana de las farolas del pueblo, pueblo que está hecho también de piedra y antigüedad.

Aisa es otra sorpresa para nosotros; el pueblo es de una belleza indiscutible. El nombre es otro de esos que tal vez lo hayamos visto decenas de veces, en ese estar por Jaca o el pasar de largo para ir a otros lares. Hay tanto que ver y tanto que disfrutar en esa zona de los Pirineos, a una y otra parte de la frontera, que nunca das abasto con todo. Pero es de persona virtuosa ser paciente, y hay que tener paciencia con territorios tan especiales como es el de Huesca.

Como digo, el pueblo es bello y en ahí no cabe discusión. El modo en que han conseguido mantener la arquitectura popular – ya sea por cuidado o por renovación – convierte el pueblo de Aisa en un conjunto de casonas montañesas, de piedra y pizarra, que discurren de forma armoniosa por todo el casco urbano, conformando calles, callejuelas, plazoletas y demás elementos urbanísticos, a veces improvisados, que dan tanto encanto a estos pueblos ancestrales.

Nosotros llegamos a Aisa ya de noche; piensa que es octubre y, como te he dicho, la luz desaparece con prontitud. Es una lástima no poder pasearlo por el día, porque las cosas se ven de otro modo, pero bajo la penumbra, con las luces cálidas y el cielo despejado, Aisa es una joya brillante, casi como rubí, que se esconde en una cajita valiosísima que tiene forma de altos picos de montaña, como el de Aspe.

La Iglesia de la Asunción destaca entre todos los demás edificios. No es de grandes dimensiones pero sí muy elegante dentro de su tosquedad. Pero lo más interesante de Aisa, como sucede con los otros dos pueblos que te muestro en este artícula de una ruta por los pueblos de la Jacetanía de Huesca, es pasear por sus calles, ya sea de noche o de día, y disfrutar de todos los rincones que se esconden entre las casas rudas de piedra.

En Aisa termina nuestra ruta. Queremos comer algo allí pero no puede ser; no encontramos un establecimiento donde hacerlo. En Aisa hay una zona de pernocta de autocaravanas gratuita muy interesante, y a punto estamos de quedarnos a dormir allí, pero llevamos 0 comida (nunca más nos va a pasar eso) y estamos hambrientos, así que tenemos que dejar el pueblo atrás para ir al siguiente núcleo urbano donde poder encontrar algo de alimento. Ese núcleo será Jaca (esto acaba como empieza), y en ese camino de herradura que te lleva hasta la capital de la comarca encontraremos pueblos preciosos de cuyo nombre no me acuerdo pero que están ahí, guardados en el fondo de la memoria, para ser visitados en futuras ocasiones.

Sin ningún tipo de duda – de eso ya estaba convencida – la Jacetania es una comarca para disfrutar mucho y muchas veces. En nuestro caso, nos interesa más la cultura, arquitectura popular y también la historia, y ese ámbito lo satisface la Jacetania. Pero también nos gusta la naturaleza, y la Jacetania de eso tiene mucho.

Como te he explicado al principio, esta ruta es de un día por la Jacetania, pero es una ruta que podrías alargar mucho más. Si te gusta visitar pueblos todos son muy bonitos, si te gusta la naturaleza, todo es fantástico. Si te gusta la gastronomía, allí se come de lujo – en las bordas, por ejemplo. Si te gusta la historia, el Camino de Santiago, los primeros pasos del Reino de Aragón y otros acontecimientos son señera en ese lugar. Esta ruta, como te he dicho también, es fruto de la circunstancia y de la oportunidad. La comparto contigo para que, tal vez, descubras nuevos lugres a los que no hubieras pensado viajar por, y tal vez también, desconocimiento, como nos sucedía a nosotros antes de decidirnos a acercarnos hasta allí.

Queda pendiente, por nuestra parte, regresar a la zona y seguir descubriendo los lugares que nos quedan y disfrutar de nuevo de los que ya conocemos. Espero que tú decidas hacer lo mismo y disfrutes en la misma mesura en la que disfrutamos nosotros.

¿Te interesan más cosas sobre Huesca? Aquí puedes leer todos los artículos que hay publicados en el blog y que tienen que ver, de un modo u otro, con esta provincia aragonesa.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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