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Eriste

Eriste, como ya hemos dicho, es un pequeño pueblo que se encuentra cerquísima de la celebre localidad de Benasque, a la que todo el mundo va a practicar deportes de invierno y también de aventura. Nosotros vamos a él porque encontramos un alojamiento económico y con desayuno, y así poder visitar el Valle de Benasque sin tener que hacer muchos kilómetros. Nuestra idea en este roadtrip es visitar pueblos bonitos y parajes de infarto, añadiendo alguna ruta senderista. Los dos primeros deseos se cumplirán; el segundo, no. La razón por la que esto sucede es el tiempo, el mal tiempo que a primeros de diciembre recorre toda la cordillera pirenaica, aunque en algunos lugares la situación se pone más complicada que en otros. Por suerte para nosotros, tan solo aparecerá la lluvia que no cesará en un día entero. Y con lluvia, ¿quién se pone a caminar por el monte?

Es complicado hacerlo, incómodo, y peligroso, así que no seremos nosotros los imprudentes que se metan por el monte con un temporal acechando. Es por ello por lo que en Eriste veremos pocas cosas, pero al arremeter un poco el temporal a la mañana siguiente aprovecharemos para dar un pequeño paseo por el pueblo y por alguno de los senderos que se esconden entre árboles y pastos.  

  Si hay algo que llame la atención de Grist (el nombre que tiene Eriste en patués) es el embalse de Llinsoles (abastecido por el río Ésera), lugar bucólico donde los haya y que en un día frío de otoño tardío tiene aspecto de enclave místico. Cuando el tiempo lo permite – en verano, principalmente –, este lago se convierte en un buen lugar para el ocio familiar, ya que se trata de un espacio natural precioso y de fácil acceso, por lo que cualquier persona puede disfrutar de la naturaleza sin grandes esfuerzos.  

  Desde este embalse salen distintas rutas senderistas que nosotros pensábamos realizar pero, como ya os hemos dicho, no vamos a ser los temerarios que se pierdan en la montaña en pleno temporal, así que dejamos la ruta para otra ocasión en la que el tiempo sea más benigno y permita disfrutar de la montaña en condiciones.  

  Aun así, y al día siguiente, la lluvia arremete un poco y conseguimos matar un poquito ese gusano senderista que recorre nuestro espíritu de cabras de monte. No hacemos una gran ruta, tan solo nos metemos por el pueblo ya que tiene muy buenos ejemplos de arquitectura popular.  

  Tras caminar por sus calles subimos un poco más y nos topamos con un sendero empedrado que transcurre entre bellos pastos y árboles frondosos. La lluvia, que es fina pero constante, nos ameniza esta inesperada caminata y hace que nos dé igual por donde estemos caminando.  

  A cada paso que damos el paisaje se convierte en un elemento grandioso, aunque solo se trate de un par de hojas ocres mojadas en el suelo. El agua fluye de modo constante, y no solo por la que cae del cielo; de las paredes brota el agua constantemente, melodiosa, sonora aunque no estrepitosa.  

  Desde Eriste parten rutas celebres del Pirineo, como la ascensión al Posets (3.375 m), pero eso no es lo vamos a hacer nosotros. Cuando decidimos que ya llevamos bastante trecho caminado, damos media vuelta y regresamos sobre nuestros pasos con el pueblo y el embalse como telón de fondo.  

  Eriste, como ya os hemos comentado más arriba, es un emplazamiento ideal para realizar rutas senderistas de baja dificultad, aunque también se pueden realizar otras de que tienen mucha más dificultad. Sea cual sea vuestra preferencia montañera, este pueblo os permite tener un centro de operaciones muy bien situado y, además, muy bonito.  

MÁS INFORMACIÓN  

Si sois senderistas, ya conoceréis wikiloc, y allí podréis encontrar distintas rutas que parten del pueblo de Eriste: https://es.wikiloc.com/rutas/senderismo/espana/aragon/eriste

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