Conques | La Abadía románica por excelencia

Una de las visitas ineludibles en Occitania, en Francia, es el bellísimo pueblo de Conques. Es esta una de las localidades más bonitas de toda la región del Aveyron, una suerte de pueblo de cuento que te hará creer inmerso en un cuento de hadas.


Nuestro viaje a Francia tiene ya más de una semana de vida. Llevamos más de 7 jornadas viajando por algunos de los pueblos más bonitos del país y todavía nos queda un plato fuerte en esta ruta por Occitania que está siendo tan fructífera. Entre esos pueblos que hemos visitado se encuentran algunos del Périgord Negro, también Rocamadour o Saint-Cirq-Lapopie. Conques es de los pocos grandes de Occitania que nos quedan por visitar en este viaje y eso es lo que haremos en esta jornada.

Nos alojamos en Rodez, la capital de la región, una ciudad que no tiene muchas cosas interesantes – aunque me temo que no fue así en un pasado – pero que sirve como punto de partida para realizar diversas excursiones y que, además, tiene una de las catedrales más impresionantes de todo el Sur de Francia. Desde Rodez, entonces, pondremos rumbo a Conques, no sin antes detenernos en Salles-la-Source y de improviso, porque nada sabíamos de este sitio, pero la parada es totalmente merecida.

Averigua por qué merece la pena parar en Salles-la-Source siguiendo este enlace.

A Conques se llega después de transitar por una carretera estrecha y tortuosa, pero solo en su tramo final. Como va siendo tónica general, las carreteras en Francia, las secundarias, no son todo lo agradables para conducir como una desearía, y a veces se hace pesado el trayecto. Es lo que nos pasa a la hora de llegar a Conques, que nos esperamos el sitio bonito pero ya estamos un poco cansados de conducir por calzadas tortuosas y poco fiables.

Al final llegamos a nuestro destino y siendo finales de junio todavía  es posible aparcar en sitios que no sean de pago, pero es algo que conseguimos por casualidad; no creo que sea posible eso una semana después, incluso un par de días. Conques es otra de esos pueblos que en época estival se llenan de turistas y el aparcamiento debe estar regulado para que aquello no se rija por la ley de la selva. Totalmente comprensible.

La primera impresión que tenemos de Conques es la esperada; el pueblo aparece sumergido en un mar de frondosa vegetación y destaca sobre ella al ser de un color totalmente distinto a su entorno. Sin duda la carta de presentación de esta localidad es insuperable ya que tiene todos los ingredientes para ser considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia.

Sí. a lo lejos Conques es todo aquello que dice ser: casas que parecen de cuento, una iglesia que destaca en medio de la localidad y callejuelas retorcidas. Ahora tenemos que descubrir si esa apariencia muta en realidad o se queda solo en eso, en algo superficial. Nos metemos, por lo tanto, de lleno en Conques.

Qué ver en Conques

La Abadía de Sainte-Foy

No voy a esperar para hablar de lo que es, para mí, lo más impresionante que te vas a encontrar en Conques. Y sí, aunque digan que Conques es probablemente el pueblo más bonito de Francia – no soy de calificar con absolutos, la belleza es cuestión altamente subjetiva – su mayor interés, a nuestro juicio, no radica en sus calles y sus casas, todas de igual estilo, que no rompen ninguna de ellas y de ninguna manera con el conjunto. No, para nosotros lo verdaderamente sobrecogedor es la Abadía de Sainte-Foy.

La abadía a lo lejos.

No es tontería esta abadía, se trata de una de las obras cumbre de la arquitectura románica y todo lo que hayas leído y visto sobre ella no se acercará, ni por asomo, a lo que es en realidad: una absoluta y total maravilla.

Su fama se remonta, ya, a aquellos años en los que el Camino de Santiago no era aún una ruta pedestre enfocada principalmente al turismo, aunque el Camino de Santiago en la actualidad no sea solo eso. El Camino de Santiago, por aquellos tiempos, era una verdadera ruta espiritual que partía desde múltiples puntos de Europa para acabar muriendo en la ciudad de Santiago de Compostela. Con el pretexto de ofrecer lugares de descanso a los peregrinos – entre otras cuestiones – fueron muchas las construcciones que se levantaron en las diversas vías que conformaban las diversas rutas jacobeas.

En concreto, Conques forma parte del Camino de le Puy, iniciado en el año 950 o 951 – eso no se sabe – por Gotescalo, el obispo de Le-Puy-en-Velay, y que se convirtió en el primer peregrino no hispano en comenzar el periplo pedestre hacia Compostela. 742 kilómetros son los que mide esta ruta conocida como Via Podiensis que termina en Saint Jean-Pied-de-Port, donde se junta con el Camino Francés, el más célebre de todos los Caminos de Santiago. Desde el inicio, y hasta Compostela, la ruta son 1506 kilómetros.

Tras Gotescalo muchos otros siguieron sus pasos siendo Le-Puy-en-Velay, además, el punto de unión con las rutas suizas y alemanas, la via Gebennensis [encuentra más información pinchando aquí].

La Via Podiensis es la segunda comenzando por la parte inferior de la imagen.

Aunque Conques fuese para popular en el Camino de Santiago, su iglesia abacial, la mayor y más grande joya de la población, fue fundada un siglo antes de que Gotesalo iniciase su aventura jacobea. En concreto su fundación se remonta al año 819 por el eremita Dado, quien estableció una comunidad de monjes en el monasterio de Conques, y que más tarde se convertiría en Santa Fe de conques.

Si habéis leído novelas medievales, sabréis que las reliquias eran fundamentales en la época ya que eran un modo de atraer a más peregrinos – ¿podríamos decir que eran los turistas de la Edad Media? – y, por lo tanto, de activación económica. Los piques por tener mayores y mejores reliquias estaban a la orden del día y empezaron a repartirse astillas de la cruz que llevó Cristo en el Viacrucis, cabezas de santos y santas, piernas, dedos, falanges, cartílagos, hasta sangre – en Brujas todavía puedes adorar, a día de hoy, la Santa Sangre. Los monjes de Sante-Foy no iban a ser menos, así que se hicieron con una reliquia de Foy, una joven martirizada en el siglo IV y que se convirtió en reclamo de visitantes, desviando a los peregrinos que iban hasta Agen y que acababan dirigiéndose hasta Conques. En ese momento, con el aumento del peregrinaje, el monasterio prosperó.

La prosperidad consiguió esto.

Fue tanta la prosperidad que en el siglo XI fue necesario construir una iglesia que fuese digna de la fama del lugar así que bajo la dirección del abad Odolrico comenzó a construirse la iglesia de Santa Fe de Conques. La cabecera de la misma fue finalizada en el año 1065, el miso año en el que murió el abad, pero la nave no fue concluida hasta el s. XII. Acababa de nacer una de las obras maestras del románico occitano.

Y se hizo la luz.

No sabría por dónde empezar si quisiera contarte todas las maravillas que ofrece esta iglesia, y es que no tiene desperdicio la mires por donde la mires. Ya bien sea su tímpano – que merecería un artículo a parte – o su arquitectura interior son de una enorme singularidad y belleza que no dejan indiferente a nadie, inclusive aquellas personas que no están acostumbradas a visitar este tipo de monumentos o que no son demasiado amantes del arte románico.

En su interior se esconden 212 columnas con capiteles decorados que llegan hasta una altura considerable si tenemos en cuenta que se trata de una obra románica. También es considerable la luz que entra por las ventanas situadas bajo la bóveda de arista. Algunas vidrieras contemporáneas tamizan la luz, obra de Pierre Soulages, nativo de Rodez.

El coro está rodeado por un deambulatorio que permite a los creyentes admirar las reliquias de la santa, y la cúpula de crucero es un octágono encuadrado.

El tímpano de la fachada principal merece mención a parte. El Juicio Final que decora el tímpano es una de las obras maestras de la escultura románica en Francia. Hay un total de 124 personajes y está divido en tres niveles distintos.

Y como aquí lo explican mejor que yo, os dejo un vídeo de algo más de 20 minutos en los que se desentrañan los secretos de este maravilloso lugar. Está en francés, pero tiene subtítulos.

La Villa

Conques no es solo su iglesia abacial, aunque solo por su iglesia merece la pena visitar este pequeño pueblo en el que habitan apenas 300 personas. Conques es, como he dicho al principio, uno de los pueblos más bonitos de Francia y que rivaliza con algún otro para llevarse el título de inspiración Disney del pueblo de la Bella y la Bestia. Algunos de sus puntos, sí, recuerdan a los pueblos que dibujaba Walt Disney a sus inicios, como el ya mencionado o también la villa de Pinocho, pero lo recuerdan tanto Conques como el resto de localidades que hay repartidas por toda Francia y que nosotros, en este viaje, acabaremos visitando.

Esos tejados son pura fantasía.

El simple hecho de caminar es ya un propósito en sí mismo, porque Conques no necesita de ningún pretexto más allá de su propia existencia para merecer una o mil visitas. Las calles empedradas, las casas a colombages como dirían los franceses, esos tejados a dos aguas, el color tierra de las fachadas, los callejones. Es que todo parece estar hecho para el disfrute humano.

Ya te encuentres en el centro del pueblo o en la parte más exterior y, por lo tanto, menos turística, Conques te va a fascinar, porque Conques es un pueblo fascinante. Si te alejas de la zona de la iglesia abacial te encontrarás con las murallas y algunas puertas de la villa que todavía hoy se conservan y que son el recuerdo de lo que fue una localidad totalmente cercada.

Caminar, caminar y caminar es lo que debe hacerse en este pueblo. Subir y bajar cuestas, sentarse en las murallas, admirar la arquitectura, sentir el peso de la historia sobre una misma, fascinarse, como no, con la abadía. Puede que sí, que Conques sea uno de los pueblos más bonitos de Francia, y es, sin ningún tipo de duda, uno de los sitios que no debes perderte en el magnífico y riquísimo departamento del Aveyron.

Más información

Enlaces

Al ser un lugar tan conocido, la cantidad de información que hay en la red sobre este pequeño pueblo francés es ingente. Aún así, te dejo seguidamente enlaces a las páginas oficiales que podrán ayudarte a la hora de organizar tu visita a esta localidad:

https://www.tourisme-conques.fr/fr/conques/village-de-conques

https://es.tourisme-aveyron.com/es/descubrir/los-grandes-clasicos/conques.php

https://www.tourisme-aveyron.com/fr/voir-faire/decouvrir-aveyron/villes-et-villages/conques/decouvrir-conques

https://www.grands-sites-occitanie.fr/grand-site/conques/

Aparcamiento

Como te he comentado al inicio del artículo, el aparcamiento en Conques es de pago, aunque fuera de temporada alta – como fue nuestro caso – puedes encontrar alguna que otra plaza gratuita. Ten en cuenta que cuando hagas un viaje como éste por algunos de los pueblos más bonitos de Francia, y si lo realizas en verano, tendrás que pagar en muchos de ellos – los más conocidos – entre 2 y 3 euros por vehículo.

Carreteras

Los pueblos son medievales y, a veces, parece que las carreteras sean de la misma época. No, ahora en serio, y sin exagerar, las carreteras son secundarias y algunas de ellas tienen curvas y la velocidad debe reducirse considerablemente. Como ya he dicho en otros artículos dedicados a esta zona de Francia, visitar los pueblos es muy bonito pero llegar hasta ellos no tanto y puede hacerse, incluso, hasta pesado.

Cuándo visitar Conques

Te diría que cualquier época del año es buena para visitar este pueblo Francés, pero debo serte sincera y te voy a aconsejar que evites los meses centrales de verano, esto es, julio y agosto, ya que la afluencia de turistas es mucho mayor en esos meses del año. Nosotros visitamos la localidad a finales de junio y como puede apreciarse en las imágenes la gente que había por las calles era muy poca. Así, y por lo tanto, menos en temporada alta – y siempre que puedas -, visita Conques cuando quieras.

Una imagen vale más que mil palabras y para tomar esta foto ni tuve que esperar ni tampoco tuve que apartar a nadie. Simplemente es que estábamos solos.

Y hasta aquí todo lo que quería contarte sobre Conques. Espero que en un futuro te animes a visitar esta bellísima población occitana y que la disfrutes, al menos, tanto como nosotros.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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