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Saint-Cirq-Lapopie | Entre la belleza y el surrealismo

Saint-Cirq-Lapopie, uno de los pueblos más bonitos que vas a encontrar en Francia, y no es una exageración. En el departamento del Lot, y en la región de Occitania, este pequeño pueblo de apenas 200 habitantes, te espera para confirmar todos los clichés sobre pueblos bonitos. ¿Te vienes a uno de los pueblos preferidos por los franceses?


Saint-Cirq-Lapopie es uno de esos lugares a los que todo el mundo quiere ir. Seguro que has visto miles de veces su imagen en revistas y páginas web dedicadas a los viajes, y aparece en casi todas las listas – por no decir todas – de pueblos medievales de Francia.

La imagen preconcebida que tienes de este pueblo, esa imagen que se vende constantemente, es la de un pueblo que se construye en la ladera de un acantilado sobre el río Lot, de tejados color caldera y piedras terrosas, de calles estrechas y sinuosas y un verde omnipresente que lo abraza a modo de manto mullido. Algunos te dicen – cuando las preguntas antes de ir – que es uno de los pueblos más chulos que han visto en Francia. Tú te fías de su palabra porque no tienen ninguna razón más allá que la sinceridad de la experiencia para decirte estas cosas. Y sí, te has fiado, y has hecho bien.

Es lo que os he dicho ya, Saint-Cirq-Lapopie está considerado como uno de los pueblos franceses que no puedes perderte en tu visita al sur del país. Y ese ansia que te provoca a veces la presión ejercida por otros te hace desear con poco raciocinio el querer hacer – o tener – esto u otro. Por ello no es la primera vez que intentamos visitar este pueblo, aunque ahora el ansia es menor porque la edad y la experiencia hacen de una algo más racional y menos impulsivo – aunque eso último nunca deba faltar. Así, visitar este pueblecito francés será como una especie de exégesis viajera acompañada de esa epojé del juicio tan necesaria para desarrollar el espíritu crítico.

¿Por qué os introduzco toda esta sarta de vocablos retorcidos si a lo que voy es a hablaros de experiencias viajeras? Pues porque nuestra llegada a Saint-Cirq-Lapopie va acompañada de un escepticismo exagerado. A ver qué nos encontramos allí, vamos diciendo mientras conducimos. ¿Será tan bonito como dicen o se tratará de una exageración? Las dudas se disipan, el juicio deja de estar en suspenso, a los pocos segundos de llegar allí. Sí, ya desde lejos, Saint-Cirq-Lapopie es tan bonito como dicen.

Hace falta poco para comprender las razones por las cuales los franceses eligieron el pueblo de Saint-Cirq-Lapopie como su preferido en el año 2012. Este pueblo en el que viven 40 personas en invierno pero llega a sobrepasar los 200 en verano – serán los censados, digo yo – recibe cada año 400.000 visitantes, tiene 4 hoteles, 11 restaurantes y 500 plazas de aparcamiento – de pago, claro. La oferta y la demanda funciona en este pueblo, y la publicidad también: parece ser que los españoles viajan a este pueblo desde que se presentó en la Expo de Sevilla – o esa creen los franceses que es la razón por la que desde España se viaja tanto allí. También puede ser que se promociona como uno de los Grans sites de la région Midi-Pyrénées. O puede ser porque Saint-Cirq-Lapopie está relativamente cerca de España.

También puede ser – y yo voto por eso – a que es bonito de narices.

Surrealismo y mundialización

La magia que desprende este pequeño pueblo de belleza indiscutible se debe a la acción de André Breton, padre del surrealismo. Debemos retroceder hasta el año 1950 cuando se reúnen algunos artistas e intelectuales de la época en Cahors, la ciudad más cercana a Saint-Cirq-Lapopie, en un encuentro de Ciudadanos del mundo, un movimiento pacifista iniciado un par de años antes por Garry Davis, un antiguo piloto de bombardero del ejército americano que se arrepintió de sus acciones. Tan grande fue su arrepentimiento que renegó de la nacionalidad americana para protestar por la Segunda Guerra Mundial que acabó en la destrucción de Hiroshima y Nagasaki.

Garry Davis, en una acción tenaz, acampa en la explanada de trocadero el 12 de septiembre de 1948 pero es expulsado el 18 del mismo mes. Un mes después Davis consigue la notoriedad que desea y el proyecto mundalista sale al a luz interrumpiendo en la Assamblea general de la ONU que estaba teniendo lugar en el Palacio de Chaillot en Paris. La declaración del que se consideró como primer ciudadano del mundo – los estoicos estarían orgullosos de él – rezaba lo siguiente:

« Au nom des peuples du monde qui ne sont pas représentés ici,
je vous interromps.
Mes paroles seront sans doute insignifiantes pour vous.
Et pourtant notre besoin commun d’un ordre mondial
ne peut être plus longtemps négligé.
Nous, le peuple, nous voulons la Paix
que seul un gouvernement mondial peut donner.
Les États souverains que vous représentez ici,
nous divisent et nous mènent à l’abîme de la guerre.
J’en appelle à vous pour que vous cessiez
de nous entretenir dans l’illusion de votre autorité politique.
J’en appelle à vous pour que vous convoquiez immédiatement
une Assemblée Constituante Mondiale qui lèvera le drapeau
autour duquel tous les hommes pouvent se rassembler :
Le drapeau de la souveraineté
d’un seul gouvernement pour un seul monde.
Si vous manquez à cette tâche, écartez-vous,
une Assemblée des Peuples surgira des masses mondiales
pour bâtir ce gouvernement.
Car rien de moindre ne peut nous servir. »

¿Qué pretendía Garry Davis con eso de la mundialización? La idea era – y sigue siendo – clara: trabajar por una conciencia mundial de los seres humanos que permita la paz, la estabilidad y la justicia en todo el ámbito planetario y realizó estas acciones para poner en valor el Registro Internacional de Ciudadanos del Mundo (R.I.C.M)

Lo que pasó después de esto – y para no extendernos mucho en el asunto – es que el departamento del Lot se autoproclamó Territorio Mundial siguiendo las premisas de Garry Davis, siendo Cahors la primera ciudad globalizada del mundo. Algún tiempo después se inauguró la ruta mundial que acababa en Saint-Cirq-Lapopie y se puso la primera piedra de la Primera República Mundial de la que ya había hablado Victor Hugo.

De esos actos queda el recuerdo y, tal vez, la esperanza. De esa mundialización, de ese cosmopolitismo del que ya hablaban los estoicos, no hemos sacado nada en claro; cada día tendemos más a poner fronteras entre nosotros y a separarnos. El sueño de Garry Davis acabó en el Lot.

Qué ver en Saint-Cirq-Lapopie

Pero dejemos de lado estas cuestiones que en tanto que viajeros nos afectan pero no es lo que venimos buscando en este tipo de textos – ¿o sí? – y lo que queremos es saber qué nos vamos a encontrar en nuestro destino. Pues este pequeño pueblo del Lot es todo lo que se vende de él.

Cuando llegas a la localidad, ya de lejos, lo que ves te encanta, pero cuando te metes por sus calles no puedes creer que aquello sea real. Saint-Cirq-Lapopie está tan tremendamente bien conservado que parece de mentira. Si buscas un pueblo de cuento en Francia, éste es uno de ellos.

Ah, pues… iba en serio la cosa.

Pasear por las calles del pueblo es una delicia, y es que debes saber que el centro histórico de la localidad está totalmente peatonalizado, por lo que no vas a encontrarte con ningún coche que se interponga en tu camino. Tampoco te va a molestar para hacer tus fotos y es que, de fotos, vas a hacer muchas. Es imposible no pararse cada pocos metros y querer fotografiar esto y aquello, esta perspectiva y aquella. Saint-Cirq-Lapopie es bello hasta decir basta.

Os lo he explicado al principio, nosotros vamos allí un poco escépticos. Llevamos ya días de viaje y hemos estado en destinos que nos han sorprendido pero otros que nos han dejado un poco fríos. Éste no es el caso del pueblo que aquí nos ocupa, y creo que debo decirte lo siguiente: si viajas al sud de Francia y no tienes mucho tiempo, si quieres ver un pueblo bonito de verdad, desplázate hasta Lapopie.

En realidad el pueblo es un monumento en si mismo, sin que visites nada vas a disfrutar de lo lindo. Hay cosas que sí debes hacer como subir hasta las ruinas del castillo, lugar desde el u e se tienen unas vistas del pueblo y el río impresionantes. Ten en cuenta que el pueblo se encuentra sobre un pedrusco enorme de 80 metros de altura por encima del río Lot, río que se une con el Célé. Además de esto el pueblo está abrazado por las montañas del Quercy convirtiendo el entorno en una explosión de naturaleza sin par. El verde y el color claro de la roca, junto a las aguas azuladas del río, son el lienzo perfecto para pintar de colores ocres y vermellones las casas de arquitectura popular que conforman el pueblo de Saint-Cirq.

Debes saber que Saint-Cirq-Lapopie ha sido desde mediados del s.XX refugio de artistas. Ya te he explicado antes el tema de la mundialización y también del surrealismo. Mezclando ambos aspectos André Breton, padre del surrealismo, se desplazó hasta este pueblo para poner la señal que marcaba la Carretera Mundial sin fronteras, pero el pueblo le pareció tan bonito que se enamoró – y quién no, me pregunto yo –, se compró una casa y se quedó allí por siempre. Adiós mundialización. Con la llegada de Breton, y tras él, fueron muchos otros los artistas que se desplazaron hasta el pueblo haciendo de este lugar algo totalmente nuevo; un pueblo que se había quedado abandonado tras la II Guerra Mundial renació gracias a la acción del arte – o de los artistas. Y no te creas que lo del arte se quedó en grandezas del pasado, como el tema de la mundialización, no. En la actualidad la casa Daura, un edificio que ya es monumento histórico por se, es hoy residencia veraniega para jóvenes artistas. También son numerosos los artistas que se instalan en la localidad para ver si se les pega algo de la magia que encontró Breton y sus secuaces en este bonito pueblo del Lot.

Voy a ver si encuentro esa magia.

Saint-Cirq tiene una iglesia fortificada que se puede visitar y que es de interés. Debes saber que – y como te imaginarás – este pueblo era una fortaleza en el pasado, y no es de extrañar. Su disposición sobre el alto de la montaña – la teta, que es lo que significa lapope en occitano – tenía en lo alto un castillo que se fue abandonando y del que queda casi nada, solo el recuerdo. Y si el pueblo estaba fortificado en al Edad Media, el emplazamiento ya estaba habitado y tiene pinturas que puedes admirar en la Gruta de Pech Merle. Nosotros no lo hicimos, pero aquí queda el dato por si te interesa.

La iglesia se encuentra en lo alto, y desde lo alto estas vistas.

Y eso es lo que debes hacer, ir y venir cuesta arriba, cuesta abajo. Alejarte y acercarte, subir por una calle para volver por otra, perderte por sus callejuelas medievales y apartarte lo suficiente para tener una de las mejores perspectivas de la ciudad, esto es, ir hasta la puerta medieval que todavía se conserva hoy en día.

Y así terminas tu paseo por Saint-Cirq-Lapopie, uno de los pueblos preferidos por los franceses, uno de los pueblos más bonitos de Francia, y uno de lo que más nos gustará en este viaje.

Se nota que nos ha gustado, ¿verdad?

Otros consejos

Ya te he dicho al principio que el aparcamiento en Saint-Cirq-Lapopie es de pago. También te he dicho que el pueblo está totalmente peatonalizado, así que ni se te ocurra querer aparcar en medio de la plaza – cosa que me parece, por otra parte, una burrada. Hay algunas plazas que no son de pago pero eso en verano supongo que debe estar de lo más codiciado.

Estaréis de acuerdo conmigo: llenar esto de coches sería un horror.

La carretera que lleva hasta este pueblo no es de las peores de este viaje – cuando vayamos a Belcastel lo vamos a flipar – pero tampoco es de las mejores. Piensa que llegar hasta allí supone transitar por carreteras estrechas y sin arcén y con bastantes curvas, pero en buen estado. Tenlo en cuenta porque, y como ya he dicho en otros artículos sobre este viaje, que esté permitido conducir a 90km/h no quiere decir que en la práctica puedas hacerlos. Así, cuando vayas a organizar tu ruta, no dejes de lado esta advertencia.

Y en tanto que llegar a este pueblo es tarea poco cómoda tampoco te recomiendo que te alojes en él si tienes pensado ir y venir. Si lo que quieres es disfrutar de un pueblo tranquilo – más o menos – sí te recomiendo este lugar para alojarte.

Y hasta aquí nuestro paso por Saint-Cirq-Lapopie. Si no conocías este pueblo espero haberte descubierto un lugar que, créeme, es maravilloso. Si lo conocías, ¿coincides con mi valoración?

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.

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