Ruta senderista en Morella: desde la Font de Vinatxos hasta el Toll Blau

Morella es uno de los pueblos más bonitos de España. Es, también – y por muchas razones –, nuestro pueblo preferido, pero Morella, además de su casco histórico, su historia y su gastronomía tiene otro atractivo más que te anima a visitarlo: su entorno natural. Siendo un paraje singular de belleza dura pero interesante, nace allí un río que pasa por nuestros pueblos y muere en el Mediterráneo: el Cervol. Una ruta senderista te lleva hasta el nacimiento de este río y nosotros te vamos a mostrar como llegar hasta allí.


Primavera de 2020, ya moribunda, a mediados de junio. Sábado por la mañana, plena Fase II en la desescalada de la Covid-19 que tanto ha trastocado la vida de las gentes de todo el mundo, en el mejor de los casos. Solo se nos permite movernos por la provincia y nosotros queremos aprovechar que por primera vez en mucho tiempo tenemos los sábados libres, y aunque esa libertad no venga por algo del todo positivo hay que aprovechar las oportunidades.

El fin de semana anterior hemos estado, junto a mis amigas, de celebración de cumpleaños de una de ellas por la Serra d’Irta, realizando una ruta de 15 km entre calas y barrancos. Aprovechando que estamos en mitad del mar y la montaña nos vamos hasta Morella, pueblo al que echamos mucho de menos, con la pretensión de llegar hasta el nacimiento del río Cervol. ¿Lo conseguiremos?

Cuando pienso en subir hasta la comarca de Els Ports y realizar una ruta senderista me viene a la cabeza aquellos tiempos en los que poco más que una excursión de media mañana podíamos hacer. No teníamos tiempo, ni medios, ni tampoco – seguramente – la actitud. Cuando este blog empezó a escribirse – la semana que viene se cumplen ya 6 años – nuestra situación era mucho peor que la actual – en algunos aspectos, en otros las cosas han pasado a ser horribles – y nos costaba mucho poder realizar viajes. Entonces, y por aquellos tiempos, intentábamos descubrir lo más posible nuestro entorno, y fue de ese modo como visitamos los pueblos más bonitos del Matarraña, algunos de Els Ports de Beseit, también el nacimiento del río Matarraña – bueno, casi – cruzamos el río Ebro con el Pas de Barca a la altura de Miravet o llegamos hasta el Salt de Robert.

Recordando, de algún modo, aquellos años, y aprovechándonos de nuestra experiencia pasada, nos lanzamos al monte en busca del nacimiento del río Cervol. Para ello tendremos que subir hasta Morella y caminar algunos kilómetros. Vamos casi a ciegas, y es que no encuentro una ruta oficial que te lleve hasta el río y lo más con lo que me topo al respecto es con algunas rutas hechas por aficionados y que muy amablemente han compartido en Wikiloc. Tendremos que seguir sus pasos. O no.

La ruta empieza, según Wikiloc siempre, en la Font de Vinatxos, a la altura del km.66 en la N-232 y en dirección Santander. El galimatías empieza fuertecito, y es que si no sabes a dónde vas exactamente difícilmente vas a encontrarlo, o no lo vas a encontrar a la primera a no ser que estés muy atento.

Para llegar a la Font de Vinatxos tienes que pasar el pueblo de Morella y seguir conduciendo dirección Alcañiz. Fíjate en la marca de kilometraje de la carretera y a la altura casi exacta del km 66 vas a encontrar una pista asfaltada que gira a la derecha. Ahí es hacia donde debes dirigirte.

Para encontrar la fuente en cuestión tenemos que dar algún rodeo, y es que en nuestro primer intento de acceder a ella nos saltamos el entrador y tenemos que continuar conduciendo un par de kilómetros hasta encontrarnos con un cambio de sentido, dar la vuelta, conducir otro par de kilómetros, buscar otro cambio de sentido y ya, por fin, y siendo muy cuidadosos en no saltarnos de nuevo el acceso, meternos en la pista en la que podremos dejar el coche.

La fuente en cuestión, en el término municipal de Morella.

La Font de Vinatxos es interesante ya que desde allí partía el agua hacia el acueducto de la ciudad. Esta fuente fue donada por Jaime I en el año 1273 para abastecer de agua a la población, iniciándose así las obras hidráulicas a finales del s.XII. El acueducto terminó de construirse en el año 1359, ya durante el reinado de Jaime II, y que moría en lo que se conoce hoy en día como Font Vella (Fuente Vieja). Y si desde Vinatxos partía el agua, nosotros partiremos también pero no para llevar el agua al pueblo, sino para ir a la búsqueda del nacimiento de la misma.

Desde la Font de Vinatxos, y yendo en dirección opuesta al pueblo de Morella, debemos comenzar a caminar por la pista asfaltada. El día, aunque con el cielo pintado de azul, es frío. Son las 10 de la mañana y tenemos puestas nuestras sudaderas y el sol luce, pero el viento es mucho más potente que los rayos solares y la temperatura de estos son borrados por el soplo de la brisa. Empezamos a caminar ilusionados siguiendo la ruta y en un entorno maravilloso. En esta primavera insólita el campo ha vuelto a la vida y es una gozada poder disfrutarlo al fin.

El camino no tiene pérdida hasta que llegas a un cruce. Según la ruta debes seguir por la derecha, así que es lo que nosotros hacemos…

Por aquí se supone que tendríamos que seguir.

Continuamos caminando disfrutando del magnífico día que tenemos la suerte de vivir. Como os he dicho, la primavera ha estallado en todo su esplendor y la flora se deja ver de forma descarada. Los colores brotan a decenas entre el verde del monte bajo, y mientras JJ va haciendo camino yo no puedo dejar de hacer fotos.

Unos cientos de metros después, otro cruce, y ahí empiezan los problemas. Según la ruta debes continuar por un camino que te lleva al barranco por el que se llega al Toll Blau (Charca Azul en una traducción nada canónica). Pues resulta que por ese camino no se puede ir ya que hay una puerta moderna, una puerta antigua hecha en madera – algo que está en peligro de desaparecer en la zona – y un palet.

Podéis ver en la mitad derecha de la imagen la puerta hecha en madera toda ella. Suelen tener los clavos también de madera.

Miramos el mapa una y otra vez, andamos un poco por si nos estamos equivocando, por si no sabemos leerlo, que el GPS se sitúe y nos ayude a situarnos. Nada, que el camino es el que marca, pero está todo vallado.

En ese momento yo sugiero dar la vuelta e ir hasta la intersección primera para intentar llegar al Toll Blau por la otra parte – que sería la de vuelta – y, por su parte, JJ quiere probar por otro camino, así que seguimos adelante, torciendo a la izquierda un poco más adelante para intentar acceder a lo profundo del barranco. Llegamos al final del camino, después de pasar por una granja, y lo que nos encontramos es con un bosque que no vemos por donde cruzar, así que regresamos.

Finalmente, y después de algunos acontecimientos que no voy a explicar ahora, decidimos regresar – llevamos caminados ya más de 7 km. JJ tiene la intención de ir al coche, yo quiero probar suerte por el camino opuesto. Después de un breve debate consigo convencer a mi oponente. Vamos a tomar el camino de la izquierda.

Y aquí empezaría la ruta.

Empezamos a caminar por la pista por la que vas hasta La Carcellera y la Font d’en Torres, una masía del s. XV y que se supone que visitas también en esta ruta. La señal marca que nos quedan 3,5 km, así que cuento unos 45′ más o menos hasta la llegada a este punto que nos servirá como referencia para intentar encontrar el nacimiento del río. Mientras caminamos disfrutamos del paisaje y del camino, sin prisas, pero sin ningún tipo de pausa.

El camino no tiene más dificultad que seguir la carretera y en pendiente descendente, pendiente que, después, vamos a tener que subir porque aunque en un principio la ruta era circular, el hecho de habernos encontrado con puertas en el campo la ruta se ha convertido en algo así como lineal.

A los dos kilómetros y pico después de haber re-iniciado la ruta nos encontramos con una señal a mano derecha que nos indica que la Masía del Mas d’en Torres se encuentra a 1 km, así que la seguimos.

Ahora el firme cambia y se convierte en un camino de tierra que tampoco ofrece ningún tipo de dificultad y que está rodeado de pinos. A los 500 metros más o menos nos encontramos con una especie de puerta virtual que indica que estás ya en las inmediaciones de la masía, indicándose que solo pueden acceder en coche si vas a estar alojado en el complejo rural. Porque sí, Mas d’en Torres es un alojamiento rural. Nosotros, como vamos a pie, continuamos caminando.

Un centenar de metros andados después nos topamos con una gran puerta que nos impide el paso. Parece que hemos topado con la entrada al complejo rural, y acabamos deduciendo que en la otra parte del barranco, en ese punto en el que no podemos seguir la ruta, forma parte también del Mas d’en Torres. ¿Se acaba aquí la ruta?

No, la ruta no acaba aquí. El silencio que nos acompaña todo el camino solo se rompe por el cantar de los pájaros, el repicar contra el suelo de alguna piña que cae del árbol y por el murmullo fondo del agua. El río tiene que estar cerca y ya me he fijado antes de llegar hasta la segunda puerta campestre que hay un camino que desciende y parece adentrarse en el barranco. Además, y aunque no sea una señal de ruta oficial, hay un montoncito de piedras. Por allí se debe llegar a algún sitio.

Decidimos descender en ese momento y guiados todo el rato por el murmullo del río cada vez más fuerte, descendemos más y más. Tanto descendemos que tenemos que deslizarnos por la roca. Comprendemos que no vamos mal encaminados y es que alguien ha adecentado el camino instalando un cable de acero a modo de pasamanos para que el descenso – y la posterior subida – no sea tan complicado.

En ese momento ya se puede intuir que no vamos mal encaminados, el sonido del agua es cada vez más fuerte y ves al fondo el abrigo que ha formado el agua – la que pasaba por allí hace miles de años – y, si giras la vista a mano izquierda puedes intuir ya tu destino final, pero yo no daré cuenta de él hasta la vuelta.

De esto me daré cuenta al subir, no al bajar.

Nos encontramos ahora con otro cruce de caminos y escogemos ir por el de la izquierda guiados siempre por nuestra intuición reforzada por el sonido del correr del agua. Aquí el descenso se hace algo más difícil por ser la pendiente más acusada, aunque si vas con cuidado la salvas sin problemas.

Descendemos, descendemos y, por fin, el Toll Blau.

El río Cervol es una corriente de agua intermitente que nace en el norte de la Comunitat Valeniana, atravesando las comarcas de Els Ports y el Baix Maestrat. El río nace en el término municipal de Morella, en el Cap del Riu, y se nutre de diferentes fuentes como la d’En Torres, el Toll Blau o la fuente de la Donzella, además de barrancos como el de la Carcellera i el de la Serna.

Este río sigue su curso pasando por la Vallibona en un valle profundo, recibiendo aguas de la fuente del Teix y de los barrancos del Gora, de Argilés y de la Gatellera para continuar por la comarca del Baix Maestrat. En las sierras de la Creu y del Turmell recibe aguas de su mayor afluente, el barranco de la Barcella, y entre la Serra Sant Pere y Canet lo Roig recibe las aguas de la fuente de la Roca.

El río muere en el Mediterráneo, en la Plana de Vinaròs, desembocando en la playa del río Cervol.

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26 de mayo. Todavía hay agua en el Riu Cervol. Léase la «c» de «Cervol» como «serpiente» y no como «cereza» y con la «o» abierta, no cerrada. Y con este pequeño apunte quiero introducir ahora mi enorme sorpresa al ver esta mañana el agua correr por un río que escasas veces he visto con caudal. Este río, que nace en Els Ports, en la partida del Cap del Riu en Morella, pasa por la Tinença de Benifassà hasta llegar al Mediterráneo, desembocando en Vinaròs. Y este rio, de caudal intermitente, suele llevar agua cuando hay lluvias torrenciales o muy abundantes. De hecho, es normal poder caminar por él a su paso por localidades como Traiguera, y sin encontrarte nada de agua. Mucho menos probable es encontrarte agua a estas alturas de mayo, pero no es el caso de estos días: el agua sigue corriendo. Y a mí, personalmente, me parece maravilloso. En realidad hoy quería contaros otra cosa, pero alas cosas vienen como vienen y he preferido cambiar la historia. Y aprovecho para animaros a visitar las tierras que atraviesan este río – 59 km de curso tiene – que se deja ver pocas veces al año.

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Nos quedamos admirando la belleza del Toll Blau algunos minutos. Ya hemos llegado a nuestro destino. ¿Seguro? Frente a nosotros el camino sigue, ¿y si continuamos por él? Aquí no hay discusión posible, el sendero nos llama y nosotros continuamos recorriéndolo. Podríamos no hacerlo, nosotros queríamos llegar solo hasta el Toll Blau pero, ya que estamos allí, ¿por qué no aventurarnos?

Si el río sigue, ¿por qué no seguir nosotros?

Para nuestro asombro – y fruto de nuestra ignorancia – el camino nos lleva hasta el pleno del barranco de la Carcellera. Lo primero que nos encontramos es con una pequeña casa de piedra derruida en la que, otra vez, encontramos un cruce de caminos. Decidimos, primero, tomar el de la derecha.

A los pocos metros llegamos a un enclave maravilloso, lleno de vegetación, de agua, de belleza natural indiscutible. Seguramente sea alguna de las fuentes que nutre el río Cervol pero nosotros o disponemos de esa información. Nos da igual, aquello es tan chulo que nos cuesta creer que estemos en mitad de la comarca de Els Ports.

A lo lejos vemos un cartel que reza algo así como Prohibido pasar, propiedad privada. Entendemos que allí están los límites del complejo rural, así que deshacemos el camino y en la caseta derruida tomamos el camino opuesto, el que lleva a la izquierda. Después de otros metros, otro paisaje totalmente maravilloso. Se nota que estamos al lado del curso del agua, pero se nota también que esta primavera ha sido muy lluviosa.

Embelesados con la maravilla natural en la que nos encontramos caminamos un poco más hasta toparnos con un nuevo curso de agua. No queremos aventurarnos más, llevamos ya 3 horas andando, el camino empieza a hacerse dudoso y nos parece que ese día ya hemos arriesgado bastante así que volvemos por donde hemos venido para salir así del barranco.

La ruta sigue el mismo sendero que antes pero llega un momento en que, otra vez, nos encontramos con una bifurcación. Si tomamos la de la derecha, la de la parte inferior, iremos a parar de nuevo al Toll Blau. Si tomamos la de la izquierda, la superior, comenzaremos a salir del barranco, y es lo que nosotros haremos.

En el punto en el que llegamos al abrigo, y siendo ya pasada la una de la tarde, y con más de una decena de kilómetros andados, decidimos pararnos y sentarnos a comer el bocata de atún con aceitunas que llevamos en la mochila. En ese momento nos damos cuenta de un detalle bastante curioso que hay entre los árboles. ¿Quién habrá puesto eso ahí?

Salimos, habiéndonos zampado ya los bocadillos, del barranco casi totalmente y subiendo otra vez ayudados por el cable de acero que hay anclado a la roca. Frente a nosotros, y un poco a la derecha, vemos una construcción que nos llama la atención. Como vemos que hay camino para llegar a ella decidimos seguirlo. Ya puestos a aventurarnos…

Resulta que allí está uno de los molinos que hay en el entorno, y la ruta sigue hacia lo alto del monte. Nosotros no tenemos tiempo de hacerla, estamos cansados y no vamos preparados para estar tanto tiempo caminando. Volvemos hacia atrás y salimos por donde hemos venido, que es el camino seguro – y el único que conocemos.

Lo último que veremos en la ruta antes de tomar el camino de vuelta.

Caminamos los más de 3 kilómetros que nos han llevado hasta el barranco, ahora cuesta arriba – bastante pronunciada. Al llegar a lo alto seguimos por el camino llano y despejado, rodeados de campos arados recientemente. Nuestra ruta llega a su fin y después de 19 km exactos llegaremos al punto donde tenemos aparcado el coche. Aunque la mañana no ha salido como deseábamos si hemos conseguido llegar a donde queríamos. No ha ido tan mal.

Fin.

Consejos

Como siempre cuando vas por el monte o la montaña, debes llevar calzado adecuado, ropa adecuada, agua suficiente y algo de comer.

La ruta no es complicada pero sí exigente en algunos puntos aunque nada que no puedas hacer tranquilamente si estás acostumbrado a moverte. En algunos puntos, como os he mostrado, el camino se vuelve algo más complicado, por lo que si vas con niños debes tenerlo en cuenta.

En realidad esta ruta es una de las opciones que te llevan al Toll Blau. Hay empresas que se dedican a hacer rutas por la zona y, como ya te he descrito, los caminos siguen si te apetece caminar más.

Esta ruta, si la haces desde el punto de partida y siguiendo el camino que describo desde que reiniciamos la caminata, esto des, desde la señal que nos indica los 3,5 km hasta el Mas d’En Torres, va a suponer unos 9 o 10 km, será lineal y la podrás hacer en unas 2 horas.

No te recomiendo que intentes ir en coche hasta el inicio del descenso del barranco, a la altura de la entrada del Mas d’En Torres, porque no vas a tener donde dejarlo. Además, aquí hemos venido a caminar, y la ruta, sin el paseo, no tendría tanto sentido.

La mejor época para hacer esta ruta es la primavera, después de las lluvias, y cuando éstas son más abundantes. Aunque nosotros encontramos agua a mediados de junio – algo bastante inaudito – nada tiene que ver con lo que se produce en la época más húmeda.

Recuerda dejar todo como lo has encontrado, respeta el entorno y disfruta de la naturaleza sin maltratarla.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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