Castilla la Mancha,  España,  Guadalajara

Atienza | La peña fuerte de Guadalajara

Despuntando en la llanura manchega, aunque a más de 1000 metros de altura, encontramos un pueblo de esos que tanto gusta visitar a gentes como nosotros. Lo tiene todo para hacer las delicias de aquellos viajeros que buscan pueblos con el regusto de antaño, ya no solo medieval, y es que en Atienza la vida es como antes: la tienda del pueblo es de pueblo de verdad, los bares son bares de pueblo de verdad, el pueblo es un pueblo de verdad.

Anuncio hecho en losa, colores azules, de Telefunken.
El discreto encanto de lo antiguo

Rodeado de campos verdes – al menos sí lo están a finales de abril -, de vistas infinitas y un cielo azul tan intenso que parece photoshop, Atienza ya se conocía como Tithya en aquellos tiempos en los que los romanos iban conquistando tierras y, del mismo modo que lo hizo Numancia, resistió a los envites del poderoso Imperio.

Prados verdes y algo ondulados. Cielo azul con nubes y un árbol frondoso a la derecha.

Aunque en época visigoda la ciudad era relevante, su época de esplendor fue la Baja Edad Media, cuando se convirtió en un lugar de gran importancia al ser tierra estratégica entre los dominios catellanos y musulmanes, además de ser frontera con Aragón. Una plaza sin duda importante para esos tiempos convulsos en los que un pedazo de tierra valía la vida. El mismo Cid Campeador, de camino al exilio, y al pasar por allí, sentenció que Atienza era una peña muy fuert. ¿Cómo no iba a serlo, con ese castillo construido sobre la roca y todo ese domino del territorio desde lo alto de la torre?

cielo azul, nubes bajaas, montañas al fondo y una gran extensión de prados verdes.
Definición gráfica de torre con vistas

Pero si importancia tomó Atienza fue a partir del siglo XII cuando recibió un fuero de parte del rey Alfonso VII, convirtiéndose de este modo en cabeza visible de la comarca con, ni más ni menos, que 131 aldeas y 2500 metros cuadrados de extensión. Su carácter de frontera le permitió, por otra parte, aumentar su actividad mercantil ya que los reyes de Castilla tuvieron en cuenta esto para promover esta actividad a partir del fuero.

De entre toda la historia, hubo un hecho que fue decisivo para la historia de Atienza. Siendo ya una ciudad muy leal a los Reyes de Castilla cuando las aguas eran turbias y las revueltas nobiliarias muy frecuentes, el hecho que la villa fuese la salvación del joven rey Alfonso VIII – que contaba con solo 4 años de edad – acabó por ser uno de los lugares preferidos de la corona. Los hechos, muy brevemente explicados, fueron los siguientes: los Infantes de Castro perseguían al rey niño y éste acabó refugiado en la villa, pero las tropas leonesas cercaron el lugar. Frente a esta situación los habitantes de Atienza, no desistiendo, disfrazaron al niño como un arriero y lo sacaron de sus murallas. El rey se salvó, los Infantes de Castro se dieron con un canto en los dientes y Atienza forjó su leyenda eterna. Tanto es así que estos hechos se rememoran todos los domingos de Pentecostés en una fiesta denominada la caballada de Atienza, de interés tursítico.

Juanjo sobre la muralla del castillo mirando al infinito. Un intenso cielo azul pintado de nubes blancas despunta en el fondo.
Estos son mis dominios y con mi vida los defiendo.

Atienza creció en importancia, tanto que llegó a contar con catorce iglesias, además de su castillo, murallas y la torre defensiva. Pero esto no duraría toda la vida y a finales del s. XV, y en el contexto de a guerra con los infantes de Aragón, Álvaro de Luna sitió la ciudad y su población disminuyó drásticamente, además de suponer este hecho la ruina para muchos de los edificios de la localidad.

Por si esto fuera poco, en el s. XIX y durante la Guerra de la Independencia, la localidad de Atienza fue cuartel general del Empecinado, por lo que los franceses, bajo el mando del general Duvernet, no cesaron hasta desvalijar iglesias, saquear casas, desportillar casas e incendiar gran parte de la villa.

En la actualidad es un pequeño y coqueto pueblo de la provincia de Guadalajara – aunque formó parte antaño de la jurisdicción de Soria – en el que viven poco más de 400 personas, pero que guarda todavía parte de ese patrimonio que la hizo tan esplendorosa en el pasado. Y sí, Atienza tiene unas cuantas cosas interesantes que ver.

Nuestra visita a Atienza

Atienza estaba en nuestra lista de pendientes desde que descubrimos que en lo alto de la villa se encontraba uno de los castillos roqueros más bien conservados de España. Habíamos intentado ir allí un par de veces: un fin de año, en una escapada en julio, el año pasado allá por el mes de diciembre… Pero no había manera. Atienza se nos resistía – parece que la resistencia es carácter fuerte de la localidad.

Si no íbamos era, más que nada, porque al ser un lugar pequeño el alojamiento era escaso y, las veces que lo encontrábamos, se nos salía de presupuesto. Pero esto cambió en el momento en que nuestra queridísima alumna Lourdes nos regaló, en navidades, un cofre-estancia en la que había alojamiento en Atienza. ¿Cómo no íbamos a aprovecharlo? Y así fue como gracias a nuestra pequeña saxofonista pudimos cumplir, por fin, nuestro sueño de visitar la peña muy fuert de Atienza.

Como ya os he dicho, Atienza se encuentra en la provincia de Guadalajara, y es una localidad muy cercana a la de Sigüenza, uno de los pueblos más bonitos de España y que vale la pena, también, visitar. Nosotros estuvimos en Sigüenza, ya, un mes de julio de 2015. En ese momento estuvimos a punto de pasarnos por Atienza pero finalmente nos acercamos a la provincia de Soria, pasando por Medinaceli o el Monasterio de Santa María de Huerta, entre otros lugares. Así, Atienza se nos quedaría de nuevo en pendientes. Hasta hoy.

Si no conoces Sigüenza te recomiendo que te intereses por la localidad ya que tiene un gran encanto – y un castillo de infarto. Y no, el castillo no es lo que ves en esta imagen.

Encuentra más información sobre Sigüenza siguiendo 🖱 este enlace

Tras organizar el viaje con poco más de 4 días de antelación, buscar alojamiento y algún lugar al que ir después de pasar por la localidad de Atienza nos plantábamos allí habiendo conducido 5 horas, pero con una breve parada en Sigüenza. Allí nos llovió y nos granizó, pero nos comimos un bocadillo de tortilla de patata lo mar de a gusto caminando por sus calles mientras las gentes nos decían – inusualmente un montón de personas subían por la calle empinada que va desde la catedral hasta el castillo – que tuviésemos buen provecho. Era la hora de comer y toda esa gente, de avanzada edad, seguro que estaba sin nada en el estómago desde la última parada que hicieron a media mañana en algún bar de esos de autovía.

Nosotros debíamos dejar Sigüenza, no por no querer estar más tiempo allí sino porque el tiempo se había puesto feo de narices y la lluvia era casi torrencial – bueno, no sé si tanto, es lo que me parece ahora. Así, condujimos los pocos kilómetros que había hasta el que sería nuestro destino final ese día. Este viaje iba a ser el viaje de los contratiempos meteorológicos y de camino a Atienza, después de la granizada de Sigüenza, tendríamos que ser más cautos de lo normal en la carretera ya que la lluvia era tan fuerte que la carretera desaparecía frente a nosotros.

Y hasta Atitenza nos acompañó la lluvia, pero solo hasta después de habernos registrado en nuestro alojamiento. Parecía que el mal tiempo iba a darnos una tregua y un brillante cielo azul apareció de repente. Comenzaba nuestro paseo por Atienza.

Qué ver en Atienza

Si me preguntases qué hay para ver en Atienza te diría que todo y nada en particular, y tendría que explicarme porque tal vez no llegases a entender lo que quiero decir. Con esto me refiero al hecho que Atienza es uno de esos lugares que no necesitan de grandes excusas para ser visitado – ni catedrales, ni palacios, ni nada que se le parezca. Atienza es uno de esos lugares en los que el mero hecho de pasear se convierte en un gozo extremo. Atienza es uno de esos lugares en los que el aire puro, el cielo límpido y la tranquilidad se conjugan para que tu estancia sea una estancia reconfortante.

Pero a pesar de esto, Atienza sí tiene cosas para ver y las que no debes dejar pasar. Hay muchas de ellas por las que solo pasarás – irónicamente – ya que tienen un horario de apertura muy reducido. Como nos dijo la camarera del bar al que fuimos a tomar un cortado – el dilema de los cortados, la historia de los cortados, oigan ¿qué es un cortado? -, los monumentos abren solo en fin de semana, excepto el castillo y la Iglesia de San Juan del Mercado que abren todos los días. Bueno, y sus calles. Sus calles también están abiertas. Y sus plazas – y qué plazas. Y sus murallas.

La Plaza del Trigo o del Mercado

Me había informado, como siempre – y a toda prisa – de qué podíamos encontrarnos en el destino. Una de las cosas que nombraba todo el mundo – no sé cuántos vídeos sobre Atienza me tragué en una jornada – que si había algún lugar que no debías perderte ése era La Plaza del Trigo. Y no me extraña que ese sea uno de los must de Atienza, porque esta plaza de estructura medieval, con sus casas de entramados, sus porches columnados conforman la estampa que cualquier persona espera encontrar en el centro de una pequeña localidad del interior de España.

Casas medievales con maderas en la fachada, plaza con porches, firme de piedrecitas y JJ saltando en el medio.

Nuestra reacción cuando llegamos a la plaza fue un vaya muy sonoro. Estas son las cosas que nos gusta encontrar en nuestros viajes, y es que si visitamos pueblos así es por plazas como la del Trigo de Atienza. Las calles de la localidad eran encantadoras, pero esa plaza era superior. No solo era el espacio en particular, muy amplio por otra parte, sino todo aquello que lo rodeaba, sobre todo una casa que hacía esquina, una casa de paredes blancas y maderas oscuras. ¿Todo esto por una plaza y una casa? Pues sí, todo esto por estas cosas.

Además de todo esto, la plaza es bonita por dos elementos que son también importantes: la Iglesia de San Juan y la puerta que cierra el conjunto.

La Iglesia de San Juan

Esta iglesia es de las más monumentales que hay en Atienza. Antaño había hasta 14 templos, en la actualidad son algunos menos los que se conservan, la mayoría en estilo románico, pero no es el caso de San Juan. Esta iglesia, construida en el s. XVI, es plenamente renacentista, y eso lo ves tanto en el exterior como en el interior.

Nosotros entramos sin problema, el acceso es gratuito y está abierta todos los días, así que… ¿cómo nosotros no vamos a visitar una iglesia? Aunque no nos pareció demasiado monumental, si que destacamos el retablo mayor y el órgano barroco, todavía en funcionamiento.

Interior de la iglesia de San Juan. Retablo barroco alf ondo en tonos oscuros y dorados. Grandes columnas muy robustas a los lados, bancos de manera en las dos secciones centrales y techos blancos abovedados.

Arco de Arrebatacapas

¿A qué se debe este nombre? Te estarás preguntando. Pues lo mismo hice yo en ese momento. ¿Arrebatacapas? ¿Qué narices es esto? La curiosidad fue saciada en un periquete, ya que JJ había leído un libro ambientado en la localidad y allí lo explicaba: en los días de viento, y en un lugar donde las corrientes de aire suelen ser contundentes, el viento solía llevarse las capas de las gentes que por allí pasaban.

La cuestión debía ser sería como para bautizar a esa bella puerta gótica con el nombre de Arrebatacapas. A nosotros no nos arrebató la capa, pero si nos dejó embelesados con su belleza medieval de arcos picudos – apuntados hablando correctamente – y elegancia robusta.

De esta puerta fuimos a parar, sin remedio, a la Plaza de España, otro de los imperdibles de Atienza y donde encontramos el mayor número de establecimientos hosteleros de la ciudad. Y donde nos tomamos nosotros el café.

Fue en ese café, que compartimos colateralmente con otro par de viajeros y la regente del local, donde nos pusimos a hablar de Atienza y de la fama sobrevenida a raíz de Juego de Tronos. La chica del bar, muy dicharachera ella, empezó a contarnos la transformación que sufrió Atienza durante los diez días en los que estuvo ubicado el Trono de Hierro. Y es que sí, esta pequeña villa fue una de las 6 localizaciones escogidas por los mandamases de GOT para situar uno de los tronos con los que iban a promocionar la última temporada de la serie.

Nosotros ya sabíamos eso, y es que habíamos leído esos días en algún periódico el boom de visitantes que había sufrido Atienza y no pudimos más que pensar que a ver si ahora que estábamos tan cerca de ir aquello se ponía petado de gente. Pero no… se petó de gente esos días – no sé si pasaron por allí hasta 10.000 personas – y la gente se fue. Ese día estábamos nosotros y unos pocos visitantes más. Cabe decir que es un día tonto entre semana, de esos en los que nadie viaja excepto aquéllos quienes no podemos hacerlo en otras épocas. No sé el efecto que tuvo el Trono de Hierro, si fue solo flor de un día o el pueblo se dio a conocer realmente, el tiempo lo dirá.

Y después del café y la conversación tan entretenida que tuvimos con la camarera y los otros dos viajeros quedaba subir hasta el castillo.

El castillo

Qué sorpresa la nuestra cuando buscamos información sobre Atienza y leímos que el castillo estaba abierto a todas horas y encima era gratis. Por si fuera poco la camarera del bar nos lo confirmó, pero nos dijo también que era solo la torre, que del castillo quedaba poco. Bueno, ¿y qué?

¿Te imaginas cómo debió ser el castillo en todo su esplendor?

Después de haber hablado del Trono de Hierro yo subía a la peña con un propósito: hacer una parodia del emblema de Juego de Tronos. Iba barruntando, mientras subíamos cuestas y nos arrapábamos por la montaña, de cómo iba a hacer la coña. Mientras iba haciendo fotos intentaba recordar el encuadre que representara todas esas fotos que se habían hecho las gentes unas semanas antes en el mismo lugar…

Fue entonces cuando llegamos al punto estratégico. Yo miraba dónde podría tomar la foto cuando JJ me dijo: ¡mira! El Trono de Hierro. ¿A qué se parece? Me quedé mirando y dije: ¡Toma! Es perfecto. Di unos cuantos saltos de alegría, un par de carcajadas y sentencié: Hazme la foto. Lo llamaremos “El Trono de los Pobres”.

El castillo de Atienza fue importante en el pasado medieval por haber estado en tierra fronteriza, no solo entre musulmanes y cristianos, sino por ser también frontera entre Castilla y Aragón. Por su situación, fue también prisión durante la época de Fernando el Católico y por ser tan importante los franceses lo arrasaron y lo dejaron como hoy lo vemos. A pesar de ello, de que el hoy fuese solo un pequeño ejemplo del ayer, merecía la pena subir al castillo.

Del castillo de Atienza solo queda la torre y las murallas que conformaban las dos partes de la fortaleza. Nosotros nos dimos cuenta de lo impresionante que debió ser la construcción cuando, desde lo alto de la torre, pudimos observar los restos del lienzo de la muralla y todo el terreno que abarcaban.

Nos quedamos observando el horizonte mientras el fuerte viento soplaba en lo alto de la torre. El cielo, que había estado pintado de azul durante un par de horas, comenzaba a transformarse de nuevo en esa capa grisácea que todo lo cubría. Decidimos descender y pasar por los lugares que todavía nos quedaban por ver. Había todavía un par de iglesias románicas a las que debíamos echar un vistazo.

Iglesia de Santa María del Rey

Nosotros conocíamos la localidad por su castillo, pero nos sorprendió muchísimo la cantidad de románico que nos encontramos. Todavía quedaba algo de ese esplendor de antaño en el que llegaron a contarse 14 iglesias. Por suerte algunas de ellas todavía se conservaban en la ciudad, por desgracia nosotros las encontramos todas cerradas.

A ésta en concreto no pudimos ni acceder hasta su exterior ya que se encontraba en el cementerio y éste estaba cerrado. Tuvimos que conformarnos con intuir su belleza desde la lejanía, entre las rejas que separaban a los vivos de los muertos.

Esta iglesia no es menor en Atienza, ya que fue la primera en construirse tras la reconquista. De esos años, de la época románica, conserva gran parte de su estructura. Si quisiéramos visitar su interior – diáfano según dicen – tendríamos que acercarnos a la localidad un 15 de agosto.

Museo de la Santísima Trinidad

Mapa en mano íbamos buscando los puntos de interés de la localidad. Mapa en mano y con prisa en el cuerpo; el tiempo se estaba poniendo muy feo y, al haberse escondido el sol, empezaba a hacer bastante frío. Era lo que nos faltaba ese día…

En el interior del museo, al que no pudimos acceder porque abre sábados, domingos y festivos (2€), hubiésemos encontrado una buena colección de arte religioso. En la parte exterior pudimos disfrutar del ábside semicircular de influencia segoviana, lo único que sobrevivió de la época románica.

Museo de San Gil

Como sucedió con la iglesia anterior, aquí tampoco se podía acceder por ser los horarios los mismos, pero solo observar su parte exterior ya valía la pena. De la época románica sólo se conservó el ábside siendo el resto del s. XVI. En su interior una colección de arte sacro provenientes de todas las iglesias que había en Atienza – recordemos, se contaron hasta un total de 14.

Ábside Gótico del Convento de San Francisco

Antes de refugiarnos en el hotel, y estando este lugar muy cercano a nuestro alojamiento, pudimos ver lo único que sobrevivió del Convento de San Francisco tras las invasiones francesas y la desamortización de Mendizábal. El ábside gótico en estilo inglés sería lo único que podríamos observar de este lugar que, en sus buenos años, debió ser de lo más interesante.

Fin del día

Llegaría el momento ahora de descansar. El día había sido productivo, aunque bastante accidentado, pero nada tendría que ver con lo que nos encontraríamos al día siguiente. Al despertarnos vimos cómo las calles estaban mojadas; parecía que la lluvia no remitía. A los pocos minutos de estar desayunando me quedé observando el exterior a través de la ventana del comedor del hotel y me di cuenta que estaba empezando a nevar. No podía ser… ¿nieve a finales de abril? Bueno, sí, supongo que por esas latitudes eso era normal. Lo que empezaron siendo unos pequeños copos acabó por convertirse en una copiosa nevada. En menos de una hora la nieve había cubierto de blanco la localidad y nosotros teníamos que marchar hasta Segovia, así que salimos tan pronto como nos fue posible para intentar dejar atrás la tormenta. Lo que no esperábamos es que la nieve iba a estar presente en la carretera hasta la provincia de Segovia. Parecía que este viaje iba a ser movidito…

Más cosas sobre Atienza

Embutidos

No deberías irte de Atienza sin comprar alguno de los deliciosos embutidos que se fabrican en la localidad. Nosotros compramos algunas piezas en uno de los establecimientos que encontramos abiertos, ya casi en las afueras del pueblo. Deliciosos.

ℹ️Más informaciónℹ️

Todo lo que hay sobre Atienza lo encontrarás en su página de turismo (link externo).

🏨Alojarte en Atienza🏨

Como os he dicho al principio, si no habíamos visitado antes Atienza fue por cuestiones de alojamiento. Aunque en nuestro hotel había más gente alojada, suponemos que el pueblo no suele ser un lugar bastante frecuentado, por ello encontrar dónde dormir se convierte un poco en tarea imposible.

Nuestro alojamiento lo contratamos mediante una caja regalo – como también os he explicado al principio –, pero podéis hacerlo también desde Booking. Nosotros teníamos la opción de Alojamiento+Desayuno y es lo que os recomiendo ya que allí hay pocos lugares en los que tomar algo.

Encuentra el mismo alojamiento que nosotros en Atienza haciendo 🖱 click aquí.

Y hasta aquí nuestro paso por la bonita localidad de Atienza. Si eres de esas personas a las que le interesan los pueblos medievales, los lugares con historia, pero que necesitan también de tranquilidad, te recomiendo encarecidamente que te pases por este pueblo, seguro que no te arrepentirás.

*En este post hay algunos links de afiliados, lo que significa que si decides utilizar alguno de ellos a ti no te costará nada y a cambio nosotros nos llevaremos una pequeña comisión que nos ayudará a seguir trabajando en el blog.
¡Gracias!

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.

6 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *