Honfleur | La bella superviviente

En una tierra tan castigada como fue Normandía en la Segunda Guerra Mundial, Honfleur tiene el honor de permanecer intacta, presentándose tal y como la vivieron los pintores impresionistas que se instalaron en la localidad. 



A Honfleur llegamos un jueves frío, muy frío, pero de cielo azul y despejado. Es la tercera vez que pasamos por el Puente de Normandía y, ahora sí, somos conscientes de donde estamos. Las vistas al cruzar el puente despiertan sentimientos encontrados: por una parte la belleza de la desembocadura del Sena; por otra ese parque industrial inmenso lleno de chimeneas humeantes. El progreso es lo que tiene…
 

 

 
Nuestro último día completo en Normandía – muy a nuestro pesar. La primera parada que tenemos programada para hoy es Honfleur, y llegar a alí desde Le Havre es muy fácil, solo debemos cruzar el puente y conducir un poco más hasta nuestro destino. Una vez allí buscamos la oficina de turismo, donde hay aparcamiento, y dejamos el coche para comenzar nuestra visita. Ya que estamos, entramos en la oficina de turismo para pedir información, ya sabéis que eso es primordial en cualquier viaje. Allí nos dan unos mapas, nos dicen qué ruta seguir y nos avisan que, por ser un jueves de enero, algunos lugares están cerrados aunque el paseo por Honfleur es muy agradable. Nosotros lo creemos, y comenzamos a caminar.
 
De las primeras cosas que nos encontraremos tras haber andado unos pocos metros será con el Vieux-Bassin, un lugar con un encanto enorme, lleno de barcas que reposan tranquilas en el agua. A esas horas de la mañana el sol baña dulcemente las embarcaciones y sus rayos se reflejan en las aguas concediéndole al lugar un encanto todavía mayor.
 
 
Debemos fijarnos también en las casas que rodean el Vieux-Bassin, sobretodo aquellas que están más al oeste del Quai Ste-Catherine, que fueron construidas sobre la empinada cuesta para aprovechar mejor el espacio. Estas casas son celebres por tener un aspecto desordenado, por ser cada una de una altura y por sus coloridos porches.
 
 
 
 
En frente mismo de estas casa encontramos la Lieutenance, una impresionante construcción en piedra que fuera casa del gobernador allá por el s. XIV, y desde ella seguimos nuestra ruta hasta llegar a la iglesia de Ste-Catherine, construida toda en madera por los constructores navales locales en el año 1470. Personalmente, esta iglesia nos sorprende mucho ya que jamás habíamos visto nada semejante, para nosotros las iglesias están hechas de piedra – o si mucho nos apuras, de ladrillos – y son elementos robustos, fuertes. Esta iglesia es diferente; el hecho que esté construida en madera le da una fragilidad que la hace muy especial, aunque lo más especial de todo es que esta construcción bebe directamente de la tradición vikinga y, ¡oigan! lo que me gusta a mi lo vikingo, no lo saben ustedes. Si nos fijamos bien, la iglesia, desde el exterior, tiene forma como de barco invertido, además de asemejarse a un mercado medieval. También hay otra cosa curiosa en esta iglesia, y es que el campanario está exento, tan exento que se encuentra en la otra punta de  la plaza.
 

 

 

 
 
Pero sin duda una de las mejores cosas que se pueden hacer en Honfleur, aun siendo enero y con temperaturas bajo cero, es caminar, caminar y caminar. Perderse por sus calles – aunque éstas no sean numerosas -, fijarse en todos y cada uno de los detalles de los edificios, llegar a la Maison Satie donde nació el compositor, o también sentir el espíritu impresionista paseando por los mismos lugares en los que estuvieron pintando Monet, Boudin – con museo en la localidad – o Courbert. Acercarnos hasta el Grenier à Sel, almacén construido en 1670, o hasta los Musées du Vieux Honfleur es otra de las cosas que debemos hacer en esta localidad normanda. Y sí, debemos hacerlo aunque siga siendo enero y el frío sea demasiado intenso para nuestros cuerpos mediterráneos.

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Honfleur es uno de esos lugares, otro de ellos, que en verano está repleto de gente, y no es para menos: el sitio es de lo más agradable. Pasar algunas horas allí es obligatorio si estás en Normandía, no hacerlo sería perderse uno de los sitios imprescindibles de esta región francesa. Y otro imprescindible de Normandía son las playas del desembarco, y éste es nuestro próximo destino, aunque eso os lo contamos ya otro día…

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