Visitar Gibraltar en un día

Gibraltar, ese pedacito de tierra al sur de la Península Ibérica del que Reino Unido no se quiere deshacer. Punto políticamente estratégico y razón de conflictos velados que hoy en día se ha convertido en una atracción turística más de las tantas que pueden disfrutarse cuando viajas a Andalucía. Porque sí, sabemos que Gibraltar es Reino Unido, pero para llegar hasta él tienes que pasar por Cádiz. Acompáñanos en este viaje fascinante a uno de los lugares más curiosos de Europa.


Tal vez pienses en algo rancio o friki si te digo que una visita a Gibraltar es imprescindible. Sí, puede que todo el mundo – o gran parte de él – tenga en mente una idea semejante a la que acabo de plasmar. Yo también pienso que Gibraltar, como mínimo, es un lugar extraño. También te diré que de Gibraltar solo tengo en la cabeza los monos y poco más.

¿Será Gibraltar tan curioso como pinta? No, no es que lo será, es que supera la singularidad que en nuestra mente tenemos construida del lugar.

Monos en libertad y problemas políticos, sí, gracias.

No voy a hacerte una clase de historia de lo que es Gibraltar, de por qué es inglés y no español, porque es que hay muchos lugares que te hablan de ello. Lo único que te diré es que hace unos siglos la Corona Española cedió Gibraltar a los ingleses para hacerles un favor y entre unas cosas y otras, picardías por aquí, fiestas en Downing Street por allá, Gibraltar nunca retornó a España.

Si ya había tenido ese aire de singularidad el viajar a Gibraltar en años pasados, ahora, con el tema del Brexit, el asunto es todavía más interesante. En Gibraltar fueron pocos los que votaron sí a salirse de la Unión Europea, pero es que eso no les conviene, y es que más allá de la aduana hay un mundo que es difícil de encontrar en las Islas Británicas. Los habitantes de la Línea – y del Campo de Gibraltar – tampoco es que estuviesen muy a favor de que United Kingdom se marchase de Europa; Gibraltar es lugar de trabajo – y por lo tanto, sustento – de muchas personas que cada día cambian de país para ganarse la vida. Un Brexit duro en la zona sería mortal, y por ello se firmó un acuerdo especial que regule la vida de las gentes a uno y otro lado de la frontera.

Con ese acuerdo, y de momento – y como visitante con ciudadanía española – no te va a hacer falta más que el DNI. Punto. Y de momento, digo, porque la realidad es tan cambiante que a saber cómo estará el asunto en unos meses, o el año que viene – y eso mantiene en vilo a los habitantes de la zona.

Nosotros, como visitantes, debemos saber lo siguiente:

Lo que necesitas saber para visitar Gibraltar

¿Cómo accedo a Gibraltar?

Para acceder a Gibraltar, como he dicho más arriba, solo necesitas el DNI, que debes presentar en los dos lados de la frontera. Cuando cruzas de España a Reino Unido metes el DNI como si una tarjeta de metro se tratase. Después se abre la puerta y ya estás en United Kingdom. Allí te pedirán de nuevo el DNI y podrás pasar.

¿Por dónde se llega a Gibraltar?

Esto es lo mejor de todo, y es que para llegar a Gibraltar cruzas la pista de aterrizaje del aeropuerto. La cruzas tú, los coches, las motos, las furgonetas, los patinetes… Vamos, que no hay otra manera de llegar a Gibraltar que a través de su aeropuerto construido en parte sobre el mar. Es que es alucinante y una experiencia que vale la pena vivir. De verdad que solo por eso el viaje ya está amortizado.

Te preguntarás qué pasa cuando tiene que aterrizar un avión y lo que pasa es lo siguiente: se detiene el tráfico, tanto de personas como de vehículos, el avión aterriza – o despega – y después se vuelve a restablecer. Nosotros tenemos la suerte de ver la maniobra desde el peñón y se trata de un asunto súper curioso.

¿Ya estoy en Gibraltar?

Sí, ya estás en Gibraltar, pero no en el centro de Gibraltar. Para ello puedes ir andando – que es lo que hacemos nosotros – o coger un bus o taxi que hay justo al inicio de la carretera. Desde allí llegarás al interior de la fortaleza y …That’s it! Ya has llegado a Bristol – o lo que yo me imagino que sería Bristol, claro.

¿Conducir en Gibraltar?

Conducir en Gibraltar es como conducir por el resto de Europa; conducen por el mismo lado que nosotros y los coches son como los nuestros. Lo cierto es que a mi juicio no vale al pena meterse con el vehículo en Gibraltar porque es un espacio muy pequeño con poco aparcamiento y todo él de pago. Te recomiendo que aparque en la Línea de la Concepción que tiene espacios que no son de pago y que están a escasos 500 metros de la zona de aduanas. Si quieres meterte con el coche en Gibraltar porque te hace ilusión, pues hazlo, aunque para mí eso es un poco lío. Ahora sí, igual te interesa porque el combustible es mucho más barato.

¿Cambio dinero?

Pues mira, haz lo que quieras. Nosotros no cambiamos nada, lo pagamos todo con la tarjeta que es el modo más justo. Puedes también pagar en euros pero el cambio nunca te va a beneficiar, y es que inflan mucho los precios en ese sentido. Lo mejor, y para el tiempo que vas a estar allí, que pagues las cosas con la tarjeta del banco y te olvides del asunto.

¿Y si quiero alojarme en Gibraltar?

Si te hace especial ilusión allí vas a encontrar numerosos hoteles, pero todos ellos carísimos. En la Línea de la Concepción hay hoteles que te saldrán mucho más baratos y tienen lo mismo de especial que los de Gibraltar, esto es, nada. Para mí no vale la pena alojarte en el Peñón, pero si te apetece hacerlo vas a encontrar alojamiento sin problema.

¿Cuánto tiempo necesito para visitarlo?

Pues mira, eso es ya cuestión de gustos. Nosotros estuvimos casi un día entero, pero es que nos pateamos toda la Roca – eso ya te lo cuento después. Si quieres dar solo un paseo por la Main Street, pues con una hora tendrás suficiente. Si quieres visitar la Reserva Natural también – que es lo que te recomiendo hacer – ya puedes guardar un día entero para ello.

¿Cuánto dinero me costará visitar Gibraltar?

Obviamente, ningún coste adicional más allá del viaje que vayas a hacer hasta allí. Ahora bien, si quieres visitar la Reserva Natural – cosa que te recomiendo – tendrás que abonar 13 libras o 17 euros.

Con estas breves aclaraciones iniciales, vayamos con el tema de nuestra visita a Gibraltar, totalmente personal y subjetiva – como no podía ser de otro modo.

Nuestra experiencia en Gibraltar

Nos despertamos no demasiado pronto en la Línea de la Concepción. Ese día no vamos a dormir en la furgo; como cumplo años JJ ha contratado una noche de hotel con desayuno para coger fuerzas y poder patearnos el Peñón. No será para tanto, pienso yo. Que no… anda si no.

Llegaremos a la aduana sobre las 10 de la mañana de un 25 de enero. Aún siendo tiempos pandémicos, las restricciones son cada vez menores aunque las olas sean más marejada que marejadilla. Llegamos a la frontera y no tenemos ni idea de cómo debemos actuar. El policía que hay allí nos dice que debemos mostrar el DNI y nos pregunta que si es la primera vez que cruzamos. Será que se nos nota en la cara. Le respondemos que sí y nos explica que debemos meter el documento de identidad en una ranura – primera vez que hago servir el chip del DNI, la verdad – y tras esto, magia: se abren las puertas.

Cruzamos la garita española, caminamos un poco y llegamos a la garita inglesa, donde nos piden otra vez la documentación. La mostramos y nos dejan pasar. Salimos de los grises cubículos y salimos a la calle gris. Parece que el clima ha querido recibirnos del modo más británico posible: cielo gris, lluvia y viento.

Caminamos un poco y después de haber caminado unas decenas de metros empezamos a cruzar la pista del aeropuerto de Gibraltar. No he hecho cosa tan surrealista en mi vida, la verdad, pero es una experiencia que debe vivirse. Lo de Gibraltar es un pelín surrealista, o así me lo parece a mí, y eso que todavía no hemos llegado al centro de la ciudad.

El viento sopla con fuerza en el Estrecho y salvar la distancia del tramo central de la pista es casi una actividad de riesgo. Conseguimos salir de la pista y continuamos caminando en el mismo espacio gris y ruidoso que nos ha recibida: gentes caminando, coches repostando en las gasolineras, autobuses, taxis… Para la poca cantidad de personas que viven allí – unas 33.000 – el trajín es importante. Bueno, aunque esta afirmación puede que no sea del todo correcta, y es que tiene una densidad de población que se acerca a la de Madrid.

Llegamos finalmente a la puerta de la fortificación que ha mantenido a Gibraltar inexpugnable durante varios siglos y entonces sí, llegamos a lo que tenemos todo en mente que es el Reino Unido.

Para mí es una tremenda sorpresa encontrarme en una calle que parece Bristol, o lo que yo me imagino como Bristol, y es que nunca he estado en Gran Bretaña. Bueno, ahora ya sí. JJ, que sí ha visitado las Islas Británicas en su parte inglesa, me comenta que sin ningún lugar a dudas el salto geográfico es pequeño pero todo aquello se parece mucho a lo que hay más allá del norte de la Península.

Camino por la Main Street aguzando el oído y es que quiero pispar algo de llanito, esa lengua que transita entre el inglés y el español en su vertiente andaluza que es la hablada por los habitantes de Gibraltar. Me cuesta escuchar a alguien que hable llanito; escucho castellano aquí, inglés allá. Finalmente un par de señores conversan en llanito, y me paro a escucharlos.

Curioso también es encontrarnos con las típicas cabinas rojas telefónicas o ver todos los rótulos escritos en inglés. Las tiendas cobran en euros y libras y las gentes hablan tanto inglés como español. Un señor nos pregunta, cuando compro en su tienda, que de dónde somos, que le parece curioso nuestro acento – y es que nosotros siempre hablamos valencià. Le explico nuestra procedencia y también le cuento algo de la lengua que hablamos. El señor atiende interesado y cuando acabo mi discurso y me despido él me corresponde con el agradecimiento por haberle explicado la historia, casi emocionado. La curiosidad es, como vemos, recíproca.

Decidimos acercarnos hasta la oficina de turismo para que nos expliquen cómo llegar hasta lo alto de la Upper Rock. Nos recomiendan que vayamos por la parte opuesta al castillo, así cuando terminemos estaremos de nuevo en la Main Street. Hacemos caso al chico de la oficina de turismo y empezamos a caminar arriba, siempre arriba.

Muy arriba. Muy cuesta arriba. Tremendamente cuesta arriba. Por el camino nos encontramos con señores que se ofrecen a hacernos el Tour por el Peñón – cuesta unas 25 libras por persona – y les decimos que no, que vamos caminando. Iremos caminando y sufriendo, y es que entre la lluvia, el viento y el cansancio llegaremos a las puertas de la reserva medio muertos.

El esfuerzo que debes hacer para llegar al mirador desde el que en un día no nublado verías África es importante. Llegamos allí sudados y cansados, y compramos las entradas. Como he repetido ya más arriba, la entrada a la Reserva Natural de la Upper Rock de Gibraltar son 13 libras por cabeza. Puedes pagar también en euros, que se traducen en 17, y que no corresponden al cambio del momento. Es por ello que nosotros te recomendamos que pagues con la tarjeta de crédito y se realizará el cambio que toque según el día que lo visites.

Visitar la Upper Rock de Gibraltar

JJ es el que se ha informado al respecto y tiene claro que aquello te da para un rato. Lo que no se imagina es que acabaremos pasando en la roca más de cinco horas y al cabo del día habremos caminado más de 20 kilómetros. Sí, te parecerá una barbaridad, pero eso es así.

El mero hecho de subir hasta el peñón a pie supone una suma de kilómetros considerable. No te preocupes, puedes llegar allí en taxi, en funicular – que esos días está en mantenimiento y no funciona – e incluso en autobús. Todo esto, claro, supondrá un coste adicional a tu visita, pero lo harás de una manera más cómoda. A nuestro juicio el mejor modo de recorrer la Reserva Natural es a pie, pero tú puedes hacer lo que te apetezca.

Pilares de Hércules en Gibraltar

Desde ahí accedes a la Reserva Natural, que será donde vas a comprar las entradas, pero desde ahí – y en un día claro – vas a poder ver África. Nosotros la intuimos porque, como te he dicho, UK nos recibe al modo UK: niebla, lluvia y viento. Un tiempo de perros, vamos. Sí, sé que es un chiste fácil, pero tenía que hacerlo.

Por otra parte, los Pilares de Hércules – o Pillars of Hercules – hacen referencia a la imagen mítica de las columnas que sujetaba Hércules, que estaban ubicadas en el Estrecho de Gibraltar, entre Europa y África. En ese punto, en Gibraltar, es donde los romanos ubicaban el Mons Calpe, una de las dos columnas levantadas por Hércules. Hoy en día una escultura señala que aquel lugar, hace muchos años, era el fin del mundo conocido.

Y desde ahí, desde el lugar en el que el mundo terminaba, va a comenzar tu vistia a la roca de Gibraltar.

Saint Michael’s Cave

Lo primero que vamos a visitar será la Saint Michael’s Cave. Bueno, os miento. Lo primero que visitaremos será el bar que hay al lado de la cueva de San Miguel, y es que estamos sedientos y cansadísimos, por lo que decidimos tomarnos un refresco y coger algo de aire. Nos saldrán, los dos refrescos, por tres libras. Tampoco está tan mal.

Tras el descanso nos metemos en la Cueva, a la que accedemos con la pulsera que nos han puesto en la taquilla principal. La pulsera lleva un código QR con el que puedes acceder a todos los espacios de la roca. Sí, y es que Gibraltar tiene un montón de cosas interesantes más allá de los típicos monos que todos conocemos.

En la Cueva de San Miguel – así, traducida – la naturaleza ha hecho allí filigranas y ha convertido un espacio húmedo y oscuro en uno de los principales atractivos de Gibraltar. Bueno, es de los principales atractivos si lo conoces, porque yo no tenía ni idea de su existencia.

La visita impresiona, no solo por el espacio, que es magnífico, sino también porque hay un espectáculo de luces y sonido montado, llamado The Awakening – el despertar – que desde el teatro – porque sí, la cueva ha sido teatro desde mediados de siglo XX – plasma en las paredes de la roca imágenes y luces de colores que son acompañadas por música y efectos sonoros que hacen que la experiencia se clave en lo más adentro de tu ser. A mí me impresiona el espectáculo, y es que creo que la ignorancia es la mejor arma para sentir sorpresa, y mi ignorancia me brinda esta maravillosa sensación que es la de la fascinación más absoluta.

La visita a la cueva puede ser de 10 minutos, contando el espectáculo de luces y sonido, o puede ser de mucho más si te quedas allí fascinada como me pasa a mí. Además, tenemos la suerte de estar totalmente solos en aquel lugar, y solo escuchamos las gotas de agua caer y nuestra propia voz amplificándose en el espacio cavernario.

Salimos de allí fascinados y nos vamos hasta el siguiente punto, siguiendo la ruta histórica.

Debes saber que en la roca hay planificadas diversas rutas. Cada una de ellas tiene un color distinto y está marcada en el suelo con unas pegatinas de colores y un pie dibujado. La ruta aparece plasmada en el mapa que te dan a la entrada de la reserva y, aunque no está demasiado bien indicado durante el recorrido, sí puede servirte de guía.

El puente suspendido Windsor

Nuestra pretensión es llegar a este puente, pero te digo ya que caminar por la roca es muy lioso. Las carreteras se entrecruzan, subes y bajas escaleras, las indicaciones son confusas. Aparece el puente Windsor pero después tiene allí una batería militar, te pierdes entre frondosa vegetación y no eres capaz de llegar hasta el dichoso puente colgante. Para mí casi que mejor, porque tengo mucho vértigo, así que cedemos a la ignorancia y a nuestra mala orientación y deshacemos el camino para situarnos de nuevo en la carretera principal. Sí, la Reserva Natural del Peñón de Gibraltar está lleno de carreteras. También encuentras viviendas en el interior, y cuando caminas por la Avenida Europa para llegar hasta el acceso al espacio natural ves cómo están arrasando con el espacio natural para levantar nuevas construcciones.

Lo que digo, que volvemos a la carretera principal y seguimos subiendo y subiendo hasta encontrarnos con esos maravillosos -ja, ironía – animalitos que son los macacos gibraltareños.

Los monos de Gibraltar

¿Y cómo es que hay monos en Gibraltar? Pues no lo sé, la verdad. No sé si lo sabe nadie. La leyenda cuenta que la Cueva de San Miguel no tiene fondo y pasa por debajo del Estrecho hasta llegar a África y que fue ese camino el que siguieron los primates hasta llegar al Peñón. Sea así o no – que yo creo que no -, el Peñón de Gibraltar es el único lugar de Europa en el que poder ver monos en libertad, y el asunto es bastante curioso, pero a mí se me hace un poco estresante.

Las advertencias sobre los monos son muchas a lo largo del recorrido: que no les des de comer, que no les mires a los ojos, que no les molestes, que no les hagas fotos con flash, que no, que no. Y así una lista bastante extensa de cosas que no puedes hacer con ellos. Yo no soy persona de molestar a los animales, y tampoco tengo intención de decirles nada a los pobres macacos. Además, el macaco de Berbería desciende en número a medida que van talando los árboles del Monte Atlas, y es que su hábitat natural se encuentra en esa zona y, por extensión, en Gibraltar donde, y ahora sí voy a lo más certero, fueron seguramente introducidos de manera artificial pero que, irónicamente, se ha convertido en su refugio y casi santuario.

Así, y ya cuando estás casi en la cima del Peñón, empiezas a encontrarte con un montón de monos que a mí, y os lo voy a decir de la manera más sincera y clara posible, me dan algo de miedo. Sí, porque te miran vigilantes y te observan – no todos, claro -, siendo algunos de ellos más avispados que tú misma. JJ me advierte: no lleves nada a vistas. Yo no llevo comida ni nada, solo una botella de agua en el lateral de la mochila y mi pañuelo colgando porque de tanto sudar he tenido que ir quitando capas de ropa. Es así que JJ profiere un sonoro ¡cuidado! cuando me giro y veo tras de mí un bonito macaco queriendo hacerse con mi pañuelo.

¿Será posible el animalejo? Yo, que estaba allí sin decirles nada… Pues me toca meter las cosas dentro de la mochila y ser lo más cuidadosa posible. Creo, también, que ese macaco es la excepción ya que el resto de animales pasan de ti completamente – si respetas tu espacio – aunque en cierto momento, y cuando se reúnen un número considerable de monos, me viene a la mente una escena de Jurassic World que, claro, ahora os compartiré:

Continuamos nuestro camino y llegamos al punto más alto.

Batería de O’Hara (O’Hara’s Battery) en Gibraltar

No tenía ni idea de que en Gibraltar se podían visitar este tipo de cosas, y resulta que el espacio está lleno de baterías militares de distintas épocas que además están museizadas.

Para acceder al museo de la Batería de O’Hara debes tener el pase de la Reserva Natural. Aparece allí un chico – militar, creo yo – que habla en inglés y nos pide las entradas para poder cruzar. Así será durante todo el recorrido y en todas las atracciones.

La batería debe el nombre a un capitán, O’Hara, que quiso construir una torre en lo más alto del Peñón para así divisar la costa de Cádiz, a 60 millas de allí. El asunto no funcionó y la gente lo tomó por loco. Lo que construyó de la torre fue destruido y ahora hay un cañón con un alcance de hasta 26 kilómetros.

Más allá de esto, debajo del cañón hay un museo que muestra cómo funcionan estos aparatos militares. Es en ese punto cuando te das cuenta que Gibraltar es una especie de queso Gruyere y que el sueño de Torrente se podría cumplir fácilmente.

Desde ese punto, el más alto, se tienen unas vistas increíbles de todo el entorno, aunque el día sea nublado 🙂

Nosotros seguimos nuestro camino, por lo que descendemos de nuevo hasta la carretera principal y seguimos hasta el siguiente punto que vamos a visitar.

Skywalk en el Peñón de Gibraltar

Nos vamos ahora hasta uno de esos puntos que es de obligada visita pero que si tienes vértigo puede convertirse en algo un poco desagradable, y es lo que a mí me pasa. No sé si sabréis que las alturas me dan mucho respeto y a veces lo paso realmente mal, y visitar ese lugar un día en el que además hace mucho viento, para mí, es toda una proeza.

De camino al mirador, y desde el punto anterior, te encuentras con un montón de macacos de todas las edades y tamaños. Es bastante entreteniendo ver cómo se comportan, y es bastante curioso ver como los turistas que van allí en tours no respetan nada de lo que se dice y se hacen todos fotos con los animales, obligándolos a situarse en lo alto de sus cabezas y demás tonterías que nosotros observamos desde la barrera y comentamos detenidamente.

El Skywalk está situado a 340 metros sobre el nivel del mar y desde él tienes unas vistas impresionantes, incluso debajo de tus pies, y es que se trata de una pasarela de cristal que te permite ver lo que hay, pues eso, 300 metros más abajo. Lo que digo, si tienes vértigo el asunto va a convertirse en actividad de riesgo.

Nos vamos del Skywalk para seguir nuestra visita. Si no habíamos tenido suficiente vértigo, ahora viene otro tramo que se las trae.

Entre Barbary macaque feeding station y la Guarida de los Monos

En realidad nuestra idea no es pasar precisamente por ahí, pero sobre mapa nos damos cuenta que para llegar al siguiente punto que queremos visitar – en la otra punta de la reserva – tenemos que o bien deshacer nuestros pasos o bien descender unas escaleras vertiginosas que se extienden 300 metros ladera abajo – o arriba, según lo mires –, casi 150 metros de desnivel, y que está llena de macacos que, claro, hacen su vida allí.

Como os he dicho antes, yo tengo vértigo, y viendo aquellas escaleras, con los monos, el viento y el mar al fondo me da tanto respeto que estoy a punto de dar la vuelta. Finalmente me armo de valor y empiezo el descenso que en su primera parte se me hace duro por la impresión que me da la perspectiva – que no negaré es preciosa si miras más allá del puerto.

Allí los monos, otra vez, campan a sus anchas, y hay un cartel que advierte que si los animales se quedan encajonados en las escaleras por el paso de personas pueden llegar a estresarse y ser peligroso. Solo me faltaba eso, yo, que ya voy totalmente estresada.

El descenso se hace largo, no quiero saber cómo debes ser ascender por allí. Hay gente que lo hace, y es que es la vía rápida si empiezas la ruta desde el castillo morisco.

Acabamos llegando a la Guarida de los Monos donde, claro, hay muchos monos, y hacemos una parada en el baño público que hay justo ahí para continuar nuestro camino. Son ya más de las 4 de la tarde y nosotros llevamos toda una mañana de caminata por un espacio lleno de cuestas y escaleras que nos está haciendo sudar de lo lindo.

The Great Siege Tunnels o los Túneles del Gran Asedio en Gibraltar

Dos kilómetros casi nos separan del punto en el que estamos hasta la siguiente parada, que son unos túneles excavados en la roca, los mayores – o eso dicen – de su especie.

El Gran Asedio de Gibraltar tuvo lugar entre los años 1779 y 1783, y fue la tercera intentona por parte de España para recuperar las tierras usurpadas por los ingleses. No hubo manera de conseguirlo – y hasta hoy – y dicen que eso fue gracias a esos túneles de extensión impresionante que tienen agujereada la parte norte del peñón.

Para acceder al túnel, otra vez, debes pasar el código QR de la pulsera y, entonces empiezas a caminar por las entrañas del peñón. Y sigues caminando. Y caminas. Y ahora una ventana en la roca. Después ves llegar un avión a Gibraltar y observas, desde un mirador privilegiado, cómo se para el tráfico por unos minutos en la única vía de entrada al Peñón. Y ahora sigues caminando, y miras el reloj, y ves que no te dará tiempo a visitar todo lo que quieres porque en horario de invierno cierran a las cinco y cuarto de la tarde. Y haces un maratón por los túneles y sales corriendo para llegar al otro punto; más agujeros de queso de Guyere.

World War II Tunnel o los Túneles de la Segunda Guerra Mundial en Gibraltar

Nos saltamos otro punto, una exposición que hay sobre la ciudad bajo el asedio, y nos dirigimos rápido a los túneles que corresponden al momento histórico de la Segunda Guerra Mundial. Otra vez el mismo método de acceso: en la puerta unos chávales jóvenes que tienen pinta de militares y que hablan en inglés, que nos dicen que nos debemos poner el casco para realizar la visita y que cierran en 20 minutos.

Nos adentramos en los túneles y nos quedamos alucinando con aquel espacio. Otra cosa que no esperábamos en Gibraltar, y otra cosa que tenemos que visitar corriendo porque se nos acaba el tiempo. La visita tendría que durar una media hora pero nosotros hacemos una maratón subterránea y no disfrutamos del todo de la atracción turística, la verdad.

Los túneles se construyeron en el momento en el que Italia entró en la guerra y Alemania iba ganando terreno. Allí se iba a guarecer a a población, habiendo hospitales de campaña, espacios para guardar víveres y enseres… Una verdadera ciudad subterránea que hoy en día puedes visitar.

Y salimos de los túneles. Como veis, el asunto es apresurado. Todavía nos queda una cosa por ver y son casi las cinco y cuarto.

La red de túneles que hay en el interior del Peñón tiene una extensión de 54 kilómetros.

El castillo morisco en Gibraltar

Los ingleses no llevan en Gibraltar toda la vida, tampoco los españoles. Zona poblada desde antiguo, los árabes dejaron también su impronta y hoy en día puede verse en forma de castillo del que queda la torre del homenaje y que data del siglo XIV. También guarda algo de las murallas y unos baños árabes en el interior de la torre.

La visita a esta última atracción es rápida, pero porque el lugar es pequeño y tampoco vas a recrearte mucho. Acceder a él, otra vez, es posible con el pase general a la reserva natural.

Y tocando la hora exacta salimos de la torre y de la reserva natural. Misión cumplida – a medias: no esperábamos que hubiera tanto que ver en el Peñón.

Así es como vas a acabar si pretendes patearte todo el Peñón de Gibraltar.

Volvemos ahora al centro de la ciudad para dar un último paseo y despedirnos de se lugar tan singular.

Sin idas y venidas, y sin visitas, el mapa, distancias y tiempos quedaría así. Ten en cuenta que harás un tercio más del camino por el peñón ya que vas a vistiar cosas. Piensa también que aquí no se cuenta el espacio recorrido desde la Línea hasta Gibraltar, ni a la ida ni a la vuelta.

Qué ver fuera de la Reserva Natural del Peñon de Gibraltar

Main Street y las calles de alrededor

Ya te he hablado de la calle mayor de Gibraltar, llena de tiendas y bancos y que parece Bristol o algo semejante. Allí te encontrarás con las típicas cabinas telefónicas pintadas de rojo y con muchos establecimientos. Desde ella se abre lo poco que hay en Gibraltar de calles que no sean edificios grises y enormes.

En un lateral de la Main Street se encuentra la Irish Town, una calle histórica y típicamente gibraltareña, que fue la calle Santa Ana cuando Gibraltar era español. El nombre de Irish le viene porque los primeros pobladores, después del cambio de propiedad del pedazo de tierra, provenían de Irlanda. O tal vez tendría que decir pobladoras, porque con toda seguridad fueron inmigrantes irlandesas las que se establecieron allí hace 300 años, y que llegaron allí para proporcionar compañía a los hombres. Manda narices.

Los espacios religiosos

Iba a hablar aquí de la Catedral, pero es que Gibraltar tiene bastantes templos, y no solo católicos. Hay una catedral católica, hay una catedral anglicana – cómo no –, hay también un templo hindú, un templo metodista, una iglesia presbiteriana, unas cuantas sinagogas, un salón de los Testigos de Jehová y varias iglesias católicas.

Y si apunto esto es porque me llama la atención encontrarme con una comunidad judía considerable, que se estableció en Gibraltar hace 300 años y que construyó una sinagoga en el 1724. Sí, nos encontramos con judíos, mayores y pequeños, que van con su kipá.

Otros lugares de interés

En Gibraltar han tenido que inventarse espacios interesantes para que el turismo se quede allí más de un rato. Puedes, por 20 libras, visitar una destilería de ginebra, tienes también salas de arte y un museo de arte contemporáneo. Todo esto que te cuento nosotros no lo visitamos, pero tú sí puedes hacerlo – si es que te interesa. De todos modos, en este enlace te dejo más información por si te apetece echar un vistazo.

Tienes también las Cuevas Gorham que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero requieren de una visita a parte – son 5 libras la entrada – y un martes de invierno no da para tanto.

Y nuestra visita a Gibraltar culmina aquí. Tenemos ahora que realizar el camino inverso a la llegada. El viento sopla más aún y el día sigue siendo gris. Visitantes y trabajadores salimos del Peñón mientras otros, ya pocos a esas horas, van entrando.

Nuestro día en el Reino Unido acaba. La experiencia ha sido más que satisfactoria y sabiendo todo lo que había allí hubiéramos dedicado algo más de tiempo a la excursión de un día por Gibraltar.

¿Vale la pena visitar Gibraltar? Sin ningún reparo, . Para nosotros es una experiencia que va más allá de lo curioso ya que lo que ofrece la Reserva Natural de la Roca es mucho más de lo que imaginábamos. Además, claro está, la singularidad del lugar. Sin duda, sí, si tienes la oportunidad, visita Gibraltar.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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8 pensamientos en “Visitar Gibraltar en un día

  1. Un post súper completo.
    Gracias por toda la información que compartís aquí. Sin duda, el día que vaya me será de gran utilidad. No sé si recorreré tanto como vosotros, porque os ha cundido un montón y quizás a los que llevo detrás les dé más pereza 😅.
    Un saludo

    1. Gracias Maria José por comentar, y me alegra que te haya gustado el artículo y más aún que te sirva de ayuda.

      Lo de recórrer… Eso ya es cuestión de gustos, pero sabiendo que requiere bastante tiempo puedes planear la visita de otro modo y organizarla como excursión de un día llevándote la comida y todo eso.

      Espero que puedas visitarlo pronto.

      Un abrazo.

  2. No me había planteado nunca visitar Gibraltar, pero después de leer vuestro post lo pongo en la parte superior de la lista. No me lo imaginaba así. Muchas gracias por toda la información. Un saludo.

    1. Qué bien que te haya animado a visitar ese pedacito de tierra. La verdad es que es un lugar muy interesante, además de curioso por todo lo que supone. A mi juicio – y siempre hablo desde esa perspectiva – merece mucho la pena pasar una jornada allí. Espero que puedas visitarlo pronto.

      Un abrazo.

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