Andalucía,  España,  Jaén

Baños de la Encina y el Castillo de Burgalimar

En la provincia de Jaén, enmarcado en la comarca de Sierra Morena, encontramos un pueblo con mucho encanto que tiene uno de los castillos más espectaculares de Andalucía. ¿Quieres saber qué hay de interesante en Baños de la Encina?


La provincia de Jaén es tierra de castillos, si eres amante de las fortalezas este dato lo tendrás ya en tu haber, pero si te estás iniciando en este apasionante mundo de la piedra y la batalla, debo decirte que Jaén alberga el mayor número de fortalezas y castillos de toda Europa, ahí es nada.

En Jaén hay un total de 237 fortificaciones, de las cuales 97 son castillos y el resto torres, atalayas, murallas o castros. De hecho, Jaén está considerado el territorio, junto a los de Siria y Palestina, en el que se concentran mayor número de fortificaciones.

Y entre tanto castillo y tanta fortaleza encontramos este, el de Baños de la Encina y que tiene nombre propio, Castillo de Burgalimar (en árabe, Bury al-Hamma, algo así como Castillo de los Baños), un lugar espectacular ya desde la lejanía pero que, además, tiene una importancia histórica trascendental.

El Castillo de Burgalimar es el conjunto fortificado mejor conservado de la época del Califato de Córdoba, constituido por una muralla completa con todas las almenas y sus 14 torres, además de la del homenaje – esta última cristiana y no musulmana -, es uno de los castillos musulmanes mejor preservados de toda España y un perfecto ejemplo de fortaleza construida en el siglo X. Su importancia es tal que el conjunto fue declarado Monumento Nacional en el año 1931.

Una historia de batallas

La situación geográfica del Castillo de Burgalimar no es baladí, su enclave estratégico a las puertas del valle del Guadalquivir permitió controlar la entrada a Andalucía. El califa Alhakén II, hijo de Abderramán III y quien hizo ampliar la Mezquita de Córdoba, fue el que mandó construir esta espectacular fortaleza.

Podemos saber el año exacto en el que empezó a construirse este castillo gracias a una inscripción grabada en la puerta del mismo, aunque el original se conserve en el Museo arqueológico nacional de Madrid. Esta inscripción asevera que la primera piedra de esta fortaleza se puso en el año 357 de la Hégira (o lo que sería lo mismo, en el año 968 de nuestra era).

En esa época en la que las razias contra los reinos constantes estaban al orden del día las construcciones de este tipo eran levantadas con frecuencia, aunque en esos momentos el país atravesase una paz relativa. Del mismo período que esta fortaleza es también la de Gormaz – otra de las fortalezas mejor conservadas de la época califal – y hacia la cual se dirigían las tropas que se alojaban en el Castillo de Burgalimar.

Y su condición de frontera, de entrada al reino soñado de Andalucía, supuso que el enclave fuese deseado por musulmanes y cristianos, de modo que fue pasando a manos de unos y otros siendo una de las contiendas más importantes de todas la de las Navas de Tolosa a la cual partieron las tropas musulmanas desde este castillo y, como bien sabido es por todos, ganó el bando cristiano.

Difícil de acceder a la fortaleza por la fuerza con tanta torre.

A pesar de la victoria cristiana la fortaleza no duró mucho en sus manos ya que tres días después del fin de la batalla el castillo pasa de nuevo a manos musulmanas no siendo hasta el año 1225 que éste pasa definitivamente a manos castellanas, durante el reinado de Fernando III, quien lo cede al arzobisbo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, y este confía su defensa y guardia a la Orden de Santiago.

Por si no fuera poco – y esto seguro que también lo sabéis – las tropas napoleónicas, algunos siglos después, intentan invadir España – la historia de las abdicaciones de Bayona nos las enseñaron a todos en el instituto – y se hacen también con el castillo que es protagonista de este artículo. Desde ese momento, y hasta no hace muchos años, el patio del castillo sirvió como cementerio parroquial, y también como zona de baile y recreo – no gustando esto a los más viejos del lugar. Pero esto ya no es historia de batallas, si no creemos, claro, que la vida sea una contienda contra el tiempo.

La visita al Castillo de Burgalimar

El Castillo de Burgalimar no lo visitas por libre, la visita es guiada y solo cuando ésta se dé podrás acceder al recinto, porque una vez empieza la visita la guía cierra la puerta y allí nadie puede entrar y de allí nadie puede salir. Las entradas nosotros las compramos en el mismo recinto, aunque puedes adquirirlas también en la oficina de turismo.

¿Quieres visitar el Castillo de Burgalimar? Entonces deberás ir, de lunes a viernes, a las 11.45, 12.00 o 12.45. Si te apetece ir en fin de semana o festivo, cada 45′ desde las 10:30h y hasta las 13:30 o por la tarde desde las 16:30 hasta las 18:00. El precio por adulto es de 3€ y para menores de 1,5€.

La visita, a nuestro juicio, es muy interesante porque quien la lleva a cabo – al menos en el momento en el que nosotros pasamos por allí – es una señora con mucho salero, una señora del pueblo, que explica toda la historia del castillo con mucha pasión y hace que los 45′ que dura la visita pasen volando. Además de la guía como puntal para hacer de esta visita algo muy interesante, cabe decir también que en este castillo se encuentran cobijados retazos históricos que van desde la Edad de Cobre hasta nuestros días.

Superposición de culturas.

Este castillo, que es el segundo castillo más antiguo de Europa, debe su robustez al material de construcción, rudimentario a la par que duradero, ya que la estar hecho en tapial, una mezcla similar al adobe compuesta por arcilla, arena, cal y piedra dura, la robustez del edificio está garantizada gracias a la cal.

La visita se hace en orden cronológico por lo que empiezas por la Edad de Cobre, continúas con los íberos tras los cuáles aparecen los romanos – de los que se guardan todavía restos de un templo – para pasar de un modo más amplio a la época medieval llegando, finalmente, hasta nuestros días – ya te he explicado más arriba qué función tuvo este castillo hasta hace nada.

La proyección sobre los muros de la torre del homenaje.

La visita, amena tanto para mayores como para niños, continúa, una vez terminada la labor de la guía, en la exposición que encuentras en la torre del homenaje que, como se aprecia fácilmente, es de factura cristiana y de características góticas. En esta torre puedes aprender más sobre la fortaleza gracias a un breve documental muy interesante proyectado en la misma pared del monumento y, tras él, debes acceder hasta la azotea para contemplar la fortaleza desde las alturas.

La fortaleza desde las alturas.

Además de ello, debes acercarte también hasta el mirador que tienes en uno de los laterales de la muralla y desde el cual puedes observar con bastante amplitud el Espacio Natural Protegido de Sierra Morena, teniendo frente a ti el Pantano Rumblar, la Sierar de Andújar o el Cerro de Navamorquín. Frente a ti vas a tener los 400 km de longitud de esta sierra que se extiende desde Huelva hasta Jaén.

¿Qué más ofrece Baños de la Encina?

Pero Baños de la Encina no es solo su castillo, es más, el pueblo es el complemento perfecto para la fortaleza. A mi juicio, y por la cercanía con la comunidad autónoma vecina, Baños de la Encina es una mezcla de lo andaluz y lo manchego. ¿Por qué digo esto? Porque la rejería, lo blanco o la casa de poca altura me recuerda a lugares de Ciudad Real.

Nuestra motivación principal del viaje es visitar el castillo, por ello no accedemos a otros lugares que son también atractivo en la localidad. Tampoco lo hacemos porque todavía debemos llegar a Baeza y nos queda un trecho – y ya estamos algo cansados, que llevamos conduciendo toda la mañana -, pero debes saber que además de la fortaleza, en Baños de la Encina, tienes otras cosas que puedes visitar.

Al fondo de la imagen se aprecia el molino de viento.

Entre esos elementos que son de interés turístico, además del entramado urbano propiamente dicho, se encuentra la Ermita de Jesús del Llano que alberga un Camarín barroco del siglo XVIII que dicen es digno de visita. También es interesante la Iglesia de San Mateo con su torre-campanario de cuerpo gótico y acabado renacentista, iglesia que alberga en su interior un enorme retablo, un púlpito digno de mención así como una pila bautismal del s. XVIII. También debes saber que en Baños de la Encina se encuentra uno de los pocos molinos de viento de características manchegas fuera de Castilla la Mancha, y debes saber que se puede visitar.

Más información

  • Te aconsejo que eches un vistazo a la página web de Baños de la Encina para informarte mejor de precios y horarios de visita, además de otros eventos que puedan darse en el lugar [aquí el enlace].
  • También puedes echar un vistazo, y si te interesa el tema de las fortalezas, a la web de Castillos y Batallas de la diputación de Jaén [aquí el enlace].
  • Durante todo el recorrido, en el castillo, tienes paneles informativos que complementan la visita.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.

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