Andalucía,  Córdoba,  España

Medina Azahara | El sueño del Califa

Cuenta la leyenda que Abd al-Rahmán III tenía una favorita que no era aceptada en la ciudad de Córdoba, pero él la amaba. El Califa tuvo claro qué hacer: construir una ciudad para poder vivir con su amada. Si ella no es aceptada en la ciudad, yo le construiré otra para que podamos estar juntos. Y es así como nació la bellísima Madinat al-Zahra.
 
 
Si esto es cierto o no – parece no serlo, por lo que las evidencias históricas nos cuentan – encontramos hoy en día, y  poco más de 7 kilómetros de la ciudad de Córdoba, el yacimiento arqueológico de Medina Azahara, ciudad construida por el califa Abderramanan III, entre los años 936 y 976, a los pies de la serranía cordobesa conocida como el Monte de la Novia o Chabdál al-Arus.
 

UN POCO DE HISTORIA

Fue éste el lugar escogido por Abd al-Rahmán III, an-Násir(“El Victorioso”) para construir la nueva sede del gobierno del califato y también como nuevo lugar de residencia del Califa. Medina Azahara, no siendo solo un palacio, se convirtió en una auténtica ciudad dotada de todos los servicios administrativos y militares pertinentes. Además, esta ciudad se convirtió en el símbolo de la independencia frente a los califatos islámicos orientales – el abbasí de Damasco y el fatimí de Egipto – por parte del soberano omeya. Al construir esta nueva ciudad Abd al-Rahmán III se proclamaba Califa, y en el año 929 se autoproclamaba máximo dirigente político y religioso del Islam como sucesor del profeta Mahoma.
 
 
Más allá de los apuntes históricos – que son de gran importancia –, aquello que realmente nos interesa en nuestros días de Medina Azahara es su aspecto artístico, ya que estamos frente a uno de los ejemplos monumentales más originales de toda la arquitectura hispanomusulmana y de todo el arte islámico. La principal razón que esto sea así es que todo el conjunto – o lo que queda de él – ha sufrido escasas modificaciones después de su construcción, así que podemos hacernos una idea muy aproximada de lo que fue la ciudad en su época de esplendor.
 
 

LA VISITA 

Para visitar Medina Azahara debemos ir hasta las afueras dela ciudad de Córdoba, bien en coche propio (las indicaciones son abundantes en la ciudad) o bien con el autobús que existe para tal fin (link aquí). Al llegar allí nos encontraremos con un amplio aparcamiento y un edificio a lo lejos, de grandes dimensiones: es el centro de recepción de visitantes. Debemos ir hasta él para comprar los billetes de autobús (2,10 €) que nos van a transportar hasta el yacimiento arqueológico, ya que no se puede acceder en coche propio. Además, y esto es muy importante que lo tengáis en cuenta, allí se proyecta un documental de unos 20’ de duración que os ayudará a comprender la importancia de la ciudad en la época del califato. Vamos, que es de obligada visualización, ni se os ocurra pasarlo por alto. También es interesante hacer la visita a la exposición permanente que alberga, entre otros elementos, piezas originales de la ciudad califal – nosotros no pudimos hacerla por falta de tiempo…
Una vez terminada la visita al centro de recepción, debemos salir fuera y caminar unos metros hasta el lugar de aparcamiento para esperar el autobús que nos va a llevar hasta el yacimiento arqueológico. 
 
Aquí para el bus
 
El trayecto no es demasiado largo – apenas 10’ – y al llegar debes presentar tu billete de bus para entrar en el yacimiento.
El lugar impresiona bastante, ya que ves lo grande que es aquello – casi mayor que mi pueblo, diría yo – y puedes hacerte una idea, gracias a toda la información proporcionada en el centro de recepción de visitantes, de lo que fue en la época en la que se construyó. 
 
 
Un montón de restos arquitectónicos van deslizándose por la loma del monte, a modo de terrazas. Ahora ves un arco aquí, a lo lejos, ahora un montón de columnas allá, en la distancia. Meterte de lleno en el yacimiento es lo que pide el cuerpo que hagas inmediatamente después de ver las ruinas de Medina Azahara.
 
Las ruinas no son moco de pavo.
 
Caminar por el pasillo por el que patrullaban las tropas del califa, meterse en las dependencias, imaginar cómo debían ser aquellas puertas enormes, gigantescas, al tener los arcos lobulados frente a ti… Ver lo precioso de las decoraciones, las filigranas tan precisas labradas en piedra y mármol, que le confieren mayor majestuosidad al lugar. Caminar por Medina Azahara es un sueño hecho realidad, así como lo fue la ciudad para el Califa Abd al-Rahmán III.
 
 
 
La visita se hace en una hora, al menos nosotros, y bajo un sol de justicia, abrasador e inclemente en las horas centrales del día – qué poco juiciosos, nosotros. La mejor forma de apreciarla, como ya hemos dicho, es venir estudiados de casa – para ello aprovechar el audiovisual mencionado anteriormente. Medina Azahara es un lugar interesante aun no sabiendo de qué se trata porque guarda todavía hoy elementos preciosos de arte islámico, pero es todavía mejor si somos conscientes de la importancia del lugar en los años del Califato.
 
 
 
Y claro que sí, me pasé el camino a Medina Azahara cantando esto:
 
 
 
 
 

MÁS INFORMACIÓN

 
Si visitáis el lugar durante los días calurosos, llevad gorras, sombreros, ropa cómoda y agua, porque el calor allí es sofocante.
 
Si queréis más información sobre el lugar, os recomendamos que visitéis las siguientes páginas web:
También podéis ver este breve vídeo.
 
 

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