Ruta por la Costa Blanca desde Benidorm (Parte 2)

En 2021 repetimos nuestro destino del 2020 aprovechando, otra vez, el bono turístico de la Comunitat Valenciana. Por cuestiones logísticas la base de operaciones ha vuelto a ser Benidorm y desde allí hemos hecho tres excursiones, una por día de viaje, que han sido las siguientes.


No voy a repetir lo que expliqué el año pasado respecto al bono viaje ni tampoco cómo lo conseguimos. No voy a hablar tampoco de las impresiones generales de la zona porque también hablé de ello el año pasado, pero puedes leer sobre lo que te cuento en este artículo que aquí te enlazo.

Este segundo año de pre-Navidad en la Costa Blanca la cosa será mucho más pausada que el anterior: haremos una visita por día, todo ello ciudades, exceptuando la primera jornada que visitaremos un pueblo que viene de paso y que, oh, no está en la Costa Blanca – ni tampoco en Alacant.

El viaje, así, saliendo des de lo más al norte de la Comunitat, se compone por las siguientes visitas:

La ruta

Día 1: Bocairent y llegada a Benidorm

Bocairent es uno de esos pueblos de la provincia de València que debes visitar alguna vez en tu vida. En nuestro caso llevábamos queriendo hacer una excursión al pueblo mucho tiempo, pero jamás encontrábamos el momento. El año pasado preferimos bajar por la costa ya que disponíamos de poco tiempo, pero esta vez viajábamos con más tranquilidad y nos permitió hacer la visita en condiciones.

Bocairent sorprende ya a la llegada, y es que su disposición casi piramidal es una de las imágenes más impresionantes de todas las que puedas encontrar en la Comunitat Valenciana.

En su casco histórico destaca el barrio medieval lleno de fuentes y callejones estrechos. Para pasear por Bocairent debes coger aire y mucha fuerza, y es que te vas a hartar de subir y bajar cuestas. Para ello no te olvides de probar la pericana y el herbero, siendo este segundo uno de los licores más buenos que he probado jamás. En la localidad los fabrican muy buenos, y de manera artesanal.

No solo del barrio medieval vive Bocairent, y creo que no exagero si digo que para mí lo que menos destaca de la localidad es ese barrio ya que les Covetes dels Moros le quitan protagonismo a cualquier elemento arquitectónico urbano que pueda haber en la localidad, por muy espectacular que sea.

Sí, les Covetes dels Moros son algo que no puedes pasar por alto cuando visites Bocairent. Para acceder debes pagar una entrada de 3 euros y solo puedes llegar a ellas de este modo y con visita guiada. Te advierten que si sufres vértigo, claustrofobia o cualquier tipo de dolencia similar no accedas a ellas. Yo tengo algo de vértigo y suelo pasarlo mal en espacios cerrados y no me cuesta seguir la visita. Bien es cierto que debes utilizar el físico para seguir la visita: utilizar los brazos para pasar por los diferentes espacios, ir a rastras, trabajar pierna… vamos, una sesión de crosfitt completa.

Ah, que con esto no te he explicado qué son les Covetes dels Moros. Lo cierto es que no se trata de un elemento exclusivo de Bocairent, ya en Ontinyent, cuando vas por la carretera, puedes ver agujeros en la montaña que te señalan algo. Son justamente esos agujeros los que hoy visitas en la localidad, y que forman parte de una red de cavidades excavadas por los árabes durante su estancia en la zona y que servían como almacén.

Bocairent tiene más cosas que visitar, como su plaza de toros excavada en la roca, o la nevera, así también como una ermita rupestre, que a nosotros no nos da tiempo de visitar pero que tú puedes apuntar para el viaje que prepares a este pueblo imprescindible en cualquier visita a la Comunitat Valenciana.

De Bocairent nos iremos directos a Benidorm para alojarnos.

¿Es una buena idea visitar Bocairent desde Benidorm? Bueno, si estás allí muchos días pues creo que no está del todo mal, pero no es lo que está más cerca. Cierto es que si visitas Bocairent puedes visitar otros lugares interesantes como Banyeres de Mariola o Biar que pueden completar la visita.

Día 2: Elx

El segundo día de viaje lo pasaremos en la ciudad de Elx, mundialmente conocida por su Dama que está en Madrid y por el Palmeral que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es conocido por el Misteri (o Misterio). un drama medieval que a día de hoy se sigue representando en la ciudad los días 14 y 15 de agosto y que es también Patrimonio de la Humanidad.

Estos son los hitos principales de la ciudad y aunque de no enormes dimensiones va mucho más allá de los elementos que te menciono. El casco histórico tiene rincones preciosos y su el Museo Arqueológico y de Historia de Elche es una de las visitas que no debes perderte ya que te transporta en el tiempo y te permite acceder al Palacio de Altamira, que nunca está de más.

Adentrarte en la basílica de Santa María o pasear por su casco histórico que, aunque pequeño, es resultón, son cosas que debes hacer en Elx. Todavía quedan en ese espacio recuerdos de la ciudad árabe, pero también algo de la romana.

Aunque claro está que aquello que más destaca en esta ciudad alicantina es su palmeral, por sus entre 200.000 y 300.000 ejemplares de palmeras que son un auténtico mar de verde que recorre toda la ciudad.

El Parque Municipal está, como no, lleno de palmeras, pero también de rincones encantadores que te transportan a otros lares. Sin duda pasear entre tanta palmera y las fuentes te hace sentir en una especie de oasis en medio del desierto.

Aunque sin duda el punto más conocido de todo el Palmeral de Elx es el Huerto del Cura, un pequeño jardín botánico en el que se encuentra uno de los ejemplares más conocidos de esta clase de árbol y que es también una cucada.

En el Huerto del Cura (entrada de 6 euros por persona) no tienes solo palmeras, sino también muchas otras especies de plantas, entre las que destacan una gran colección de cactus, nenúfares y aves del paraíso.

Aunque la estrella de este lugar, sin ningún tipo de duda, es la Palmera Imperial, un ejemplar espectacular del que nacen hasta siete brazos que suben a lo alto como una especie de corona y que deben su nombre a la visita que le hico Sisí Emperatriz. Sí, Sisí.

Y esto es todo lo que nosotros haremos en Elx porque aún habiendo más cosas para hacer y visitar, al ser lunes algunos de sus monumentos están cerrados [puedes encontrar más información sobre Elx en su página de turismo].

Volveremos, ya de noche, a Benidorm, y es que una visita que presumía iba a ser de media jornada se convierte en una jornada de invierno completa paseando por las calles de una ciudad que nos sorprende muy gratamente.

Día 3: Orihuela y Benidorm

La jornada 3 de viaje la pasaremos en Orihuela – Oriola – para visitar, principalmente la casa donde vivió Miguel Hernández. Ya sabréis que el poeta nació en esta localidad alicantina, y es por ello que nos desplazaremos desde Benidorm unos cuantos kilómetros, con el fin de visitar el lugar que vio crecer al poeta del pueblo.

Patio de la que fue vivienda de Miguel Hernández

La casa de Miguel Hernández se puede visitar, y lo puedes hacer de forma gratuita, pasando siempre antes por el centro de interpretación que hay enfrente. Allí te cuentan la historia del poeta y escuchas el único fragmento grabado de su voz que existe. Algo emocionante, sin ninguna duda.

Después pasas a la vivienda, que está muy bien conservada y mantiene el espíritu del hogar humilde que forjó los valores de este magnífico escritor.

Pero Orihuela tiene otras cosas además de la vivienda de Miguel Hernández. Su catedral es digna de visita (cuesta 2€ entrar per nosotros no encontramos a nadie cobrando), así como los distintos palacios que hay repartidos por toda la ciudad.

Digno de visita es también el Museo de la Muralla sobre el que se encuentra la Universidad (entrada gratuita) y que alberga importantes restos arqueológicos de la época en la que los árabes habitaron la ciudad pero también de tiempos posteriores.

Hay otro punto interesante a visitar en Orihuela, el museo al aire libre conocido como los Murales de San Isidro. Para llegar hasta allí te recomiendo que vayas en coche porque esta apartado del centro histórico y casi en una especie de colina.

Este museo nace de las necesidades de libertad de artistas que tras el franquismo quisieron plasmar sus ideas en las paredes de la ciudad que vio nacer a Miguel Hernández. Para tal fin, en mayo de 1976, y desde diversos puntos de España, se reunieron en Orihuela gentes que dejaron huella en las paredes del barrio.

En el año 2012 artistas de la localidad recuperaron algunos de esos murales y comenzaron a pintar algunos de nuevos, la mayoría de ellos relacionados con el poeta oriolano o con temas que él trataba en su poesía. Hoy en día este barrio se ha convertido en un verdadero museo al aire libre que vale la pena recorrer tranquilamente.

Y esto es todo lo que nosotros vimos en Oriola, aunque no solo esto hay por ver. No he mencionado hasta ahora que después del de Elx, el de Orihuela es el segundo palmeral más importante que hay en la península, así que puedes visitarlo también, pero no solo este, por lo que te dejo aquí el enlace a la oficina de turismo para que hagas tu propia ruta.

Después de Orihuela teníamos pensado visitar otros lugares pero este viaje es tranquilo, de relax, sin querer correr ni ver todo, así que decidimos irnos a Benidorm para pasar la tarde y disfrutar de los atardeceres en la ciudad.

Respecto a Benidorm, claramente, no tiene grandes monumentos para visitar, tampoco es una ciudad bonita al uso, pero sí es una ciudad agradable, con un clima impresionante – el invierno allí parece primavera -, un ambiente acogedor y una especie de Europa metida en una pequeña zona de costa alicantina.

Sí, para mí viajar a Benidorm es algo así como hacer un tour por media Europa, porque hay de todo para todos los gustos. Claro está que nosotros viajamos a Benidorm en invierno, pero creo que no hay mejor momento para hacerlo. Las lenguas se mezclan, los acentos se pierden, la música está en los bares – Covid mediante – y el ambiente en las calles.

Además su arquitectura impresiona, más a aquellas gentes como nosotros que no hemos visto ciudades con grandes rascacielos. He de decir, también, que otras localidades cercanas a Benidorm – y a mi juicio – tienen una urbanización mucho más desastrosa – y no se habla tanto de ellas.

Pero bueno, que dejemos todo esto apartado y quedémonos con lo que quiero decir: que Benidorm no es un mal destino para pasar unos días – incluso temporadas, nuestros mayores no van allí porque sí – y es un buen centro de operaciones para visitar la zona, ya que no es complicado salir y entrar de la ciudad y está muy bien comunicada.

Y dicho esto, aquí termina nuestra segunda aventura en la Costa Blanca y en invierno, época perfecta para visitar esta parte de la Comunitat Valenciana.

Más información

Seguramente si viajas a Benidorm no tengas pensado hacer las visitas que aquí te cuento pero puede que se acerquen más a las visitas que hicimos el año pasado. Te he dejado al principio del artículo el enlace al post que escribí al respecto.

En lo que se refiere aparcamiento, excepto en Bocairent pagamos zona azul en todos los lugares. En Benidorm es muy barato, y como solo estábamos casi por la noche no pagábamos mucho – poco más de un euro por día. En el resto de localidades tuvimos que pagar también si no queríamos alejarnos del centro, pero los pagos no se contabilizan a mediodía – a partir de les dos de la tarde y hasta las cuatro o cinco de la misma – por lo que tampoco salía demasiado caro.

Te diría qué comer, pero teníamos media pensión en el hotel – que como ya sabes contratamos a partir del Bono Viaje de la Comunitat Valenciana – y a la hora de comer no teníamos demasiada hambre. Aún así, la gastronomía de la zona es rica y no estará de más que la pruebes.

Como también te he dicho, no puedes irte de Bocairent sin pericana ni su herbero, tampoco puedes dejar de probar los dátiles en Elx. Y en Benidorm… bueno, en Benidorm puedes comer de todo y de todo el mundo. Es lo bueno que tiene.

Espero que nuestra ruta te sea de utilidad para tus futuros viajes y ya sabes, si tienes cualquier duda o pregunta, solo hace falta que lo dejes en comentarios.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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