Torre Badum | Vigilando el Mediterráneo desde lo más alto.

En el término municipal de Peñíscola, sobre uno de los acantilados más altos de la Comunidad Valenciana, se encuentra una torre vigía de factura incierta pero de fama bien merecida. Una caminata hasta ella es un plan perfecto.
¿Te vienes?


Peñíscola tiene múltiples atractivos, muchos de ellos en su casco histórico, de incuestionable belleza. Sus casas encaladas mirando al mar, las calles empedradas, las murallas, el castillo – y qué castillo – o la preponderante presencia del Mediterráneo son algunos de los encantos que convierten a la Ciudad en el Mar en uno de los epicentros turísticas de España.

¿Quién no conoce Peñíscola?

Pero Peñíscola va más allá, y tiene algo muy bueno, que es la Serra d’Irta al lado. Este Parque Natural es la conjunción perfecta entre mar y montaña, entre naturaleza e historia, Y es que sí, en la Serra d’Irta encuentras espacios naturales increíbles pero también mucha historia hecha piedra y traducida en castillos y torres vigía.

La Torre Badum

De los dos castillos que puedes encontrar allí, el más importante es el de Xivert, aunque también está el de Polpís. Al sistema defensivo del de Xivert pertenece la Torre Badum. O no. Porque no se tiene claro si forma parte, tal vez, del del castillo de Peñíscola. Sea una cosa o sea otra, esto es irrelevante a la hora de visitarla, porque tiene la suerte de situarse en un enclave estratégico impresionante desde el que se tienen unas vistas brutales del Mediterráneo.

¿Te apetece ir de Xivert a Polpís andando? Puedes seguir 🖱 esta ruta.

Tampoco se tiene muy claro si la Torre Badum es de factura islámica – posiblemente así lo sea, y debido a su nombre – o ya posterior, cristiana, tras la reconquista. Una cosa hay clara allí, y es el escudo del Reino de Valencia que data del año 1554. Sin duda, y desde entonces, la Badum cumple su función de centinela eterno.

Esta torre es de planta circular, y tiene un diámetro de casi seis metros por 11 de altura. Si quieres acceder a la torre no lo podrás hacer porque no tiene puerta a tierra. Bueno, podrías acceder – que va a ser que no – llevando a cuestas una escalera, y es que la puerta no está cerca del suelo justamente para impedir su acceso, o evitar que el acceso sea fácil.

Pero hoy en día acceder a la torre es bastante fácil. Puedes llegar a los pies de la misma casi en vehículo, aunque a mi juicio lo mejor es ir andando. Si prefieres ir en coche debes saber que hay una zona de aparcamiento a unos 500 metros de la base de la torre, pero si quieres hacer como nosotros, un paseo de unos 8 kilómetros ida y vuelta, puedes seguir nuestros consejos.

Cómo llegar a la Torre Badum

Como he dicho más arriba, llegar a la Torre Badum no es para nada difícil. No lo es si sabes a dónde vas; si no lo tienes demasiado claro puede que te confundas.

Partimos, entonces, desde Peñíscola. Yendo en vehículo debes seguir las indicaciones de las señales en las que aparece «Serra d’Irta». Sigues dirección sur tras una pequeña rotonda desde la cual se tiene unas vistas maravillosas de la localidad de Peñíscola. Continúas por el Carrer d’Irta, con el mar a tu izquierda, para seguir por el Camí dels Pitxells. Llegará un momento en el que dejarás de ver el mar, pero la carretera no tiene pérdida.

Llegará un punto en el que te vas a encontrar con una intersección a mano izquierda. Allí la carretera se convierte en pista de tierra y aparecen las señales del parque natural. Ahí será donde estaciones.

Dejas el vehículo en la zona de aparcamiento y continúas a pie por el camino que hay a mano izquierda.

Nota: si quieres seguir subiendo con el vehículo, puedes hacerlo. Como he dicho, más arriba hay también una zona de estacionamiento, pero la ruta que nosotros presentamos es para hacerla andando que es, a nuestro juicio, como más se disfruta.

La ruta

Los primeros metros de la ruta se hacen por una pista de tierra sin mucho atractivo, pero enseguida se convierte en algo maravilloso por las vistas al mar que vas a tener. Debes saber que algunas de las calas más bonitas de la zona se encuentran justo paralelas al camino que te lleva hasta la Badum, por lo que fijarte en ellas no estará de más.

A medida que vas avanzando los acantilados, de los más altos de toda la Comunitad Valenciana, aparecen frente a ti. El espectáculo visual está servido y, si te fijas, la Torre Badum va asomando a lo lejos, entre tanto verde y azul.

El camino que haces ahora es totalmente de subida, y en un pequeño tramo la cuesta es algo empinada, pero nada que un poquitín de esfuerzo no pueda salvar. Pasas, finalmente, por la zona de aparcamiento – y también de descanso – para llegar, dejando la carretera principal – que te guía hasta El Pebret – a la Torre Badum.

Desde la Torre tienes unas vistas magníficas de Peñíscola y también de las calas que se extienden hasta el término municipal de Alcalá de Xivert – Alcossebre. Mi recomendación es que en este punto te dirijas de nuevo a la vía principal – la carretera – y sigas caminando hasta llegar al mar.

El sendero no tiene dificultad ninguna, pero sí debes tener cuidado con los vehículos que circulan por allí, ya sean de motor o no; esta ruta es muy frecuentada por ciclistas.

Las vistas que te van a acompañar durante todo el segundo tramo de la ruta.

Calas vírgenes, naturaleza, sierra y mar. Las aves marinas vigilantes, el aire puro, la poca gente que hay allí en febrero – porque en verano esto ya es otra cosa. En días de poca afluencia el disfrute de la zona es máximo.

Nosotros caminamos sin rumbo ya que nuestro propósito principal era llegar hasta la Badum, pero viendo que nos sobra tiempo decidimos pasear un poco más al lado del mar. En realidad no llegamos a ningún punto en concreto, solo damos la vuelta cuando vemos que ya hemos andado un buen trecho y que debemos regresar porque se está haciendo tarde y tenemos que comer.

Habiendo sumado un par de kilómetros más – calculo ahora – hubiéramos ido a la Cala del Pebret, una de las más conocidas de esta parte d’Irta, y de las más codiciadas en verano – tan codiciada que está sobre la mesa el restringir el acceso de vehículos a motor en verano -, pero eso ya lo dejamos para otra ocasión, aunque tu puedes alargar la ruta hasta allí. Es más, te recomiendo que te lleves un buen bocata en la mochila y que tengas el Pebret como lugar de descanso y almuerzo.

La Badum a lo alto, en la parte izquierda de la imagen. Al fondo, a la derecha, Peñíscola.

Regresamos sobre nuestros pasos, y si desde la Badum hasta aquí había sido bajada, ahora nos tocará subir. Puedes hacerlo por el camino que hay indicado en la ladera de la carretera, que será más rápido pero requerirá más esfuerzo.

Llegaremos de nuevo a la Torre y ahora nos toca descender. Todo el rato tendremos a Peñíscola frente a nosotros que, cada vez, se va haciendo más majestuosa. Tener la posibilidad de disfrutar de estas vistas no tiene precio.

Aacbaremos llegando, y poco después de una hora de caminata efectiva, llegando a la zona de aparcamiento. Hemos cumplido la misión de conquistar la Torre Badum. Logro desbloqueado.

¡Conseguido!

Consejos

A mi juicio, cualquier época del año es buena para realizar esta ruta, siempre que haga buen tiempo. En nuestro caso es el primer domingo del mes de febrero y como puede apreciarse en las imágenes, el tiempo es estupendo.

En verano, obviamente y si te gusta la playa, será cuando quieras visitarlo, pero no te aseguro que te lo encuentres sin mucha gente y como te he dicho más arriba, se está planteando limitar, de un modo u otro, el acceso. Ten esto en cuenta y no satures el espacio natural.

Como te he dicho también, a la Torre Badum puedes acceder en vehículo motorizado. No te recomiendo que hagas eso porque pierde parte de la gracia, pero si vas con niños posiblemente realizar toda la ruta sea algo pesado. El firme de la pista no está mal, pero debes tener en cuenta que no es una carretera sino que en algunos puntos es algo más parecido a un camino por no estar asfaltada.

Si te gusta ir en bici esta ruta es una gran opción, son muchos los ciclistas que cada fin de semana recorren los kilómetros que bordean esta parte del Mediterráneo.

Por otra parte, si te apetece pasar toda la jornada allí, trae preparada comida y bebida porque no vas a encontrar lugares donde poder comer, piensa que es una ruta por la naturaleza y en una zona protegida.

Y como siempre, respeta el entorno al máximo. Ah, y disfruta mucho.

Y hasta aquí nuestra visita a la Torre Badum, un lugar que teníamos en pendientes desde hacía mucho tiempo y que no habíamos podido visitar con anterioridad. Creíamos que el acceso era mucho más difícil pero resulta que llegar hasta ella es un agradable paseo que recomendamos a todo el mundo amante de las caminatas.

Disfrutad del camino, y cuidaos.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.
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