Aveyron,  Francia,  Midi-Pyrénées

Qué ver en Rodez, capital del Aveyron

Puede que Rodez, capital del Aveyron, no sea de las localidades más bonitas de Francia. A pesar de ello, esta pequeña ciudad tiene una de las catedrales más alucinantes de la zona y algunos rincones que vale la pena conocer. ¿Quieres descubrirlos con nosotros?


En los Midi-Pyrénées, en la región de Occitania, y en el departamento del Aveyron, una ciudad que no aparece en muchas de las listas de lugares a visitar en esta parte de Francia. Es normal que eso sea así: Rodez no es una ciudad bonita, no tiene grandes monumentos ni tampoco una historia conocida que nos dé ganas de acercarnos. Pero Rodez sí tiene algo interesante: su situación estratégica que permite descubrir la región.

Y es por eso mismo por lo que nosotros pasaremos 3 noches en esta localidad, porque desde ella podremos desplazarnos hasta otros lugares interesantes del Aveyron sin tener que desplazarnos mucho y partiendo desde un lugar bastante céntrico. Pero aunque no fuésemos a pernoctar en Rodez, seguramente, hubíésemos acabado parando allí, y es que Rodez tiene una de las catedrales góticas más espectaculares de la región.

Con estas pocas premisas iniciales creo que puedo contaros nuestra experiencia en esta ciudad que os animo a visitar, aunque solo sea por ese templo enorme que destaca en el llano aveyronés.

Qué ver en Rodez

Llegamos a Rodez después de haber pasado una semana en el Périgord, en Aquitania, visitando algunos de los sitios más chulos de Francia. No tenemos ninguna prisa en llegar a la ciudad, antes de eso – y también es una de las razones por las que nos alojaremos aquí – pasaremos por pueblos de los Midi que son una verdadera maravilla: Saint-Cirq-Lapopie o Belcastel, entre otros. Por lo tanto, entrada ya la tarde, llegaremos a Rodez.

El Aveyron es un territorio llano – aunque hay lomas en la que descansan algunos de los pueblos más bonitos de la región – de campos verdes y horizonte sinuoso. Los pueblos aparecen aquí y allá confiriéndole al terreno algo de volumen y dinámica, destacando tímidamente entre tanto verde y dorado. Los pueblos aparecen de forma tímida en el horizonte, pero ese no es el caso de Rodez, que se encuentra situada en un promontorio y, coronando el conjunto, la catedral. Casi una decena de kilómetros antes de llegar a la ciudad que aquí nos ocupa aparece a lo lejos la torre-campanario de más de 80 metros de altura.

Y esa torre-campanario, presidiendo la silueta de la localidad, será lo primero que visitaremos en Rodez.

Catedral de Nôtre-Dame de Rodez

Si estás de paso en Rodez – y te aconsejo que te pases por allí – debes ir, sí o sí, a la Catedral de Notre-Dame. El edificio, construido completamente en arenisca rosa, es de factura gótica y de dimensiones más que considerables.

La catedral empezó a construirse en el año 1277 y no terminó de completarse hasta el siglo XVI. El hecho que la catedral estuviese construyéndose durante tres siglos consiguió que se levantase una de las catedrales góticas más impresionantes del sur de Francia.

Su fachada oeste es la que más destaca entre todo el conjunto, pero lo que realmente sobresale es la torre-campanario que llega hasta los 87 metros de altura y que fue mandado construir por el abad François d’Estaing entre los años 1513 y 1526. Ese campanario tan alto, aunque decorado en una especie de filigrana de piedra, tiene un aspecto duro que confiere al templo un carácter de fortaleza más que de espacio espiritual.

El aspecto exterior de la catedral sorprende por lo que ya he dicho, por parecer más una fortaleza que un templo – nos recuerda mucho a la catedral de Sigüenza -, pero sorprende más aún cuando te metes en su interior y la elegancia del gótico se despliega ante ti en todo su esplendor.

La catedral de Rodez, intramuros, es de una delicadeza imprevisible. Grandes vidrieras dejan pasar la luz a través de los gruesos y altos muros. Sí, la altura del templo es otro de los elementos que sorprende cuando cruzas la puerta de este edificio, y sorprende debido a su robustez exterior que de ningún modo hace presagiar la delicadeza interna de la construcción.

La típica arquitectura gótica se mezcla con elementos contemporáneos como las vidrieras de Stèphane Belzère, o el gran órgano del s. XVII que nosotros encontramos sonando por ser el día que visitamos la catedral Domingo de Corpus.

Además del órgano y de las vidrieras – y no solo las contemporáneas, también las de factura medieval – encontramos el retablo monumental del siglo XVI o algunas capillas interesantes como la del Santo Sacramento, también del mismo siglo.

La entrada a la catedral es gratuita, pero debes saber que puedes subir a su campanario previo pago de 7€.

Centro histórico de Rodez

La localidad de Rodez, de carácter episcopal, guarda todavía hoy algunos elementos de la Edad Media que cabe destacar, aunque sea poco lo que de esa época se mantiene en la ciudad. Rodez es un lugar en el que lo antiguo se conserva poco porque la mayoría de sus construcciones son modernas. En el pasado Rodez estaba amurallada, murallas que guardaban en su interior la catedral y el burgo, y junto a la catedral el Palacio Episcopal.

También es interesante el barrio de los Embergues, en el que la Edad Media se adelanta un poco y vamos hasta los siglos XVII y XVIII con lo que allí se conoce como hôtels particuliers, algo así como mansiones y grandes edificios señoriales.

Que en Rodez haya tantas casas señoriales es consecuencia del aumento de la riqueza de algunas familias, en el Renacimiento, gracias a la actividad comercial que se desarrollaba en las múltiples ferias que tenían lugar en la época.

Pasear por las calles del centro histórico es agradable, aunque a nosotros nos parece que tiene poca vida, aunque visitemos el lugar a finales de junio. Cierto es que el modo de ser de los franceses es algo más calmado que el de los españoles, pero también es cierto que se me hace extraño que haya tan poco ambiente a cualquier hora del día así que si buscas una ciudad con ambiente tal vez Rodez no sea la mejor opción.

Los museos

Otra de las cosas a destacar en la ciudad de Rodez son sus museos. El más importante de todos ellos – que nosotros no visitamos; cuestión de presupuesto – es el de Fenaille por ser uno de los museos que más estatuas-menir alberga y en cuya colección se encuentra la «Dame de Saint-Sernin», una de las piezas más conocidas y la más importante que hay en el museo.

Si te gusta el arte contemporáneo debes saber que en Rodez está el Museo Soulages, interesante por su colección pero también por su arquitectura – que tampoco visitamos por la misma razón que el museo anterior. Este espacio museístico se encuentra en una zona verde de la ciudad, en medio de un parque al que las familias van a pasar el rato – ahí supongo que estarán todos los que no están en el centro.

Más información

Como podéis deducir después de leer este breve texto, Rodez no es una ciudad que tenga demasiado para ver, aunque como ya os he dicho su catedral merece mucho la pena y creo que debéis ponerla en vuestros planes cuando montéis vuestra ruta por la zona.

Tener Rodez como centro de operaciones creo que es una idea acertada porque allí hay mucho más alojamiento que en otros puntos de la región y, además, los servicios son numerosos.

Te dejo aquí el enlace a la página de turismo de Rodez (en francés) para que eches un vistazo a todo lo que te ofrece la localidad: https://es.rodez-tourisme.fr/. También te dejo el apartado de Rodez en la página web de turismo del Aveyron:https://es.tourisme-aveyron.com/es/descubrir/los-grandes-clasicos/rodez.php

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: