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Terrasson | Una delicia inesperada en el Dordoña

Lo mejor de no esperar mucho de un destino es que suele acabar sorprendiéndote y justamente eso es lo que nos sucedió a nosotros con Terrasson, una ciudad de la que no sabíamos que esperar y acabo siendo uno de los lugares que más nos gusto en esté viaje. Vente con nosotros de paseo por Terrasson, una delicia inesperada en el Dordoña.

Salimos de Periguéux y ponemos rumbo a Sarlat; comienza el plato fuerte de este viaje y nuestra intención es visitar algunos lugares de interés por el camino. Ya sabéis, cuando viajamos intentamos exprimir al máximo el itinerario aunque cada vez reducimos más las paradas – será que nos hacemos mayores, será que guardamos cosas para una próxima visita – y es ésta la razón por la que no tenemos claro si visitar Terrasson o no.

De este modo, y hasta que no hemos hecho unos cuantos kilómetros en coche, no decidimos detenernos en esta localidad de poco más de 6000 habitantes que mira al Vézère, pero finalmente lo hacemos. Una rápida búsqueda en internet – cuánto romanticismo pierden los viajes con los dichosos aparatejos – y decidimos que sí, Terrasson sí.

Sí a Terrasson

Terrasson es una localidad menor del departamento del Dordoña y que se encuentra en el distrito de Sarlat-la-Canéda. Teniendo esta localidad como casi vecina y con tantos y tantos lugares para visitar a su alrededor la pobre Terrasson se sale de los circuitos turísticos. Pues muy mal, porque Terrasson es una preciosidad.

Y es que una no suele alimentarse de lo bonito si no de lo interesante, pero de tanto en tanto gusto de ir picoteando cosas guapas, y Terrasson es guapa de veras. ¿Sabes esos típicos pueblos que miran al río, desafiantes, y parece que van a descolgarse de un momento a otro? Pues eso es Terrasson.

¿Por qué te recomiendo acercarte hasta Terrasson?

Pues ya te lo digo: es que Terrasson es un sitio muy chulo. Visto desde la perspectiva del tiempo me sigue pareciendo igual de bonito – unos meses después de haberlo visitado, cuando escribo esto – y también sorprendente. No se si será que se encuentra encaramado en la colina, que mira al río descaradamente, el conjunto de casas medievales o esa iglesia elegante que corona todo el conjunto. Tal vez sea el conjunto de todo esto lo que hace a Terrasson especial, un paseo por la localidad te va a gustar sobremanera.

Vas a dar saltos de alegría cuando lo veas.

El mero hecho de ir acercándote a este pequeño pueblo francés es un acto delicioso. Poco a poco, y entre el verde que predomina en la zona – cabe decir que a Terrasson se le conoce como la puerta de entrada al Périgord Negro – va despuntando la iglesia de Saint-Sour para después ir apareciendo, como si de un cultivo en terraza se tratase, el resto del pueblo.

La localidad, que empieza a tomar fuerza en época galoromana coge fuerza durante el período merovingio del que todavía se conservan tumbas y que hoy en día puedes ver después de haber sido descubiertas en el año 2003.

Como sucede en toda esta parte de Francia, las Guerras de Religión son cruciales para el devenir de las villas y sus gentes, y Terrasson no se queda atrás en lo que pillajes se refiere y destrucción de patrimonio. Su abadía, muy importante en el pasado, es destruida por las tropas católicas del duque de Anjou y su iglesia gótica es incendiada por las tropas hugonotes. Todo un festival de la destrucción, vamos.

De aquella iglesia abacial poco queda, hoy en día lo que vemos son estructuras neogóticas, pero muy resultonas ellas.

Un paseo por Terrasson

Cuando llegamos a la localidad, y tras dejar el coche en un espacio cercano al puente medieval, ya en la parte conjunta al casco histórico de Terrasson, lo primero que hacemos es dirigirnos a lo alto del pueblo, hasta llegar a su iglesia. Lo que vamos encontrándonos nos gusta mucho; Terrasson no es solo una estampa bonita para contemplar a lo lejos, sus callejuelas son encantadoras y da gusto pasearse por ellas cuando todavía la localidad está despertando.

Una escalinata enorme conduce hasta la iglesia Saint-Sour, pero nosotros preferimos perdernos por callejas y callejones, a cada cual más bonito. Y perdidos entre callejones llegamos a lo alto de la localidad y más allá de su bella iglesia lo que nos sorprende son las vistas que se tienen del río y de todo el espacio que lo acompaña en la parte más baja del lugar.

Terrasson es coqueto, lo mires por donde lo mires, y su iglesia merece también ser visitada por dentro aunque el interior no sea tan espectacular como el exterior. Pero como aquí en Francia tienen la buena costumbre de dejar la mayoría de templos abiertos y permitir la entrada de forma gratuita no nos pena para nada meternos allí aunque no sea de nuestro total agrado – cosa que no quiere decir que no nos guste. Tanta pared blanca que señala la intervención cuasi contemporánea del ser humano le quita encanto a lo que vemos. A nosotros nos va la piedra pura porque señala vejez, antigüedad, pero no por eso dejan de gustarnos otras cosas.

Terrasson, además, goza de una especie de paseo de ronda por lo que fueron sus murallas y que nos acaban dirigiendo a un lugar que no esperábamos para nada: unas grutas excavadas en el piso inmediatamente inferior al de la plaza donde se encuentra la iglesia. En realidad no sabemos qué es aquella cosa pero nos parece de lo más curioso. Comprendo que debió ser, en el pasado, una especie de refugio y acabo descubriendo que eso está allí desde la edad media y que lo usaron desde los vikingos hasta la Segunda Guerra Mundial para proteger a los habitantes de la localidad. Sin duda un espacio sorprendente que le da un plus de interés a la visita a esta bonita localidad francesa.

Nuestro pasea continúa por las bonitas calles de Terarsson hasta llegar de nuevo a la parte baja de la localidad, donde tenemos nuestro coche aparcado. Allí caminamos por el puente viejo que data del s. XII y fue construido por monjes benedictinos. Desde este puente se obtienen, sin ningún tipo de duda, las mejores vistas de la localidad.

Más información y consejos

En Terrasson hay más cosas para hacer que las que nosotros hacemos, nuestra visita es casi de médico, estamos solo de paso y de forma coyuntural, pero nos parece tan chulo que creemos necesario mostraros este pedacito de Francia para que lo conozcáis y podáis visitarlo en el futuro.

Uno de los puntos más visitados de la localidad son los Jardins de l’Imaganire unos jardines creados en el año 1996 y que están catalogados como Patrimonio del s. XX. Nosotros no los visitamos por falta de tiempo – y presupuesto – pero os dejamos la información para que los tengáis en cuenta. Podéis encontrar más información en este enlace: http://www.jardins-imaginaire.com/

En este enlace encontraréis más información sobre la localidad, aunque ya os he dicho casi todo lo que hay por hacer allí. Debéis tener en cuenta que esta también una de las Villes et Villages Fleuris por lo que ya conocemos de antemano que va a ser un lugar atractivo para visitar.

Y hasta aquí nuestro paseo por Terrasson, corto pero intenso e interesante. A veces la vida te da sorpresas y no todas tienen porque ir acompañadas de sustos. Y Terrasson es una de esas sorpresas agradables que te encuentras frente a ti de tanto en tanto.

Estas casas tuvieron que ser reconstruidas tras la Segunda Guerra Mundial.

Una filósofa y un politólogo que amana viajar y lo hacen a pesar de los pocos recursos que tienen. Viajar es más que un capricho, viajar es una necesidad y aquellos que somos pobres en un primer mundo de opulencias tenemos derecho también a realizar nuestros sueños viajeros. Porque los pobres también viajamos.

2 Comentarios

  • Eva

    ¡Qué maravilla de pueblo! Tuvo que ser muy importante en su época, por el tamaño y grandeza de los edificios. ¡Cómo mola ir sin expectativas y encontrarse con un lugar así!

    ¡Un saludo!
    Eva

    • Los Pobres También Viajamos

      La verdad es que es una pasada, y sí, en el pasado tenía bastante fuerza. Ahora los lugares así se han quedado atrás en favor de las grandes ciudades, por ello tiene mucho más mérito que se mantengan así de bonitos.

      Espero que puedas visitarlo algún día.

      Un abrazo.
      Marina.

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